En encuentro de escuelas de español para haitianosJean Baptiste Marckenson: “Es importante debatir leyes migratorias con un enfoque en los DDHH"

En Noticias (30 de noviembre de 2017)

El ilustrado migrante Jean Marckenson, ingeniero industrial y magister de Estudios Internacionales de la USACH (también creador de la App T-Zen, tecnología amigable con el migrante haitiano) inauguró el “Seminario de Socialización de Experiencias Pedagógicas en Enseñanza de Español para Haitianos” organizado por la Escuela de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación UAHC. Una reveladora conferencia titulada: “¿Por qué Chile es un lugar de llegada?” contextualizó el fenómeno de la migración Haití-Chile en primera persona y con apuntes de Paulina Lozano sobre el escenario nacional de educación en migrantes.

Marckenson explica esta diáspora desde la perspectiva “Push-pull”del sociólogo estadounidense Everett Lee que indica que los movimientos migrantes operan en función de la atracción del lugar de destino y el rechazo del país de origen. En particular, Marckenson aclara que las altas tasas de cesantía entre los jóvenes de su país, la falta de servicios básicos, la inestabilidad política  y económica de un país donde se sobrevive al día con US$ 2, entre otros factores, moviliza a los migrantes hacia países como Chile. Por otro lado, cuenta que el  gobierno haitiano recibe remesas de sus emigrados en Chile por montos de US$ 8,74 millones (según cifras de julio de este año). Dichos aportes de los haitianos desperdigados por todo el mundo constituyen un 32% del producto interno de la isla (es decir unos US$ 2.4 mil millones.


Por otro lado, a diferencia de destinos como Canadá, Francia, Brasil o EEUU, Chile les ofrece acuerdos bilaterales de asistencia para un fácil llegada al menos. Sin visas, con un sueldo mínimo atractivo para labores precarias que el ciudadano chileno ha cambiado por el crecimiento de un mercado del trabajo informal. La estabilidad política de Chile, a su vez les ofrece acceso a la salud vía FONASA y un índice de desarrollo humano del 0.8%. Esto último duplica las posibilidades de un país que 7 años después del devastador terremoto del 2010 sigue en el suelo.

“Sin embargo hay otros factores latentes que favorecen la migración que la clase política no suele relatar a los chilenos. Variables que se dejan al debate de la opinión pública como las baja tasa de natalidad que es de 1,75 hijos por mujer que redunda en una altísimas tasas de envejecimiento que al año 2020 proyecta más adultos mayores que de jóvenes menores de 15 años. Por eso es que países en vías de crecimiento consideran a Haití como proveedor de mano de obra a bajos costos para suplir estas razones estadísticas”, agrega Marckenson.

Chile ha realizado esfuerzos notables de integración instalando a haitianos en puestos de asesoría en diversos servicios del estado, creando señaléticas y trámites con formularios en creole, reconoce. “Aunque hay una evidente voluntad política para cambiar el chile de ayer a un chile del mañana. Es importante adoptar un debate sobre Leyes Migratorias enfocadas en DDHH y adaptadas a la realidad”, cree Marckenson.

“Es necesario que la sociedad civil participe de este debate para que la discusión deje de ser vista como un instrumento político y económico. Si la clase política dice que quiere legislar sobre la migración, ¡que lo haga!. Cuando conoces la cultura de un pueblo te acercas más a ese desconocido y eso puede disminuir la brecha de la xenofobia. La xenofobia es una distancia entre dos seres basada en el temor y me he dado cuenta que los mismos chilenos se temen entre ellos, incluso. Hay muchas personas que viven por años en un edificio sin conocer jamás al vecino. Eso es algo que a nosotros nos sorprende”, señala Jean Baptiste.