Adios al cura obreroA los 88 años muere el sacerdote Mariano Puga, incansable luchador por los DDHH

En Noticias (14 de marzo de 2020)

El Padre Mariano Puga, inquebrantable activista por las causas obreras, sociales y de defensa de los derechos humanos, partió de un mundo de inequidades lamentando no vivir más para ver el resultado de la actual movilización social. A los 88 años, el cura obrero dejó de existir producto de un cáncer linfático, pero no sin antes pasar sus últimos meses totalmente comprometido con la causa social.

Fue él quien organizó y encabezó una misa en la que exigió la liberación de los jóvenes detenidos posteriormente al estallido social del 18 de octubre pasado. Al pie del Centro de Justicia, Puga exhortó al poder judicial y ejecutivo, pero también a la iglesia a participar genuinamente de la búsqueda de la paz social y de la dignidad.

Compartió además, en sus últimos meses de vida, diversas epístolas en las que justificó la defensa activa ante la represión policial y el despojo sistemático con que el neoliberalismo ha saqueado los recursos naturales, la educación y el bienestar social de los chilenos. En estas cartas podía leerse un llamado a “arriesgar el pellejo” por retornar al sueño de una sociedad más justa a través de una acción colectiva, artística y soberana: “¿Qué está pasando con los líderes nuestros?, ¿dónde están? ¿dónde está el arte? (…) ¿Quién se hace voz de las esperanzas de la calle, qué cresta pasa con los artistas de lo nuevo? Cántennos, grítennos, enséñennos a soñar, sin ustedes no somos capaces, sin los otros y otras de este mundo, no somos capaces. ¡El despertar no tiene que morir nunca más! hasta que volvamos a ser seres humanos. “Algo nuevo está naciendo, con los pobres va creciendo, nuestro Dios se hizo pueblo” cantábamos en nuestros vía crucis, REINVENTÉMOSLA HOY, ARRIESGÁNDONOS HASTA EL PELLEJO”, decía.

También, a tono con estas demandas, se declaraba a favor de la lucha feminista asegurando que no ser parte de este cambio del paradigma de género equivalía a “declararse inhumano”. A inicios de este mes, un día antes de ser hospitalizado, en sus últimos momentos de lucidez, Mariano Puga escribió su última reflexión acerca del rol que la Iglesia Católica debería asumir de manera institucional ante el estallido social. Su dura crítica, la ejemplificaba preguntándose dónde estaban sus hermanos curas el día que él ofició la misa en el Centro de Justicia por la memoria de los muertos, mutilados, heridos y presos que ha dejado el movimiento. Lamentaba, en el escrito, que muchos de estos manifestantes, que admiran a Jesús, no se sienten en comunión de Iglesia.

“Mariano fue un profeta”

El rector Álvaro Ramis, quien conoció desde la adolescencia a Puga, lo recuerda como un líder incuestionable, pero también como un profeta: “Mariano fue un profeta. Una persona que desafió el status quo, los dogmas y que rompió la barrera de muchas creencias. Justamente su vida fue la de un permanente cuestionador de lo establecido en muchos niveles, sobre todo en el ámbito religioso”, señala.

Ramis agrega que lo acompañó muchas veces a múltiples iniciativas en territorios deprimidos de la capital como Cerro Navia, Villa Francia o La Legua, donde el cura obrero oficiaba no sólo como jornalero de la construcción, sino como un sacerdote consecuente, directo en el trato y también en el discurso. “Lo que más me impresionó siempre de Mariano Puga fue la austeridad que llevaba en su vida personal. Era muy sobrecogedor conocer la mediagua en que él vivía en Cerro Navia, era un estilo de vida de una modestia increíble que se reflejaba en aspectos cotidianos pese a proceder de una familia muy acomodada. Esta contradicción de saber ponerse en el lugar del mundo del trabajo la concretó en su desempeño como obrero de la construcción, un trabajo en el que desarrolló una gran capacidad para la empatía con la sociedad”, reitera.

“¿Qué está pasando con los líderes nuestros?, ¿dónde están?”, se preguntaba el cura antes de su muerte. Intuyendo la falta de una dirección espiritual y social que desaparece. Al respecto, el rector Ramis cree que la semilla que sembró Puga ayudando a emerger nuevas voces desde el mundo poblacional, puede germinar de nuevo: “Es probable que escuchemos otras nuevas voces que hablen de estas realidades que preocupaban a Mariano desde el mundo popular. Voces capaces de generar una autorepresentación y de, a su vez, generar sus propios liderazgos”

Antes de su partida, ya en el tramo final de su activo trabajo sacerdotal popular, Mariano Puga participó como público de algunas actividades desarrolladas en nuestra universidad a la que se sentía vinculado por un mismo llamado social y por sus orígenes en dictadura en el que aportó junto al movimiento pastoral de los Cristianos por el Socialismo.  En particular la presentación del libro “Éramos iglesia… En medio del pueblo. El legado de los cristianos por el Socialismo en Chile 1971-1972”, de Michael Ramminger  que tuvo lugar el último mes de septiembre.  Sobre este particular, el rector Álvaro Ramis destaca un valor histórico y también cotidiano en cuanto al carácter liberador del humanismo practicado por Puga y otros influyentes sacerdotes como José Aldunate o Hernán Leemrijse.