La alfabetización como eje del desarrolloLanzamiento de "Pedagogos de la Revolución" pondera el rol de educadores/as populares de Latinoamérica

En Noticias (22 de octubre de 2018)

Actores y estudiosos del proceso revolucionario y educativo cubano recuerdan el aporte y compromiso de maestros rurales, de la academia y de ciudadanos comunes que hicieron, con la alfabetización, la “columna vertebral de la revolución”. El lanzamiento de “Pedagogxs de la Revolución”, (Editorial Antígona) en la UAHC incluyó un conversatorio sobre Educación Popular con la Cooperativa de Educadores/as e Investigadores/as Populares Histórica CEIPH de Buenos Aires.

Fernando Lázaro, coordinador de los Bachilleratos Populares e integrante de la Cooperativa de Educación e Investigación Popular, da cuenta de una de las experiencias de formación pedagógica más exitosas del continente. Explica, durante el lanzamiento de “Pedagogxs de la Revolución”, que el auge de las Escuelas Populares, coincide con el de las educadoras populares y la influyente figura de Paulo Freire, quien marcó gran parte del programa de Fidel Castro en la isla (y con quien escribió obras como “Fidel y la Revolución”).

“Si no las hay, tenemos que inventar escuelas”, fue la máxima de uno de estos pedagogos críticos fundamentales de Latinoamérica que rescata el libro y que cuenta con el prólogo de Peter McLaren. La reflexión de la obra invita a pensar los desafíos de la educación popular para el continente a través de diferentes entrevistas realizadas a educadores populares cubanos e integrantes de la CEIPH.


Entre algunas de estas conclusiones, el libro plantea que la educación popular en Cuba (en particular la alfabetización) fue una epopeya de liberación que alimentó otras en países como Bolivia, Angola o Nicaragua, donde las escuelas no solo eran populares sino indígenas, pero que sus principales precursores no son abordados en las universidades de hoy. “En ese sentido es necesario entender y volver a ver a Fidel Castro como uno de los grandes educadores populares y responsables del auge de la educación de adultos en esa clave popular”, señala Fernando Lázaro quien comparte otros testimonios en video de ancianos cubanos sobre lo difícil que era estudiar en Cuba antes de la revolución.

En ese entonces, explican, todo el que supiera enseñar (desde sexto grado en adelante) debía alfabetizar a niños y adultos en los campos de la isla, apenas provisto de un farol para la noche y una cantimplora para el día. Un sistema arduo, pero efectivo ya que el verdadero revolucionario, explican las mujeres del clip, entendían que “cuando una persona comprende una necesidad era capaz de dar todo el esfuerzo posible”.

Revisa algunas imágenes de la jornada de presentación del libro: