De India al Brexit ¿Gran Bretaña repite los errores?

En Punto de vista (21 de enero de 2019)

(*) Por Andrés Angulo

Columna publicada en El Quinto Poder

La derrota sufrida por Theresa May en su propuesta de acuerdo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, fue un duro golpe para el gobierno conservador de la Primera Ministra. A partir de ello se abre un escenario incierto para los próximos meses, donde existen al menos tres posibilidades para hacer frente a esta situación: un Brexit duro; una renegociación con la Unión Europea o un nuevo referéndum.

Sin embargo, mas allá de la situación de incertidumbre en la arena política londinense, cabe plantearse no solo cuál es la situación concreta que enfrenta el Reino Unido, sino en qué medida el contexto internacional y la política internacional inciden en lo interno y viceversa.

La crisis financiera mundial del 2008-10, sumada a la del Euro entre 2010-2013 dejó como legado un incremento de las diferencias, ya existentes de por sí, entre las ciudades centrales y aquellas ya deprimidas y afectadas aún más por esta crisis, especialmente aquellas que perdieron industrias o una alta actividad económica. Esto fue visto por algunos sectores políticos, como un incentivo para proponer caminos alternativos a una rápida recuperación, de allí nace la opción del Brexit, también ligada a una historia no tan cercana al resto de Europa, no son parte del espacio Schengen ni del euro.

De tal manera, el escenario de hoy es efecto de ciertas visiones políticas que buscaron lidiar con una crisis interna. De allí que algunos columnistas, en particular irlandeses –quienes son los que en mayor medida sufren el impacto de la posible salida de la Unión Europea por la frontera entre Eire e Irlanda del Norte ya que crearía una división entre quien permanece en la Unión Europea afectando no solo el transito fluido de bienes, personas y mercancías, sino poniendo en riesgo que afloren movimientos unionistas de Belfast con Dublín- han señalado que el Brexit solo respondió a temas de visiones y posturas respecto a diferentes ámbitos de la política de Gran Bretaña.

De hecho, el referéndum realizado a mediados de 2016, y que arrojó un  resultado de un 51,9% a favor y un 48,1% en contra de la salida, dejó de manifiesto las diferencias internas en la isla en cuanto a las visiones de las distintas generaciones de británicos de valores, intereses y aspiraciones; de desigualdades económicas y de desarrollo; hizo aflorar la incertidumbre frente a los acuerdos logrados en Irlanda o una eventual autonomía de Escocia; entre otros. En suma, una crisis o una situación interna que no se dejaba ver claramente hasta que la discusión sobre el Brexit permitió develar estos aspectos.

Así, tal como plantea el escritor indio Pankaj Mishra en una columna publicada en The New York Times, quienes empujaron la salida de la Unión Europea –o Brexxiters- cometen el mismo error estratégico que en la India en 1947 y que implicó luego surgieran de esta Pakistán y Bangladesh. Es decir, bajo el discurso de recuperar ciertas ventajas para Gran Bretaña al desprenderse de Bruselas y lograr autonomía para volver a tener el prestigio de hace años, el caso Brexit, renueva la posibilidad que Irlanda o, en un mediano plazo Escocia, se escindan y se repita el mismo proceso iniciado con la degradación del Imperio británico tras la salida de la India.

Para varios historiadores británicos esta situación demuestra la falta de conexión con el pasado –la amenaza migratoria por ejemplo- y lo que ocurrió tras el proceso de independencia de su principal colonia y, al mismo tiempo, el discurso que se escuchó durante 2016 de volver a la vocación comercial no era tan así, sino una vocación imperial. Es por ello que para muchos, el Brexit real ocurrió en 1947

No obstante, esta situación no solo se denota en lo que hoy vive Londres. En Estados Unidos, Trump ha seguido un camino parecido en términos de recuperar el status de Washington de su status su situación, no solo revelando en sus procesos eleccionarios, donde en su elección de revelaron las diferencias entre el “Estados Unidos interior” más conservador y preocupado de recuperar su nivel productivo e industrial y el “Estados Unidos más mundializado”, abierto a la migración y a otros temas. De allí, nada de que no nos hayamos sorprendido: el muro, el rechazo al acuerdo climático, etc.

Sin duda, volvemos a la causa, los efectos de lo ocurrido hace diez años  que  genera reacciones no solo internas sino globales como en América o en Europa a través de movimientos populistas que, incluso, en su momento, también llamaron a la separación de la Unión Europea. La crisis arrastra a los partidos políticos que incapaces de dar respuestas dan pie a falsas promesas o populismos que, más tarde, como se ve en el caso británico se vuelven más problemáticos, repitiendo, quizás, los errores del pasado.

(*) Académico Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Universidad Academia de Humanismo Cristiano.