Esta es una reflexión que busca aportar al significado de la Acreditación Institucional, a lo que ella ha representado y representará para nuestra Universidad y a los desafíos que nos impone como comunidad universitaria, sus distintos componentes comprendidos.
Acreditación y Rol de los Poderes Públicos
La acreditación corresponde a un instrumento público que busca promover la calidad de las Instituciones de Educación Superior sean Universidades, Institutos Profesionales o Centros de Formación Técnica, públicos o privados. Corresponde, por tanto, al reconocimiento de que para que el nivel de Educación Superior asegure ciertos estándares mínimos y un proceso de mejoramiento continuo es necesaria una intervención pública.
En ese marco, la acreditación implica otorgar por parte del Ministerio de Educación un reconocimiento formal y público, a la institución acreditada, de que está debidamente capacitada para cumplir sus funciones dentro de los estándares de calidad establecidos. Esto comprende el reconocimiento que posee mecanismos de autorregulación que garanticen junto a la existencia de un proyecto y misión, institucionales, la coherencia de ellos con sus estrategias, objetivos, políticas, procedimientos y acciones, más concretas.
Acreditación, Mercado y Financiamiento
La acreditación se realiza dentro de un escenario de Educación Superior fuertemente expandida y diversificada en los últimos años y muy influida por las lógicas y las estrategias de mercado. La misma acreditación se ha transformado en un importante factor de competitividad, de lo cual nuestra universidad no está al margen, por la representación de prestigio académico que otorga. Además, la acreditación posibilita a los alumnos de una universidad con tal reconocimiento, que puedan acceder al crédito con aval del Estado, que sabemos que es muy importante para un amplio y creciente sector de estudiantes que de otra forma no podrían acceder a la enseñanza superior.
Nuestra Universidad no está al margen de ese contexto pero también tiene la posibilidad de influir en sus características. Por ejemplo, debe intentar que la fuerte competencia no conduzca a una concentración de la educación en universidades económicamente más poderosas; a un excesivo peso de la publicidad en la elección de los alumnos, a una preponderancia de los equipamientos físicos por sobre la calidad académica y docente.
La Acreditación de la Universidad el 2005
Nuestra Universidad fue evaluada y acreditada por la CNA desde noviembre del 2005 a noviembre del 2008. Esta acreditación significó un reconocimiento que le valió un avance en su posicionamiento externo y contar con el instrumento de crédito mencionado que ha sido utilizado por un sector importante de nuestra población estudiantil.
Entre los aspectos positivamente reconocidos por los evaluadores y acreditadores estuvo la identidad de su proyecto institucional, su calidad académica y docente, sus avances en la gestión institucional y el compromiso de sus estamentos con el desarrollo de la universidad. Constituíamos un espacio de formación que tenía una historia y una razón de ser que ocupaba con todo derecho un lugar dentro de la diversidad de Instituciones de Educación Superior. También teníamos un conjunto de debilidades y desafíos pendientes, como aprovechar y visibilizar mejor nuestras potencialidades, desarrollar una gestión con perspectiva más estratégica, seguir avanzando en procesos de desarrollo pedagógico y curricular, mejoramientos en recursos docentes, y otros. Ello nos dejaba lejos de una situación de meta cumplida o de simplemente administrar lo ya construido.
Durante estos años en que se ha contado con el carácter de acreditada, se han hecho esfuerzos por avanzar en el enfrentamiento de esos déficits. Pero también han surgido procesos que han planteado tareas nuevas o con más intensidad, como la convivencia universitaria, la carrera académica, el crecimiento de la investigación, el acercamiento de la formación con la práctica, o la necesidad de nuevos espacio físicos. La combinación de dimensiones presiona por mejoramientos significativos en la capacidad de gestión y hace más evidente las dificultades que en ese plano pueden existir.
La Nueva Acreditación en Curso
La Universidad entra a su segundo proceso de acreditación Institucional este año 2008. Esto se realiza en un momento en que, a la vez, se comienza el proceso gradual de acreditación de sus carreras. En ese proceso deberemos mostrar nuestros avances pero también y de manera muy esencial nuestra capacidad de irnos evaluando permanentemente y tomando decisiones y corrigiéndonos permanentemente en función de los objetivos que nos hemos ido dando.
La importancia que adquiere la segunda acreditación de nuestra Universidad, en el ya señalado contexto actual de extrema competitividad, es en general percibida por todos los que conformamos la comunidad universitaria. En ello está la percepción de que la maduración de un proyecto universitario y de cada uno de los estudiantes, académicos y funcionarios, requiere de estabilidad para poder proyectarse en el tiempo, lo que es puesto duramente a prueba en un escenario de no acreditación. Esto es aun más cierto para una institución que ha sido ya acreditada.
Acreditación y Participación de la Comunidad Universitaria
Por lo anterior, para nuestra Universidad esta segunda experiencia de acreditación debe constituir un momento de intensa autoevaluación desde la cual fortalezcamos nuestras convicciones comunes. Ello constituye la médula de la acreditación y es un proceso que necesita de todas las miradas pues ello enriquece el diagnóstico, la propuesta de caminos y fomenta las acciones compartidas frente a las situaciones que no estén adecuadamente respondidas.
El proceso de acreditación debe enfrentarse haciendo partícipes a todos y cada uno de los estamentos y miembros de la comunidad universitaria, en tanto sus resultados nos afectan a todos. Necesitamos hoy ser y actuar como un colectivo en torno a una tarea que es la re-acreditación, sin que ello signifique pensamientos monolíticos. Al respecto, los recientes conflictos, negociaciones y diálogos han reforzado la convicción del valor de la de la participación de los distintos estamentos en la construcción de nuestro proyecto de universidad y en torno a situaciones que nos incumben a todos, como es hoy día el proceso de re-acreditación.
Necesitamos generar una comunidad informada, conciente y activada en torno a este proceso, reconociendo los elementos que nos unen y que nos distinguen, entre nosotros y hacia fuera, para volcarlos en nuestro proceso de autoevaluación. La acreditación es un proceso que comprende aspectos técnicos, sin embargo es sobre todo la evaluación de una comunidad humana que es capaz de reconocerse, fijarse metas, avanzar hacia ellas e ir constantemente preguntándose por la calidad conque está actuando. El llamado es a aunar esfuerzos y voluntades para enfrentar juntos y desde cada uno de los espacios de actuación, el proceso señalado. Ello, a fin de avanzar en la construcción de un proyecto de Universidad que represente y aporte a hacer efectivos los anhelos de población chilena, tras una sociedad democrática, justa y solidaria.