Para erradicar el ciberacoso

En Artículo del Boletín de Investigación (11 de abril de 2019)

Creo no equivocarme al señalar que está muy enraizada en nuestra cultura el preocuparnos de un problema solo cuando este explota en nuestras narices. Hay al respecto muchos ejemplos. En este caso me refiero, en términos específicos, al cyberbullying o ciberacoso.

El 14 de marzo del presente año se decretó por parte del Ministerio de Educación el “día contra el ciberacoso” en todos los colegios del país. Desde entonces, nada hemos escuchado al respecto. ¿Estamos, acaso esperando que algún estudiante atente contra su vida como resultado de no haber podido defenderse frente a un acto agresivo, constante y anónimo? Me pregunto, además, ¿es suficiente solo un día para atender un problema tan severo como el ciberacoso?

A partir de mi experiencia investigando e interviniendo en algunos colegios en la prevención y atención del bullying escolar, me permito hacer notar que con el fin de contribuir a erradicar el ciberacoso no es suficiente destinar únicamente un día. Se requiere un proceso educativo más largo y profundo que compromete a toda la comunidad escolar y que, por, sobre todo, demanda crear una instancia que esté permanentemente observando y dialogando con los estudiantes sobre el anonimato, la recurrencia, las consecuencias, la inseguridad, la violación a derechos humanos etc.

Todos aspectos vinculados con el ciberacoso. Nótese, que la referida instancia atiende tanto a la víctima como al victimario, conversa con los apoderados, reúne a la comunidad escolar para departir y analizar pedagógicamente el tema.

No esperemos que el tema explote. Un día no basta

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