Académicos e historiadores de la UAHC opinan
El registro futuro de una pandemia histórica hoy

En Temas (14 de mayo de 2020)

El superventas historiador israelí Yuval Noah Harari, dijo en una entrevista reciente que nunca tuvo tanto trabajo como en los últimos meses de pandemia. El autor de “Sapiens: De animales a dioses”, cree que estamos ante un período histórico de enormes riesgos, pero que constituye una auténtica caja de herramientas para el cientista social y el historiador en particular. A nivel global, dice, “en este instante se están reescribiendo las reglas del juego económico y político porque todo está en juego”.

A nivel más local, los/as historiadores/as y formadores/as de profesores/as de historia realizan sus propios registros sobre este período excepcional atendiendo a las mismas preocupaciones del autor de “Homo deus”. Desde el enfoque del historiador millenial, Gonzalo Garrido, licenciado en Historia de la UAHC, mención en Estudios Culturales, señala que el investigador de hoy debe estar consciente del momento crucial que vivimos y atento a las interpretaciones que han tenido, desde un comienzo del brote, la prensa, la acción del gobierno e incluso las redes sociales en la actualidad.

El autor de la investigación “La viruela en Chile 1770-1805: ¿los albores de la salud pública en Chile?”, rememora:  “Desde antes de la  independencia de Chile, ya las autoridades tomaron en consideración el tema de las enfermedades como algo que afecta al conjunto de la población. Esto significó, en su momento, que se tomaran medidas como la higienización de las calles y construcción de acueductos, entre muchas otras cosas que fueron grandes hitos. Todo lo anterior, en el pasado, dio pie para el registro y para que se tomaran diferentes medidas de tipo médico que impactaban incluso con las creencias del mundo mapuche lo que generaba ciertas resistencias e influía en la búsqueda de tratamientos, incluso, mejores”, señala el egresado acerca de revoluciones científicas y sanitarias a nivel mundial.

“Desde entonces y ante estos hitos, a grandes rasgos, los historiadores van poniendo el foco en instancias económicas, sociales y en el cómo van actuando las autoridades. Eso es algo que, hoy también es crucial en estos tiempos y marcará absolutamente el momento que vivimos con la influencia, por demás, de las redes sociales. Estos registros actuales son claramente algo que un historiador actual que quiera registrar todo esto para el futuro, ya debería tomar en cuenta”, señala Garrido

Sobre el mismo particular, la directora de la Escuela de Licenciatura en Historia, Adriana Capaldo, no esconde su pesimismo por un futuro con efectos graves en la economía y que podría detener los procesos sociales que veníamos viendo desde hace un semestre. Desde su disciplina advierte la dificultad de acceder a las fuentes directas durante este período de pandemia, pero confía en el rigor de los/as historiadores/as dedicados a registrar el devenir de las políticas públicas sanitarias propias de cada gobierno, como señalaba también Garrido.

“Cada investigador mantiene su interés en sus temas de investigación y creo que, si bien habrá retrasos producto de la emergencia sanitaria, los colegas podrán reflexionar dentro de su propio contexto sobre este ámbito. Yo parto desde la visión histórica, en la larga duración en Fernand Braudel, como algo sistémico y que está anclado a lo que entendemos como el capitalismo y esta fase de su crisis en particular para entender la historia de hoy. Como peste, la humanidad ha sufrido muchas pandemias y, aunque suene horrible, la del COVID-19 no ha sido de las más mortíferas”, recuerda sobre registros anteriores como la Peste Negra o la Gripe Española.

Un enfoque local y global

En un sentido de los procesos cíclicos de la historia, Capaldo es enfática en que la historia no se repite, sino que algunas de sus condiciones materiales se parecen entre sí. Por ello el aura de incertidumbre se mantiene, pero el/la historiador/a sí puede reflexionar sobre los procesos actuales tendiendo puentes con el pasado: “De todas maneras, los/as historiadores/as no tenemos una bolita de cristal. No podría decir que esta epidemia nos va a enseñar algo, como muchos creen, si se sigue invisibilizando, por ejemplo, el efecto de altísima mortandad que el coronavirus tiene en África, por ejemplo”, sostiene.

Por su parte, desde un ejercicio clave, el de las salas de clase y la discusión histórica, el docente y encargado de prácticas de la Escuela de Pedagogía en Historia y Cs. Sociales, Diego García, destaca que la pandemia puede ser también un recurso relevante para la enseñanza de la historia. “Hay que reconocer que los/as profesores/as de historia usamos la coyuntura en nuestras clases como insumo. Los/as profesores/as en el colegio estamos encargados/as implícita y explícitamente de llevar estas coyunturas a la sala, reflexionar sobre ellas y, en el último semestre, hemos tenido hitos excepcionales”, señala sobre los últimos seis meses de movilización social y pandemia. “Hemos tenido mucha pega en ese ámbito”, dice García optimista.

Acerca de cómo llegará este proceso a los libros de clases, el académico de la Facultad de Pedagogía, piensa que, como cualquier otro hecho histórico, el año que vivimos en peligro viral contará con multitud de enfoques políticos, sociales y económicos. “En ese sentido, los/as profesores/as de historia enfrentados a estos hechos tendremos que generar una posición que sea más neutral. Para transmitir esta posición es que debemos invitar a los/as estudiantes, desde hoy, a la reflexión y a fortalecer una óptica acerca del cómo se está viviendo hoy la pandemia en nuestro tiempo”, señala el encargado de prácticas.

La historiadora María Angélica Illanes, docente de postgrado de la Escuela de Historia de la Academia, responde a la duda planteada anteriormente por Harari en el sentido de que las diferentes inquietudes del fenómeno cuentan con particulares acercamientos desde diferentes líneas investigativas. “Hablando por mí, al menos, me interesa la historia social. De partida, cada historiador tiene su propio enfoque. Algunos lo afrontarán desde un punto de vista tecnológico o político, pero el discurso no es uno solo, sino muchos. Todos buscamos dar a luz procesos muy complejos, pero desde la perspectiva creo que es de gran importancia entrelazar el fenómeno social y político de Chile y las naciones de Latinoamérica, especialmente considerando como se vincula con el sistema neoliberal y un fenómeno crítico-sanitario que emerge en el seno de toda esta situación”, señala Illanes sobre su actividad académica reciente como parte del Magister en Historia de América Latina, donde dicta el curso Seminario de Grado 1.

La historia como partícipes y e investigadores/as

La profesora Illanes reitera que el fenómeno sanitario tiene más de un impacto en nuestra región considerando una realidad histórica, valga la redundancia, en la que se entrecruzan factores económicos y culturales. Cita, por ejemplo, las semejanzas que hay entre México y Chile en cuanto al empleo informal y cómo esta economía de subsistencia se verá golpeada con la pandemia a un nivel tan influyente como otros aspectos de la macroeconomía, que importan a otros/as investigadores/as. “Las empresas se preparan para niveles de cesantía enormes que afectarán a todo el mundo. Pero en América Latina se asistirá a un efecto radicalmente más profundo por cuanto, aproximadamente, un 80% de su población vive hoy en economías marginalizadas, informalizadas, casi de vivir al día. No se puede seguir hablando de un “sistema económico” cuando debes salir a la calle en busca de recursos para comer, es como una etapa tan primitiva como la de la recolección”, explica ante lo que deja la crisis del coronavirus al descubierto para historiadores e investigadores sociales.

La única salida de este trance, a su juicio es un “no retornar”, exigir un cambio estructural de los modelos de economía de producción y aportar en la transformación profunda que incorpore a toda la sociedad a una vida básicamente digna. “Un aspecto relevante de este enfoque histórico social es tomar conciencia de que América Latina es un territorio doblemente viralizado: uno que está sufriendo el embate de esta crisis sanitaria y por otro lado, una situación de sobrevivencia de larga data en su población”, concluye.

También a modo de reflexión final, la profesora Adriana Capaldo, apunta a la urgencia de no quitar los ojos de la región en lo que respecta al registro histórico. “Pienso que nos estamos acercando a una fase definitiva. Una fase de colapso sistémico que ya se había calculado insostenible al 2050 en cuanto a cómo el sistema neoliberal ha estado funcionando a partir de las deudas, de un capital que en rigor no existe. Mientras muchos alertan la situación de países de Europa, entre los más golpeados, la situación de América Latina está por verse en su gravedad. Hasta ahora nos hemos concentrado en el efecto de estos estados frágiles y las desigualdades extremas de sus sistemas políticos, ahora viene enterarse y escribir sobre cómo resistirán o resistiremos la presión social venidera”, advierte.

Diego García, desde la Facultad de Pedagogía, llama a estar atentos a la contingencia como formadores/as y como estudiantes. También como protagonistas de la historia, ya que estamos insertos en el hito mismo: “Es decir, somos todos/as protagonistas de esta historia y en 10 o 20 años más estaremos aún pasando por las secuelas de esto a diferencia de cuando nos toca referirnos a hitos como las grandes guerras mundiales que nos llegaron mediadas por otros/as historiadores/as. No vivimos aquellas épocas, pero sí esta como para referirnos a ella en primera persona y los recursos disponibles en la actualidad”, plantea.