Interrogando al curriculum en tiempos de pandemia

En Punto de vista (2 de junio de 2020)

(*) Por Abraham Magendzo

Columna publicada en La Tercera

Como educadores, el momento que estamos viviendo nos demanda imperativamente formular una serie de preguntas, entre ellas aquellas relacionadas con el curriculum escolar. Preguntarse, por ejemplo, ¿qué entendemos por curriculum?. Pregunta que se ha formulado en otras ocasiones y circunstancias, pero las respuestas que se han dado, a mi parecer, no calzan con los tiempos de la pandemia. No debemos olvidar que el curriculum, por definición, es el resultado de la representación que una sociedad tiene para encarnar sus estructuras de conocimiento, de relaciones sociales y de acción.

Por consiguiente, este es la oportunidad para abrirnos a examinar cuál es el curriculum escolar que responda a este tiempo incierto e inseguro. Es una circunstancia, como lo hace notar Díaz- Barriga” para desescolarizar la educación, para de alguna forma invertir el currículum; esto es, en vez de pensar los contenidos desde su organización en las disciplinas, es poner éstas al servicio de lo que la realidad está reclamando. Esto sería desaprender para aprender”

Se trata, entonces, de pensar y gestionar un currículum que dé cuenta de la relación que existe entre curriculum – sociedad- mundo- realidad – emergencia-momento presente y futuro. Desde esta perspectiva, creo que no es aventurado vincular el contenido curricular disciplinario con todos los aspectos que comprometen a la pandemia. Pero no un contenido fragmentado, desvinculado, independizado, sino que uno estructurado en núcleos temáticos de saberes. Es salir de los recintos disciplinares donde el curriculum ha permanecido enclaustrado para abrirse a espacios abiertos, flexibles, de múltiples miradas.

La propuesta que hago es poner el conocimiento disciplinario, es decir el curriculum, al servicio de la comprensión integral de la pandemia en todas sus dimensiones: científicas, políticas, económicas, artísticas, comunitarias, familiares, etc.   Es desafiar al curriculum para que se haga cargo de un tema local y global que nos impacta. No puede ni debe eludir este tema. Hacerlo significaría desvirtuar su cometido ético-político-ciudadano. Por el contrario, sí los asume revelaría que se propone, formar sujetos que tienen una palabra para influir e intervenir en las políticas públicas que se están tomando respecto a la pandemia.

En síntesis, estoy planteando que cada una de las asignaturas que conforman el currriculum se disponen de manera concomitante y relacionada a que el estudiante sienta y comprendan lo que tamos viviendo. Así:

  • A las Ciencias le corresponde explicar qué es el coronavirus, cómo se originó y evolucionó, cómo se transmite, qué es la mutación, que es una vacuna, etc. Pero, además, en este proceso, las ciencias se sumarán y dialogarán con los juicios de otras disciplinas para entender de esta forma, las vinculaciones sociales, políticas y económicas que la pandemia tiene.
  • A la Historia y a las Ciencias Sociales le corresponde pronunciarse sobre las decisiones que los Estados han tomado para atender la pandemia. Además, para mostrar como la pandemia ha dejado al descubierto las inequidades, injusticias y la pobreza y miseria en que han vivido parte importante de la población muchos antes de la peste y como se agravará como resultado de ésta en el futuro cercano: la cesantía, el desempleo, el hambre etc.
  • Le corresponde a la Filosofía y a la Psicología contribuir a comprender el comportamiento humano durante la pandemia. Los miedos y las agresiones, la obediencia y la desobediencia, la solidaridad y la indiferencias, la confianza y la desconfianza, la discriminación y la tolerancia etc.
  • El rol de la Matemática para predecir el curso de la enfermedad y su posible alcance. Y dar cuenta de la tasa de crecimiento de infectados, muertes y de la peligrosidad de la crisis y lo importante que es tomar medidas anticipadas.
  • A las Artes, le atañe contribuir a que se expresen las emocionalidades y subjetividades a través de la creación sensible e imaginativa. Las artes son un antídoto en tiempos de caos, una hoja de ruta para mayor claridad, una fuerza de resistencia y reparación, creando nuevos registros, nuevos lenguajes, y nuevas imágenes con las cuales pensamos.
  • Las Letras y el Lenguaje para motivar la escritura de ensayos, poesías relatos. La Literatura para motivar la lectura crítica, de obras que describen situaciones vinculada a pestes y sufrimientos, como, por ejemplo: El amor en los tiempos del cólera, García Márquez; la Peste, Albert Camus; La montaña mágica, Thomas Mann; Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.
  • La Educación Física para controlar el estrés, para despejar la mente, para cuidar la salud.

Termino interrogando al curriculum: ¿Será éste uno que proporcionará una lectura interpretativa y crítica de lo que pasa en el mundo o dará la espalda continuando con conocimientos desconectados de la vida y la experiencia que estamos viviendo?

(*) Premio Nacional de Ciencias de la Educación 2017. Docente de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano

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