¿Una era de sororidad para la hermandad humana?

En Punto de vista (10 de marzo de 2019)

* Por Waldo Arriagada

A cincuenta años del Mayo del ’68, las tomas femeninas se manifestaron, provocando el espíritu libertario y su expresión, en torno la ‘sororidad’, es decir, ‘hermandad entre mujeres’. Una de las serigrafías más emblemáticas de las movilizaciones, es una ‘ser femenina joven’, que lleva la consigna: Libertad Indómita.

La desaparición y asesinato de mujeres y niñas, las violaciones y abusos sexuales, el maltrato físico y psicológico en la pareja, la violencia en todas sus formas y la invisibilidad –desde el colonialismo y su reproducción-, en discriminación, xenofobia y racismo; son crímenes del machismo patriarcal que fueron denunciados durante meses de expresión cultural y social de huelga feminista, en fecha posterior al 11 M (2018) de nuestro país.

El fenómeno social que se da como hermandad entre mujeres, puede darse como una nueva forma de compañerismo, con hombres libertarios, en el feminismo.

La Huelga Feminista del 8 de Marzo de 2019, es un llamado al cumplimiento de los derechos femeninos protegidos por las Convenciones Internacionales, insistiendo en que la fecha actual es una en que la vida cotidiana se ha transformado, donde  el amor es la consigna que nos hace vivir las experiencias de emancipación del yo y propician el buen trato de los hombres a las mujeres, experimentando la identidad de género que se haya decidido para sí. En la dialógica, entre sexo y libertad, en una cultura responsable del goce de las hermanas y el de nosotros, además de la contribución a una configuración de lo social en que se realice la equidad de género en la pareja, la familia, los espacios laborales y de emprendimiento, además en la expresión pública de las ideas y sentimientos.

El ethos neoromántico de la mujer amada, el de la amistad en sus diferentes manifestaciones o el de la admiración de las ‘damas de la noche’, son las alternativas al desenvolvimiento de la cultura del proletariado, que Enrico Malatesta expresó, según la experiencia del siglo XX. Antes de empezar los años ’20 del siglo XXI, la lealtad a la Cultura, parece ser cada vez más un deber moral masculino, sin hablar por ellas, expresándoles respeto y admirando cada una de sus expresiones artísticas: literarias, pictóricas, sonoras, performativas. De un rostro cubierto, con pechos al viento “florecerán colores de amor y ojos de miel”, para manifestar que cada decisión de la mujer, es una decisión sobre el cuerpo propio.

*Sociólogo de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano UAHC. Diplomado en Sociodemografía de las Migraciones.

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