En conferencia sobre proceso constituyente
Tomás Moulián: “Se puede cambiar o mejorar la Constitución, pero si es desde la elite, sin una democracia participativa, su legitimidad será baja”

En Temas (3 de junio de 2016)

En el marco del proceso constituyente que se desarrolla en el país, el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales (2015), Tomás Moulián, se refirió a los mecanismos de participación que debieran darse para que se genere un cambio o mejoramiento de la carta fundamental.

Moulián, quien participó en una nueva versión del Seminario “Lecturas Latinoamericanas Contemporáneas. Debates sobre el Proceso Constituyente en Chile”, organizado por el Instituto de Humanidades de nuestra Universidad,  señaló que para que un proceso constitucional tenga sentido debe hacerse bajo la lógica de una democracia participativa, la cual considere la existencia de partidos democráticos e ideológicos que planteen una visión de Chile y un proyecto de país; liderazgos regionales democráticos; derechos amplios de los ciudadanos que les permitan plantear proyectos en el parlamento, ya sea de forma individual o colectiva, donde se puedan cuestionar las decisiones parlamentarias; una participación ciudadana en la discusión parlamentaria, participación de los trabajadores en la gestión de las empresas y ampliación de los derechos de los pueblos originarios, entre otras características.

“Se puede cambiar o mejorar la Constitución, pero si es desde la elite, sin una democracia participativa, su legitimidad será baja”, señaló el sociólogo, agregando que de darse así las cosas no será más que perpetuar lo que actualmente hay.

En este sentido, dijo que para que este tipo de democracia pueda gestarse debe haber mayor organización y participación de la ciudadanía. “La existencia de esta democracia dependerá de que seamos capaces de organizarnos y pugnar mayor participación. Debe surgir  de la lucha social y debe nacer desde la articulación de los ciudadanos, son los ciudadanos los que deben defenderla en las instancias de discusión”.

Sobre los cabildos que actualmente impulsa el gobierno,  que pretenden ser un aporte en el debate de este proceso, indica que son un buen comienzo, pero hablan de una participación atenuada. “El gobierno piensa en una participación atenuada, y los cabildos tienen ese sentido, son un comienzo y un gran paso, pero no tiene sentido si no son vinculantes y obligatorios. Hay que ir más allá de los cabildos, son una instancia de participación, pero la discusión debe comenzar en el barrio”.

Moulián,  quien además es profesor emérito de nuestra casa de estudio, manifiesta que “estamos en un vacío de expresiones,  con una lucha social en crisis y débil, lo cual se debe en gran medida a las crisis políticas de los últimos tiempos , y porque los sectores que actualmente se movilizan no están hablando de la Constitución”.