En foro de la Escuela de HistoriaLíderes sindicales y políticos evalúan el rol de la izquierda en el debate laboral actual

En Noticias (25 de julio de 2018)


Un repaso al histórico “desarme” de los triunfos de los derechos de los trabajadores obtenidos a lo largo del medio siglo ofreció el foro panel “El rol que el mundo del trabajo tiene o debería tener en un proyecto de izquierda”. El encuentro organizado por la Escuela de Historia, visibilizó el sistemático desmantelamiento del trabajador y los sindicatos chilenos desde la implantación de un modelo neoliberal en Chile desde la década de los 70.

En la actividad, Beatriz Sánchez, Luis Mesina (Vocero del Movimiento NO+AFP), Andrés Giordano (Presidente del Sindicato Starbucks) y Fabián Caballero (Vicepresidente de Formación Sindical de la CUT) plantearon diversos enfoques sobre cómo los trabajadores y trabajadoras junto a sus organizaciones sindicales no han logrado ser partícipes, o más bien articuladores, en la disputa institucional, social y económica.

Al respecto, Andrés Giordano manifestó cómo las agrupaciones de trabajadores no han sabido identificar la misión de la izquierda ante un neoliberalismo que ve a los sindicatos como un obstáculo para la acumulación de las riquezas. En tanto, Luis Mesina aseguró que el desafío es intentar saber cuáles son esas dificultades en el movimiento obrero de la cuarta revolución tecnológica que genera proletarios que sólo pueden vender su fuerza de trabajo, a diferencia de otras etapas en que era el capital el que buscaba la compra de esa fuerza de trabajo.

El rol de la izquierda como actor en el mundo laboral con una perspectiva de género fue parte de la participación de Beatriz Sánchez, quien cree que no es casual que los medios eviten temas laborales como la precarización o la atomización de los sindicatos. “Creo que tiene ver con cómo se ejecuta el balance de poder en Chile. Prueba de ello es que a través de los años no se ha mejorado la condición laboral de la mujer y se insiste en que la brecha laboral o las lagunas previsionales de quienes deciden ser madres son culpa nuestra”, dice Sánchez trazando un paralelo con los cuestionables dichos del ministro de Educación Gerardo Varela en el sentido de las responsabilidades del estado y los ciudadanos.

Finalmente, el representante de la CUT, Fabián Caballero, recordó los niveles de acción importante que tuvo décadas atrás el sindicato chileno en grandes decisiones nacionales. “Hoy no hay identidad. Existe una derrota cuando notamos que el trabajador no tiene ganas de luchar. De construir ideas de soberanía, de independencia de un gobierno… Pero esto no lo hizo la derecha por sí sola, sino mucha gente de izquierda en el poder”, cree.


La síntesis general de los asistentes al foro fue que la izquierda ha fracasado –hasta ahora- pues no ha sabido identificar sus ideales y su posición en el espectro político. Tras la dictadura, se ha perpetuado la atomización sindical y algunos de los principales triunfos en pos del desarrollo de reformas laborales y estatutos que precarizan el trabajo para mujeres, jóvenes e independientes.

Los líderes sindicales y referentes políticos de la cuestión laboral, recomiendan un fortalecimiento desde la acción y desde un relato que equilibre a las grandes masas de trabajadores ante una minoría empresarial fuerte. Para Mesina, ha cambiado la relación entre quién compra y vende su humanidad en la actualidad. “No hay proyecto de izquierda para responder dónde está el rol de la izquierda hoy, pero sí se aprecian atisbos para trabajar en esto en la lucha feminista, del consumidor de clase media o quienes buscan una mejor educación. Pero no basta con producir discursos, sino llevarlos a la acción”, sostiene. Sobre esta proyección, Beatriz Sánchez cree que hay que convertir la discusión política y la participación masiva también en una experiencia doméstica y personal. En una conversación sobre sentido común, pues quienes se definen como clase trabajadora en el Chile de la actualidad han preferido hacerlo en términos de una clase media o ciudadana en lugar de adoptar el valor del trabajador de antaño”, agrega.