Pedagogía en Música describe preparativos para proceso de acreditación como “una sinfónica donde cada nota cumple un papel importante”

En Temas (2 de mayo de 2019)


La carrera de Pedagogía en Música nace el año 2008 al alero del “Área de Educación, Arte y Cultura”; parte del proyecto que dio vida a las licenciaturas en Teatro y Danza en un nodo conocido como Formación Cultural en la Academia. Con once años de funcionamiento, hoy enfrenta un nuevo proceso de acreditación.

La carrera que forma profesores y profesoras de música y licenciados/as en educación, es parte de la Facultad de Artes, y dialoga permanentemente en sus lineamientos pedagógicos con la Facultad de Pedagogía. Se perfila así, desde los aspectos más relevantes de ambos mundos. El director de la carrera, doctor en educación intercultural Mario Carvajal, señala que esta característica de doble militancia fortalece enormemente el proyecto y es parte de su sello.

“Esta sinergia nos entrega una gran experiencia que se imprime en el desarrollo de la formación. Recogemos desde la Facultad de Pedagogía todo el enfoque y modelo educativo que son propios de nuestra Universidad; y de la Facultad de Artes, el aspecto artístico del profesor o profesora de música, una posibilidad que se expresa en la relación con los y las estudiantes de las distintas disciplinas de la Facultad y con una rica vinculación con el medio”, señala Carvajal.

“Somos la primera de las carreras de la Facultad que se está acreditando dentro de los recientes cánones de la Comisión Nacional de Acreditación. El año 2016 nos planteamos importantes desafíos, entre ellos el de dar operacionalidad a instrumentos propios de un proceso de innovación. Esto ha sido un desafío constante y enorme: crear herramientas curriculares y evaluativas que nos permitan resguardar los procesos formativos y mantener el perfil de egreso que hemos declarado y que es parte de nuestro sello”, plantea el académico.

Dentro de su perfil destaca las prácticas tempranas (de pregrado y profesional) del profesor de la Academia, el sello curricular de la Universidad expresado en sus cátedras básicas y las diversas asignaturas pedagógicas en el proceso innovativo.

Se refiere a la formación de profesores y profesoras que no solo enseñan en el aula, sino que son gestores culturales en el espacio educativo y entienden la formación musical no únicamente como fenómeno artístico, sino como una manifestación cultural. “Es un/a sujeto que cuestiona su realidad, la problematiza con una perspectiva crítica que permite observar elementos de transformación que articulan la emancipación de esos contextos”, agrega.


Sintonía entre lo dicho y lo hecho

La importancia que persigue el proceso de acreditación, es el de relevar una autoevaluación interna que es crucial y en la que han participado académicos/as, funcionarios/as y estudiantes en paralelo con las acciones de las diferentes direcciones de gestión de la Universidad, bajo el marco del Aseguramiento de la Calidad. Las expectativas son tan altas como la preparación, asegura Carvajal: “El viaje que estamos realizando como la primera carrera que se está acreditando este año 2019 ha tenido luces y sombras. También ha sido sinuoso a ratos, pero lo hemos desarrollado bien y en conciencia. Esperamos que los pares evaluadores vean en nosotros lo que proyectan nuestros egresados/as y que lo que hacemos cumple en términos de la autorregulación, los procesos formativos y el aseguramiento de la calidad”.

El docente cree que el proceso de preparación en sí mismo ha sido una gran experiencia, extrapolable a los futuros procesos de acreditación de otras carreras de la Universidad, por lo que esperan funcionar como un modelo para los hitos siguientes en la materia; tanto a nivel interno en la Universidad como también a nivel nacional para las otras 16 carreras de Pedagogía en Educación Musical que se imparten en el país. “Es extremadamente importante para nosotros resguardar el espacio curricular del arte y la música para los niños y niñas en las escuelas de Chile y estar a la vanguardia de la formación de docentes capaces de movilizar espacios de interés en ellas”, señala.


En el aspecto interno, el director de la carrera confía en una comunidad a la altura de este nuevo desafío de acreditarse como pedagogía y de responder a los cánones anteriores y los nuevos de CNA.

Para Carvajal, la figura que mejor describe la trastienda de preparación para el proceso de acreditación, es la de una orquesta sinfónica “donde cada nota cumple un papel importante en una armonía o disonancia. El resultado final dependerá de las evidencias con que contemos para que nuestro relato tenga consistencia”, advierte.

“Estamos respondiendo a todos esos criterios con disciplina y con honestidad, porque eso es lo que pares esperan de un proceso de autorregulación y autoevaluación. Desde ahí nace además una proyección a nivel de Escuela. Debemos pulir más el relato del viaje entre lo global y lo local de la disciplina, optimizarlo y que los estudiantes lo perciban así. Una escuela que anda bien es la que tiene sintonía entre lo que dice y lo que hace”, concluye Carvajal.

  • Los días miércoles 22, jueves 23 y viernes 24 de mayo, el proceso continúa con la visita de los pares evaluadores a la carrera de Pedagogía en Educación Diferencial