A través de conversatorios y publicacionesLa Academia impulsa debate sobre historia y artes como ramos optativos

En Artículo del Boletín de Investigación (17 de junio de 2019)


La incombustible discusión tras la aprobación del Consejo Nacional de Educación (CNED) de la modificación a las bases curriculares de tercero y cuarto medio, propuesta por el Ministerio de Educación, sigue al rojo. Particularmente, por la medida que establece la nueva nomenclatura de asignaturas obligatorias de Historia, Geografía y Ciencias Sociales y Educación Física que pasaron a ser optativas.

Desde la Academia, diversos actores de la Facultad de Educación y Artes han planteado su descontento con esta medida. A través de actividades públicas, conversatorios y publicaciones, la decana Beatriz Areyuna, directores de carrera, jefes de programa y docentes se han manifestado ante una medida impopular. En el foro “Por el derecho a un país con historia y un pueblo con memoria” que antecedió a la manifestación de profesores frente a La Moneda contra la reforma curricular. La Decana expresó la urgencia de abordar esta disputa por una educación pública que ha sufrido diversos embates los últimos años. “Hay que pensar el currículum como una política de educación inclusiva, libre y de calidad que garantice la participación de los profesores”, señaló en la oportunidad.

La decana recordó la manera en que crisis institucionales, de derechos humanos y de la contingencia enriquecen el debate histórico desde la UAHC y un espacio en que la comunidad educativa también se alimenta de la experiencia y los cambios. “Así como asumimos nuestra participación colectiva en estos eventos, también debemos asumir responsabilidades concretas cuando está en juego la educación y la formación de los profesores”, advirtió. El docente de la Escuela de Pedagogía en Historia y Ciencias de la Academia y educador popular del Barrio Franklin, Fabián Cabaluz, destaca una baja participación de los/as profesores/as en una consulta restringida que redundó en la construcción de un currículum descontextualizado. El profesor cree que si los principales interesados fueron convocados/as a capacitaciones técnicas de implementación post facto, era fácil preveer una implementación trunca, incompleta e infecunda, sostiene.

Sin embargo, el profesor cree también que la polémica desatada por la resolución del CNED, es relevante para discutir otras problemáticas como la relevancia de las asignaturas en cuestión para una educación integral u omnilateral; el agotamiento de las lógicas de participación neoliberal, las atribuciones superlativas del CNED (heredero del Consejo Superior de Educación creado en la LOCE) y la adopción lógicas curriculares cuasi coloniales, estima.

Voces desde el arte y la memoria

Desde su área de experiencia, Iria Retuerto y Yasna Vergara, docentes de teatro y danza respectivamente, reflexionan sobre algunas de estas preguntas sin respuesta. Al menos las que tienen que ver con las asignaturas de arte y su importancia en un currículum que enajena del territorio formativo a las artes como la danza o el teatro. Las académicas de la Facultad de Artes no creen que, ante este escenario, los establecimientos educacionales puedan ofertar en plenitud las artes escénicas cuando éstas han sido planteadas como optativas o persisten en mejorar sus resultados a través de pruebas estandarizadas en lugar de educar en el amplio sentido de la palabra.

“Desde el lugar que nos compete, como Universidad que se ha hecho cargo de formar a profesores y profesoras especializados en danza y teatro por más de ocho años, las últimas preguntas nos preocupan especialmente. Esto porque nos consta que el desarrollo de una disciplina pedagógica en estas artes es aún muy incipiente en el país”, señalan en su columna “Las artes escénicas en el currículum: mucha algarabía, pocas preguntas”.  Cuestionan ahí, más allá de las distintas soluciones propuestas por diferentes instituciones, como programas de nivelación de estudios, diplomados o incluso carreras recientemente abiertas, una preocupación que apunta a que la discusión académica en torno a la enseñanza del teatro y la danza sea débil, dispersa y con escasa diferenciación de sus modelos de enseñanza. “Pareciera flotar en el ambiente”, agregan, “la idea de que la didáctica en danza y teatro implica decisiones técnicas, políticamente neutras y que, si se llevan bien a la práctica, siempre funcionarán”, advierten las académicas.

Para el profesor Boris Cofré, doctor en Historia y Jefe de Programa de Formación Pedagógica para profesionales de la UAHC, el tema de la memoria es demasiado serio como para dejarlo al arbitrio de las horas libres del curso. Apela, a la memoria más reciente y más incómoda para el poder oficialista. “Quizás, simplemente quienes estudiamos el pasado tenemos la memoria más fresca, más alerta ante el peligro y recordamos como ayer el intento de reducir horas a Historia en el gobierno anterior de Piñera, los cuestionamientos al contenido del Museo de la Memoria, la idea de crear un museo alternativo que cuente la “otra visión” de los hechos, las invitaciones a “dar vuelta la página” y “mirar el futuro”, las portadas de los diarios señalando que “no existían tales desaparecidos”, que se “habían matado entre ellos” como “ratas”, como olvidar, la imagen de los militares quemando libros en las calles”, enumera en su columna “¿Es todo esto un malentendido o nuestra memoria histórica nos alertó?”.

En ella, reflexiona sobre las diversas interpretaciones de la realidad donde las verdades hegemónicas son las que terminan instalándose por sobre quienes desarrollan un pensamiento autónomo y crítico. “Nos preocupa, como historiadores, docentes y ciudadanos, que las nuevas generaciones también desarrollen estas habilidades, justo cuando se están haciendo ciudadanos en el ejercicio del sufragio o como miembros de movimientos sociales y políticos, es decir, en III y IV medio”, plantea.

Finalmente, Verónica Salgado, desde el corazón de la enseñanza de la historia llama a escudriñar con detenimiento este cambio curricular que es visto con recelo. Invita, incluso a analizar estas modificaciones con una mirada crítica desde antecedentes que releva en su columna “Las complejidades de construir currículum”, publicada por The Clinic. En ella, la Profesional de la Dirección de Aseguramiento de la Calidad (DAC) de la Academia, reitera que el Consejo Nacional de Educación no ha recomendado la eliminación de las asignaturas de historia, geografía y ciencias sociales, artes y educación física del currículum nacional de 3° y 4° año de enseñanza media. Salgado cree que se trata de un nuevo error de comunicación del Ministerio de Educación. “Yo lo entiendo más como el corolario de un proceso poco participativo, con resabios de una concepción tecnocrática de la educación y del docente, pero como el paso a la comprensión del currículum nacional como política de Estado, cuestión no menor porque con la estabilidad curricular deberíamos esperar la estabilidad en una cantidad significativa de políticas públicas de educación que se orientan por estas definiciones. Esperemos que este gobierno y los venideros entiendan eso”, señala.

Reitera que es una tarea difícil incorporar saberes relevantes en apenas 14 horas de plan común, pero que es más difícil todavía poder comprender la complejidad de la elaboración curricular “sin mirar el cuadro completo” y considerar, por ejemplo, la totalidad de la trayectoria formativa, las implicancias que tiene para el aprendizaje la mantención de 12 asignaturas por nivel con más de 30 objetivos por año. “Defender ese modelo, sería defender un modelo cuya eficacia en términos de formación integral y ciudadana está absolutamente en jaque hace muchos años”, advierte.