En la charla “Diálogos y dilemas del sistema político”Doctor Carlos Hunneus advierte baja presencia de cientistas políticos en el gobierno

En Noticias (5 de julio de 2017)


En el debilitamiento de los partidos políticos chilenos y la galopante crisis de participación ciudadana en las elecciones poco influye que unas elecciones primarias hayan coincidido con la final de la Copa Confederaciones. Probablemente un elemento local de descontento que autores como el irlandés Peter Mair ha descrito en su clásico “Gobernando el vacío” (2015) entregue más pistas que pensar únicamente en una contingencia o un proceso mundial como “mal de muchos” a modo de consuelo. Para el abogado y Doctor en ciencia política Carlos Hunneus Madge, el debilitamiento de los partidos y el auge de esta apatía cívica es un fenómeno que se aprecia de diferentes maneras en diferentes países, pero está lejos aún de ser la tendencia global.

“Si bien es efectivo que existe una banalización de la política en general reconocible en diversos niveles, los partidos dejaron de ser lo que eran históricamente cuando contaban con miles de militantes y organizaciones con capacidad de movilizar un gran electorado. Esto les otorgaba un protagonismo fundamental. La caída de estas militancias es lo que ha permitido el triunfo de gobernantes como Donald Trump en EEUU o Emmanuel Macron en Francia, respecto a la supuesta base institucional en la que se sustentaban sus rivales Hillary Clinton y Marine Le Pen, respectivamente”, reflexiona el ex embajador en Alemania que aterriza dicha crisis en nuestro país en dos aspectos.

Se refiere al perfil de las diferentes candidaturas que se han alzado en Chile previo a las primarias y que, pese a no contar con partidos detrás, logran marcar más que otros nombres tradicionales de emblemas tradicionales en las encuestas. Al respecto entrega un solo, pero poderoso ejemplo: Ricardo Lagos. “¿Cómo van a generar adherencia si los mismos partidos no tienen organización ni opinión?”, se pregunta Hunneus durante la conferencia “Diálogos y dilemas en el sistema político chileno actual”, organizada por la carrera de Ciencias Políticas de la Academia.

Reitera la principal tesis de Peter Mair sobre el porqué los partidos deben entregar propuestas de pensamiento programáticas claras y no dejarlas al arbitrio de tecnócratas y asesores. “No nos olvidemos que quienes inventaron la bomba atómica también son considerados “sabios”. Es decir, hay que tener cuidado con la razón, sobre todo en cuanto a la creación de temas delicados”, sostiene el doctor en Ciencia Política de la Universidad de Heidelberg y Master of Arts de la Universidad de Essex.


En Chile los partidos no sólo han perdido su electorado principal, sino la capacidad de influir en el gobierno, dice recordando las exiguas cifras de participación de las últimas elecciones y reconoce en ellas un denominador común: que tanto las propuestas de alcaldes, parlamentarios y candidatos presidenciales no ofrecen programas de gobierno. “Lo único reconocible en todos ellos es la subcontratación de profesionales y técnicos para recaudar recursos y “crear” propuestas, pero no programas”, acusa el ex embajador en Alemania.

Este proceso viciado y sin bases es la génesis de los grandes conflictos nacionales, señala sobre la reforma educacional o debates sobre las responsabilidades en el Sename y una ley de aborto. Complejidades que Hunneus relaciona también con una arista religiosa que parece ser lo único que permanece a través de esta crisis de identidad de los gobiernos.

“Cuando los gobiernos son débiles, pierden su capacidad de enfrentar problemas de esta complejidad. Por eso no han sido capaces, por ejemplo, de decir con una cifra exacta cuál es el costo de la gratuidad en la educación y manejan esos datos como secretos de Estado, algo demasiado delicado como para que la ciudadanía lo examine”, plantea.

El rol político de la empresa

Del otro lado existe un empresariado que sí está profundamente involucrado en la política, lamenta el académico. Algo que considera incongruente con la meta de un estado fortalecido a través de la participación ciudadana. “En un país donde no existe la filantropía y el estado históricamente ha malacostumbrado al sistema democrático esto es grave. Creo que hay que restablecer el Estado regulador, pero darle dientes para que pueda defenderse del la integración vertical. No puede ser que las mismas empresas sean las que manejen los bancos, la salud, los supermercados, las pensiones y que, por otro lado, sean las propietarias de los diarios, la televisión y las radios”, señala Carlos Hunneus.


Otras recomendaciones que entrega durante su conferencia son mejorar los salarios de los funcionarios públicos para evitar conflictos sociales como la corrupción y las paralizaciones, pero también integrar ese trabajo con los ministerios en un espacio que también de cabida – y limites- al empresariado e intelectuales del sector privado,  pero esta vez trabajando para el Gobierno. Cita el caso de países como España y Alemania donde los ministerios trabajan de cerca con la empresa, pero son liderados por funcionarios de carrera y no lobbistas u operadores políticos.

“Esta es una forma de acabar con otra problemática del estado: el clientelismo político. Por otro lado también es un buen lugar desde donde ejercer la ciencia política”, recomienda Hunneus a la audiencia. “¿Se han fijado que no existen cientistas políticos en puestos relevantes de la realidad política hoy en día?. Claro, sin embargo hay dos candidatos a la presidencia, con bastantes posibilidades de lograr esa meta que son periodistas. Por favor no nos olvidemos del valor de esta profesión, pues las ciencias políticas son como los anteojos para leer un libro. Nos permiten ver cosas que otros no ven, entre ellas los cambios que manifiesta un país a un nivel institucional de la misma manera que un médico puede diagnosticar una enfermedad en las personas”, finaliza.