La entrada de Carolina Goic a la historia de la DC

En Punto de vista (11 de agosto de 2017)

(*) Por José Orellana

Columna publicada en Opine.cl

Histórica e influyente, la Democracia Cristiana es dueña de una amplia base territorial bien situada en el centro político, pero tremendamente ideológica. Pasa hoy por complejos momentos, ya que, ideológicamente también, sus tendencias interiores no necesariamente han concurrido a las definiciones que logran sus órganos. Su último congreso ideológico, presentado como progresista, no logró convocar un acatamiento interno y su progresión ha hecho estallar esas desavenencias como una bomba de racimo.

Desde la caída de Jorge Pizarro de la Presidencia del Partido, por cuestiones de financiación espuria de la política, Carolina Goic se instaló como su Presidenta con la misión de administrar, entre otras consideraciones de momento, los efectos simbólicos del fallecimiento de Patricio Aylwin en una gestión donde, en arrojo político, ético y moral, no sólo pide disculpas por los errores cometidos, sino que convoca a todo el partido a una gesta premunida de un ‘ahora sí, enmendamos el rumbo’ al alero del ejemplo de austeridad, vocación de diálogo y servicio público del reciente fallecido ex Presidente de la Republica DC.

En este marco de restauración valórica, ética y moral, la candidata afirma y coloca como regla que ningún candidato DC debe tener causas pendientes con la justicia o sentencia en cualquier aspecto, ello, apropósito del diputado Ricardo Rincón, el cual carga con una sentencia anterior por violencia intrafamiliar.

Sin perjuicio del llamado de la abanderada, el Regional DC de Rancagua, validó la candidatura del actual diputado y, posteriormente, la Junta Nacional hizo el mismo gesto. Es el partido orgánico, el que le dio la espalda a su abanderada, el mismo que la ratificó. A ello se suma la obsecuencia de los candidatos incumbentes, los cuales, ante nuevas reglas electorales y baja en las encuestas no se acercan (ron) a plegarse al llamado de su abanderada, en buenas cuentas, se escogieron de hombros.

Otra cosa dramática, y que es coherente con lo anterior, es la exigencia de algunos diputados a exigir disculpas públicas al marido de Goic y a la misma Carolina por la defensa cerrada de este y la crítica al partido por la cuestión de Rincón, pero más que ello, por la obsecuencia con la cual operaron en la última Junta Nacional. Ello parece hasta una machista reacción ¿habría sido la misma reacción si una esposa ofendida por el mal trato a su esposo candidato haya escrito la carta? ¿Ocurrió lo mismo con la Esposa de Matías Walker, quien reacciona a la primera carta?

En fin, además de la renuncia a la militancia DC del actual Diputado, Sergio Espejo, a su cargo de Vicepresidente de la colectividad y a su oportunidad de volver a competir por el escaño que hoy detenta, como también a la renuncia de la subdirectora del SERNAM, María Luisa España y otras que podrían venir, queda preguntarse por lo obvio: ¿qué pasará con la DC y Goic en adelante?

Tras declararse Carolina en Estado de Reflexión, constatada su derrota política orgánica, ocurrió algo extraño… que podría significarse como una incertidumbre, un silencio político (simbólico), para que rápidamente no sólo se dieran las renuncias consignadas, las cartas y otras consideraciones, sino que además, en un acto ‘esotérico de la política’ comenzó a concentrar poder desde la directiva del partido, diputados y otros concretando una especie de campaña: ‘no te bajes Carolina… te necesitamos’. Inusualmente y sin bajarse, incluso, logró el reconocimiento de su contendor coalicional, entre otros.

La teoría de partidos nos permite una y otra vez entender que las organizaciones partidarias son instituciones que buscan representar personas y electores en función de una ideología viendo en cada oportunidad institucional y no institucional (movimientos sociales) un espacio para concretar tal propósito. Desde el Congreso hasta la Presidencia de la República, pasando por concejos municipales, regionales, juntas de vecinos y movimientos sociales de distinta escala.

Si bien los partidos aún son relevantes para conectar realidades socioterritoriales a través de la representación política, lo hacen administrando multiplicidad de intereses representados en facciones o lotes con marcos referenciales ideológicos y políticos que suelen tensionarse por la misma relativización de este ethos. Se cuentan aquí también las prácticas políticas históricamente cuestionadas de la DC, desde arreglos políticos hasta mecanismos relacionados con la transparencia, entre otros, proyectable a todo el sistema de partido y político en general.

Paradojalmente, para Goic, se abre una oportunidad ni pensada ni imaginada, ya que hoy crece en estatura moral y ética. Los dolores por los que pasó, pasa y pasará son producto de la convicción y las fuentes de identidad ética y moral que pronunció en la despedida de Aylwin versus la obsecuencia del aparato de partido y sus autoridades funcionales al cálculo electoral competitivo y a veces mezquino, propio del juego político.

Su desafío es resistir y disciplinar su campaña y la de congresistas en la medida de lo posible. Además, en esta fase de campaña, la Acción de Goic, impacta a las diferentes candidaturas, siendo la de Piñera, la más afectada. Una muestra, fue el cómo encaró a los representantes del piñerismo en el programa político Estado Nacional del canal público a propósito del estándar ético de Piñera siendo Presidente en el caso Exalmar. Como ese, vendrán varios. Respecto de la DC, en cuanto partido todo quedará sujeto a los catastróficos, no tan catastróficos o buenos resultados de la elección congresal, entre otras consideraciones. Cosas de la DC.

(*) Académico Escuela de Ciencia Política y RR. II. Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Doctor © en Estudios Americanos Instituto IDEA, USACH.