El rol del juego y su importancia en el desarrollo infantil

En Punto de vista (23 de junio de 2020)

(*) Por Masiel Fernanda Brito

El juego ha sido siempre una de las herramientas más importantes para la enseñanza de los niños y niñas. Utilizada tanto en las escuelas como dentro de la familia, de forma consciente o inconsciente, esta dimensión del aprendizaje ha sido relevante como ocupación significativa en la etapa del ciclo vital de niños, niñas y adolescentes, ya que les permite la exploración y adquisición de nuevas habilidades y destrezas sensorio-motrices, afectivas, cognitivas, sociales, y por supuesto, es entendida como una forma de participación.

Por consiguiente, los aprendizajes adquiridos durante el juego, según autores como Piaget, Vygotsky, Winnicott, ayudan a enfrentar situaciones reales a los niños, aprender reglas, roles, moral y destacando las habilidades de la comunicación, expresión de ideas y resolución de conflictos. Por otro lado, el juego puede ayudar en la interiorización del niño/a en sí mismo, fortaleciendo y aportando elementos nuevos para el aprendizaje.

Por otra parte, es importante recalcar el papel que juega la familia en esta etapa de la formación. Ya que desde que nace, la primera instancia de juego que tiene el recién nacido, es dada a través de la familia, por lo cual, el juego se da con mucho más emotividad y facilidad, por el fortalecimiento de las relaciones y los vínculos que se van construyendo a medida que pasa el tiempo dentro del núcleo.  Hay que tomar en cuenta, que el jugar abre paso a la interacción, entre sus pares y entre la misma familia, es como si fuera el mayor medio de comunicación. Por lo tanto, el juego, ha sido la principal guía de transmisión de las culturas, en las cuales las normas de conducta y valores, van estimulando el desarrollo de distintas aristas de la personalidad.

Continuando con los beneficios que posee el juego en la niñez, se encuentra como una de las primeras formas de expresión del niño/a, en el, se pueden proyectar sus miedos, angustias, emociones que puedan ir surgiendo; o que le puedan estar sucediendo en su mundo interno. Siendo un canal en el proceso de autodescubrimiento, de la realidad y del mundo.

Lo escrito con anterioridad, es lo que debiera suceder, según la literatura, desde que es un neonato, hasta el final de la niñez. Pero, en la actualidad no es lo que está ocurriendo. Con el uso masivo de la tecnología la cual cada vez saca novedosas ideas y video juegos, los niños/as están enfocados justamente en eso. Ya no existe mucho interés hacia los juegos que desarrollen interacción social, motora y de creatividad, o donde priman los juegos de roles. Ahora el foco esta en las Tablet, en los celulares y los juegos virtuales o en línea.

Según la información entregada por La Tercera, en una encuesta realizada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, la Subsecretaría de Telecomunicaciones (SUBTEL) y VTR, el 86% de los niños/as entre diez y trece años dijo tener un celular propio y su principal actividad con el dispositivo, es jugar. Las cifras claramente son preocupantes, sin contar, además, que los padres o madres tampoco son parte al cien por ciento de la crianza activa de sus hijos/as, ya sea por el aumento en los trabajos de ambos padres, o  por las extensas horas laborales y la carga que esta conlleva.

Respecto a esto, la familia cumple un rol activo dentro del juego, el cual, por el ritmo de vida actual, no da la oportunidad para ser más participe de esta experiencia. Y, sobre todo, con el creciente teletrabajo, por las condiciones sociosanitarias en las que estamos viviendo a nivel mundial. Entonces, las teorías sobre la importancia del juego en la infancia, y la implicancia que la familia y escuelas tienen, va quedando atrás y siendo olvidadas, dejando todos los beneficios que contienen los juegos.

El impacto que deja en la vida de los niños/as, se puede medir en las consecuencias que conlleva el dejar el juego de lado, en la etapa donde más persiste y en la cual es la más importante para la estimulación de aspectos motores, sociabilización e interacción con su grupo de pares, la inteligencia, creatividad, instauración de reglas y de moral, etc.

Cuando pongo toda mi atención y observación en cómo se relacionan los niños/as hoy, es generalmente distante, pocos comunicativos y expresivos con las personas que los rodean, a causa, de que están totalmente conectados a sus celulares o Tablet. Cierran todo tipo de distracciones y ponen todo su foco atencional en los juegos virtuales, los cuales pueden tener beneficios a nivel cognitivo, pero no suplen la cantidad de ganancia y estímulos a tantas aristas dirigidas hacia el desarrollo del niño o niña que deja el juego.

Para concluir, pienso que, en la actualidad, los niños/as no están siendo estimulados de la forma esperada, en la cual puedan existir e incluir las dimensiones deseables en su etapa del desarrollo psicomotor. Según lo revisado en la literatura, el juego es una de las herramientas que más aporta para el desarrollo adecuado de diversos e importantes ámbitos, sin embargo, está perdiendo terreno ante los videojuegos, los cuales, en mi opinión, no son un gran aporte ni siquiera a nivel cognitivo, ya que muchos no están en un nivel de dificultad alto, el cual pueda desafiar las habilidades ya adquiridas por el niño o la niña que lo juega.

Esto, considero, conlleva a una perdida gigantesca de oportunidad para sacar el máximo provecho de aprendizaje hacia los/as infantes, ya que es justamente en esta etapa de la vida, en la cual más aprendemos y adquirimos conocimiento. Como ha señalado la doctora y pedagoga María Montessori, los niños son como esponjas y cuentan con una enorme flexibilidad cognitiva, lo cual permite que puedan adquirir nuevas destrezas, experiencias y conocimientos. Por lo que, desde el nacimiento y durante toda la niñez, como padres, tutores, profesores/as y educadoras debemos aprovechar al máximo la oportunidad de enseñar a través del juego.

Por eso debemos considerar lo nocivo que puede ser la educación tradicional que solía mantener a los niños y niñas sentados en los pupitres, cuando ellos son seres activos y que necesitan tener su atención en algo que incluya corporalidad. El jugar y compartir más con sus pares, en mi opinión, es el mejor método de enseñanza de reglas, valores y costumbres que después van a conformar la personalidad y al futuro adulto o adulta.

 

(*) Terapeuta ocupacional, ejecutora programa Habilidades para la Vida, Escuela de Psicología UAHC.

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