Destaca FONDECYT sobre pedagogía dialógica
Conoce los proyectos de la Escuela de Educación Diferencial que aportan a la construcción de una sociedad inclusiva

En Temas (16 de mayo de 2019)

“La inclusión es un regalo que nos damos a nosotros mismos”, es una cita que guía el trabajo de la Escuela de Educación Diferencial de la Academia. En tiempos en que ella parece un mero mandato de la ley y, en ocasiones, suele perderse de vista una genuina conciencia al respecto, lejos de la ayuda o la caridad.

El enfoque de esta carrera pedagógica, que contempla una mención en Dificultades Específicas y Socioafectivas del Aprendizaje Escolar, está pronta a cumplir 15 años desarrollando una innovadora malla donde el ser humano y su contexto son el protagonista principal del proyecto. “Creemos profundamente en la transformación de los espacios educativos y sus actores como reales agentes de cambio. Formamos pedagogos con una visión crítica, capacidad para crear, articular y diversificar estrategias para hacer frente a las necesidades educativas que se presentan en el sistema escolar, porque nuestro horizonte es formar profesionales de la educación que sean verdaderos motores de inclusión, participación y cambio”, señala la directora de la carrera Blanca Astorga.
La Profesora en Educación Diferencial y doctora en educación, define, ad portas de un importante proceso de acreditación de la carrera, que la inclusión es un derecho fundamental que se expresa  y aborda a partir de la estrecha relación entre las cátedras y prácticas de los y las estudiantes de esta escuela. Entre estas iniciativas destaca el proyecto FONDECYT “Pedagogía Dialógica: Enlazando mundos. Experiencias de aulas comunitarias para una educación con justicia social” que Astorga lleva en representación de esta escuela junto a otras 4 universidades nacionales. Mediante un novedoso proceso investigativo, desarrollado en una comunidad de investigación, en la comuna de Calera de Tango permite concretar este vínculo, como también los nuevos programas y diplomados generados en sintonía con el sello social de la UAHC.

“Tenemos un programa nuevo que corresponde al diplomado en “Diversificación de la Enseñanza, bajo el enfoque de la inclusión educativa” que busca otorgar a los/as interesados/as continuidad de estudios y actualización profesional, además de establecer puentes de comunicación entre profesionales afines a la educación diferencial como trabajadores/as sociales, psicopedagogos/as o profesores/as de educación básica, entre otros/as. Lo necesario es poner en ejercicio la construcción de estrategias concretas para el abordaje de necesidades educativas y de ese modo transformar los entornos escolares en espacios más inclusivos”, explica la profesora Astorga.

Fortalezas y desafíos de cara a la acreditación

Todas las iniciativas, antes señaladas, se comprenden como  maneras de abordar los desafíos que enfrenta la educación diferencial, que son siempre crecientes y dinámicas, estima. “Forman parte del ADN de la profesión, y es por esto que esta nueva acreditación viene a plantearnos la posibilidad de consolidar de forma clara la formación que brindamos como un horizonte desde donde la carrera resignifica su sello originario, centrado en la mirada holística respecto al aprendizaje y la socioafectividad”, agrega la académica.

Suma que, “una acreditación exitosa nos permite seguir en la tarea de formar pedagogos y pedagogas en esta línea, seguir incorporando nuevos proyectos para reforzar nuestro vínculo con el medio y ser un espacio para la reunión de diversas iniciativas artísticas e investigativas, en pos de la construcción de una escuela más justa e inclusiva”.

-¿Cómo describe las complejidades de esta carrera a nivel nacional?
-La carrera se caracteriza por tener un sello muy particular desde el cual se desprende la mención que brindamos (“Dificultades especificas del aprendizaje y la socioafectividad”), ello constituye una complejidad interesante que resulta particular entre las universidades que brindan esta carrera. Quiero decir que tenemos un sello propio que es muy bien valorado en el sistema escolar, ya sea en los centros de práctica como entre los empleadores. Con todo y en razón a lo anterior, el proceso de autoevaluación que hemos experimentado este último año nos ha permitido identificar numerosas fortalezas y desafíos, los cuales forman parte del permanente monitoreo al perfil de egreso y el plan de estudios que estamos llevando adelante, haciendo partícipe de ello a todos los actores, tanto a nivel interno y externo, con la intención de fortalecer la profesión para que logre estar siempre acorde a las demandas y necesidades del medio Y por ende, ser un referente a nivel nacional.
-Respecto al resto de las pedagogías de la Facultad, ¿Qué aspectos releva del proceso de acreditación en su escuela?

-Las acreditaciones son del todo relevantes para cualquiera de las carreras de pedagogías, de esta facultad, como de otras. La facultad lo comprende de ese modo y es por ello que nuestro proceso es altamente relevante para el conjunto de la Facultad y como equipo sentimos el respaldo que desde las otras pedagogías tenemos. Para nuestra carrera es un hito relevante que nos permite señalar tanto a nuestros estudiantes y titulados, como también al sistema escolar el valor que tiene estudiar pedagogía en educación diferencial en la Academia. Una acreditación exitosa nos permite seguir en la tarea de formar pedagogos en esta línea, seguir levantando nuevos proyectos para reforzar nuestro vínculo con el medio y ser un espacio para la reunión de diversas iniciativas artísticas e investigativas, en pos de la construcción espacios escolares inclusivos, desde la convicción de la justicia social, que atraviesa y sostiene la tradición pedagógica de nuestra Carrera, Facultad y Universidad.

– ¿Qué se espera de la comunidad universitaria respecto de este nuevo proceso de acreditación?

-Los evaluadores siempre esperan que los actores, todos partícipes en distintas instancias del proyecto formativo, logren dar cuenta de la integridad y la autorregulación que desarrollamos para llevar a cabo todo lo que he señalado antes. La comunidad universitaria resultará un aporte a este proceso si logra explicitar con claridad las políticas y los mecanismos mediante los cuales la institución, en su conjunto, se responsabiliza de la formación de profesores y profesoras en educación diferencial. Como Escuela contamos con el respaldo y el soporte institucional, y con docentes, estudiantes, centros de práctica, empleadores/as y titulados/as que valoran y son parte activa de la formación que brindamos y de ello, estoy segura, sabremos dar buena cuenta.

Creando justicia social desde la sala de clases

El Proyecto “Pedagogía Dialógica: Enlazando mundos. Experiencias de aulas comunitarias para una educación con justicia social” (FONDECYT REGULAR 1180238) es un trabajo en colaboración que se realiza entre la UAHC, el Centro de Investigación en educación para la justicia social (CIEJUS) de la Universidad Católica del Maule, la Universidad Arturo Prat de Iquique, la Universidad San Sebastián (sede Concepción) y la Universidad Católica de Temuco. Astorga explica que esta investigación colectiva que finaliza el 2021 tiene como investigadora principal a la doctora en filosofía, mención en Currículum, Transversalidad e Interculturalismo,  Donatila Ferrada.

“Este es un proyecto muy comprometido con la justicia social en educación y gracias a ella nos abocamos a construir comunidades de investigación, desde las cuales se acompaña y levantan experiencias de aulas comunitarias bajo el fundamento que la pedagogía se desarrolla basada en el diálogo igualitario entre los agentes sociales, estimando y acordando in situ todas las decisiones estratégicas, curriculares, didácticas y evaluativas necesarias en el aula. En el caso de la Región Metropolitana, tanto estudiantes en práctica de la carrera, como profesores del colegio y otros adultos cercanos al aula  de tercer año básico de la escuela de Calera de Tango, tienen la tarea de construir conocimiento vivo, respecto a los modos en que las comunidades de forma creciente van protagonizando las transformaciones que ellos reconocen como imprescindibles para hacer de la Escuela un territorio justo.

La investigación, para Blanca Astorga permite rescatar y valorar los saberes culturales de madres, profesores y estudiantes, como también sus intereses y anhelos mas sentidos. “Desde allí levantamos en las aulas comunitarias, propuestas para enfrentar estos temas en dirección hacia la búsqueda de educación de calidad; real, concreta y sin exclusiones”