Obras de la UAHC en su mejor momento
Egresados de Teatro de la Academia interpretan nuevos debates desde la investigación

En Temas (2 de agosto de 2019)


Versatilidad, un discurso claro, el uso de nuevos lenguajes, la adaptación al espacio y a una realidad cambiante, es lo que caracteriza el espíritu a las más recientes obras salidas de la Escuela de Teatro de la Academia creen programadores de prestigiosos festivales, salas y referentes de la educación teatral. Montajes como “Peregrino”, “Putamadre”, “La Torre”, “Alvaro H.”, “Narcolepsia”, “Razones para quemarte la casa” y “Rebecca”, entre otras, dan cuenta del buen estado en que se encuentran los titulados (y en muchos casos estudiantes) de la Facultad de Artes UAHC y que hoy suenan en festivales de egreso, muestras temáticas y de autores consagrados.

La directora (S) de esta Escuela de Teatro, Iria Retuerto festeja que, en un mismo año, tres obras de egreso siguen rotando en diversos escenarios y para la mayor cantidad de audiencias posible. “Hemos tenido una presencia cada vez mayor de nuestros egresados que difunden una visión de nuestra escuela que no es solo la de la actuación, sino una que implica múltiples signos, lenguajes y nuevas herramientas para crear en distintos espacios”, dice acerca de muestras que pueden verse con la misma complejidad en una sala como la del Teatro Ictus o una función especial para adultos mayores en una junta de vecinos del sector poniente. Esa versatilidad se nutre también de un compromiso social y cultural en la producción artística, cree la autoridad de la carrera.

“Putamadre”, a cargo de la Compañía La Picante, formó parte del Festival EXIT de Egresos de Teatro de Chile este 2019 en Teatro Sidarte, ha realizado un inédito intercambio de egresos con la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso (y su obra “Freirina”), este mes llena el espacio de la sala Rodolfo Bravo en Teatro de Bolsillo. En la misma sala se mostró “La Torre” de Stephie Bastías, que acaba de presentarse en la muestra de Nuevas Directoras del Teatro Camilo Henríquez, el 9° Festival de Teatro de Las Condes y el Festival Sin Fronteras de Balmaceda Arte Joven en la Sala Antonio Varas; tres de los más influyentes encuentros de teatro emergente. En éste último se presentó también “Peregrino” de Agustín Flores y la Compañía Rictus, obra que cerrará la temporada de Teatro de Bolsillo a fines de año.

Dentro de esos temas otros egresados han reflexionado sobre problemáticas como el derecho a la vivienda en piezas como “Rebecca”, la precarización laboral en “Alvaro H.”, la política reciente y otros discursos sobre la diferencia en “Razones para quemarte la casa”, “Narcolepsia”, “La muerte de los magnolios” “Desglobolízate”, que llegó al Festival de Teatro “Molinos de Arte” que itinera por los territorios más abandonados por la política cultural latinoamericana, esta vez a 3 mil metros de altura sobre el nivel del mar en el municipio boliviano de Quime.

Todas ellas son obras con la marca de la Escuela de Teatro UAHC y que exploran, a través de la investigación y el montaje, distintos matices de temáticas urgentes como el género, la disidencia sexual y diversas vulnerabilidades sociales. Para Iria Retuerto, estos jóvenes autores entienden de manera compleja sus contextos y los llevan a escena más allá del cliché del teatro como transformador social. “Nuestros actores y actrices saben que el teatro no genera una revolución, sino que es el espacio que genera la cercanía con un público reflexivo el que genera un cambio en la sociedad y en ese sentido han sabido identificar necesidades educativas, corporales, del espectro migrante o la tercera edad y pensar de acuerdo a esos entornos”, sostiene sobre una necesaria visibilización que vincula a la escuela, en ocasiones, con organizaciones comunitarias que atienden necesidades de menores privados de libertad, tercera edad y migrantes, por ejemplo. “La manera en que responde a esto ya sea desde el teatro, el taller, la instalación o la performance se va ampliando cada día más y ellos saben responder muy bien a esa transformación”, reflexiona la investigadora del FIIC “Carreras de artes escénicas frente a la estandarización y regulación de la educación superior”, agrega.

Desde la curatoría teatral y la investigación

El docente teatral Nelson Marchant, actor y director de Ejecución del Teatro de Bolsillo ha estado al tanto de este llamado contingente de la dramaturgia más joven y coincide con Retuerto en que la actuación es sólo de los elementos que componen esta performance. Destaca un nivel de investigación metódico y el rescate de un lenguaje con el cual se da cuerpo a conceptos e ideas variadas que van desde lo históricos al género enriquecido por el trabajo dramático. “Hasta nuestra sala han llegado las obras “La Torre”, “Razones para quemarte la Casa” y “Putamadre”, todas obras muy interesante que abordan, por ejemplo, asuntos como la dictadura desde un enfoque actual permeado por la mirada de estos jóvenes autores e intérpretes. Lo mismo que sucede con el montaje “La Torre” donde el relato de la condesa Bathory cede ante el de la sororidad y el maltrato a las mujeres. Todos estos temas de los que hablo fluctúan como una herencia cultural para todos nosotros”, comenta el gestor cultural y agrega que más allá de la temática, la forma de llevarlas a escena ha sido muy cuidadosa sobre en cuanto a la manera plantear el lenguaje. Desde su experiencia, reconoce que detrás de este material teatral hay mucha investigación ya sea histórica, técnica, de archivo o performática. En las obras que han emanado desde la Academia, se aprecia en general un sentido lógico otorgado por esta investigación y una justificación clara del porqué se produce la obra, cree.

La directora (S) de la Escuela de Teatro UAHC, por su parte, se detiene en ésta precisión como parte de un currículum innovador que comenzó a gestarse el año 2015 y con la llegada de Hugo Osorio como autoridad de la carrera. Hito que fortaleció la instrucción en áreas como la dramaturgia, la pedagogía teatral, la gestión técnica y la vinculación de los estudiantes con la realidad y la calle. “Si bien anteriormente se contaba con una propuesta muy sólida y focalizada en el teatro tradicional, la malla innovada de la escuela recoge estos aspectos y suma ramos flexibles que nos permitió abrirnos a nuevas formas de creación dejando atrás miradas más clásicas. Hay riesgos que tomamos en esa apertura, pero el aprendizaje es un camino de perderse y volver a encontrarse. Hoy estamos viendo los frutos de esos equipos que armamos y de las conversaciones que hemos tenido desde hace ya casi cinco años”, reflexiona satisfecha.

Unos de los primeros egresos de ese período es “Niño negro que no alcanzó a ver el sol”, dirigida por Javier Casanga, director de la Compañía La Niña Horrible y docente de teatro en diversas universidades. Desde su lugar de ejercicio observa parte de este camino recorrido y dice que cada vez es más común escuchar en el ecosistema cultural hablar de los egresados de la UAHC y sus montajes. “De un tiempo a esta parte, la Academia está haciendo un teatro que es profundamente crítico y discursivo. Se ha reconocido por creaciones que tienen un punto de vista contingente y eso las va convirtiendo más que en teatro en un acto comunicativo relevante por sí mismo y no en arte por el arte. Eso es algo que uno escucha en el entorno teatral, pero que también la gente lo está notando. Una audiencia que va al teatro a ver obras de ellos en busca de esa mirada social, más y punto de vista claro, que discute sobre temas que la gente también desea descubrir”, señala el autor de “El amarillo sol de tus cabellos largos”.

También desde el interior de la Escuela de Teatro de la Academia, el docente Cristián Marambio, miembro del equipo de Dirección y Coordinador de línea de interpretación, el buen momento que pasa la Escuela de Teatro a través de sus egresados, es producto de la maduración de su proyecto educativo y, por parte de los jóvenes profesionales, de una agudeza artística que los lleva a buscar una forma propia de influir en la sociedad desde el arte.  “La rigurosa implementación de esta malla aumentó el nivel de la formación de los y las estudiantes y eso es algo que comenzó a notarse en su calidad profesional y artística”, cree. Invita a poner atención en los próximos encuentros, festivales y coloquios que coordina la escuela y que incluyen el egreso 2019 de a cargo de la destacada actriz, directora y profesora de teatro Francisca Márquez.

Desde el lado de los curadores y quienes aprecian desde fuera la evolución del teatro de egreso y nuevas voces, la ex Ministra de Cultura y directora artística del Teatro Camilo Henríquez, Paulina Urrutia, sólo tiene palabras de admiración para el nuevo teatro joven y sus referentes. En particular el que se congrega en el espacio de Amunategui esta temporada. En el celebrado Ciclo de Nuevas Directoras, que reúne a realizadoras consagradas y novísimas se programaron obras de Coca Duarte, Ana Luz Ormazábal y “La Torre”, de la titulada de la UAHC, Stephie Bastías. Acerca de ésta producción, Urrutia considera que tanto la temática como la recepción de un público transversal de adultos y escolares exigían una nueva oportunidad de estrenarla: “La Torre” es un montaje espectacular e impresionante en su manejo escénico, con actuaciones extraordinarias que están puestas al servicio de una obra de terror. Hemos quedado fascinados de que esta directora de apenas 26 años sea capaz de crear un dialecto que juega con la traducción simultánea, lo que pasa en escena y lo que te transmite al mismo tiempo”, dice sobre un género que asegura sólo haber visto en el cine.

Sobre el conjunto del teatro de egreso y nuevas compañías recién salidas de las universidades chilenas, la actriz plantea que se trata de una generación que sabe leer muy bien a sus comunidades, lo cual permite un feliz encuentro entre las dramaturgias y un éxito de público en festivales, ciclos y propuestas de este tipo de teatro en general. “A diferencia de otros estilos, este tipo de teatro no es uno encerrado en sí mismo o que nace mirándose el ombligo. Es un teatro que está creando arte para entregarlo al público y este, a su vez, quiere vivir emociones de manera colectiva. El teatro joven lo que está haciendo es hacer que nos comprendamos y nos miremos no solo desde lo individual. Son compañías con una vida por delante que hacen del teatro chileno, más que nunca, algo lleno de sentido y de visión”, reflexiona.

Las nuevas voces de la escena

Actualmente, el egresado Agustín Flores (29) a cargo de la Compañía Rictus prepara el estreno a fines de año de la obra “La muerte de los magnolios” tanto en la temporada Sala Juan Radrigán de titulados UAHC como en el Teatro de Bolsillo donde se aborda los crímenes de odio, la disidencia sexual y aspectos de la crónica roja y social asistencial de un país en crisis. Aspectos en los que también se instala su reciente trabajo “Peregrino”. De ambos trabajos, Flores destaca que son parte de una metodología investigativa que también se dicta en la Escuela de Teatro de la Academia.

Explica parte de este tallado que es propio de su generación: “Hay un interés permanente en esta malla de estudios por volver la práctica en investigación privilegiando una metodología que es la misma de un científico o un cientista social: vas probando hipótesis, obteniendo resultados y contrastándolos, retrocediendo o entrando en contradicciones también… puedes pasar horas probando con el actor la manera en que vas a decir algo, lo registras y sigues experimentando y estudiando el material”, señala sobre un proceso que se implementa desde los primeros años de la carrera. En ese sentido, amparada en la investigación performática, la obra de Flores puede adoptar la forma de una investigación sobre el VIH y su presencia histórica cruzada con la memoria y distintas puestas en escena donde 7 actores interpretan a un mismo personaje.
Como el de sus compañeros de generación, el año de Cristofer Caro (25), también ha sido fértil. Uno de estos jóvenes egresados y primera generación de dramaturgos de la Escuela de Teatro UAHC sorprendió con “Razones para quemarte la casa”, una comedia negra que tiene lugar en una peluquería y que recurre a una reflexión contingente sobre asuntos que el autor cree son marca propia de su formación en la Academia. Para él, el auge que podemos evidenciar hoy en la producción artística de su generación se debe, entre otros factores, también a la convivencia que se da en la carrera con estudiantes provenientes de otras escuelas con quienes se generan nuevos enfoques y reflexiones transversales en todo ámbito que terminan convertidas en texto y acción.

“El hecho que llegaran otros estudiantes de distintas universidades, permitió que nuestra escuela se reinventara. Que se hiciera una autocrítica respecto a lo que estaba bien y a aquello que no funcionaba. Al final todo se refleja en el resultado que están teniendo estos estudiantes”, piensa el autor de “Los ladridos de Bolonia”, un texto que ya fue explorado en España y que prepara su próximo montaje para exponer los pliegues más sórdidos de la dictadura.


Por su parte, Stephie Bastías (26), la autora de “La Torre” y reciente titulada, agrega a este hito un cambio de página determinado por la entrada de nuevos profesores a la escuela en el período del que habla Iria Retuerto y que reunió a docentes que ejercían encima y bajo el escenario fascinando a estos estudiantes que hoy llenan salas. “Eran profesores que podías ir a ver al teatro, a actuar o dirigir respecto a otros profesores históricos y que permitió fluir un diálogo muy fértil entre estudiante y profesor. Más eficaz. Creo que hay un antes y un después en ese espacio que se vio favorecido además con la incorporación de nuevos estudiantes de otras universidades, reitera.

De este período de refundación, hay nombres de maestros como Marcos Guzmán, Aliocha de la Sotta, Mauricio Barría, Javier Casanga y la misma Iria Retuerto que se repiten entre los consultados como evidencia de una nueva escuela que genera nuevos resultados. “De ellos rescato tremendos aportes en cuanto a metodologías de trabajo, un entrenamiento eficaz sobre la creación colectiva, la gestión cultural y el rigor desde mucho antes de montar los egresos. Algo que ha marcado los últimos tres años te diría, sobre que tienen en común las obras más exitosas que han salido de la Academia en este período”, explica Flores.

“Como resultado de este proceso veo cosas muy reconocibles en el teatro de la UAHC. Veo intenciones de reapropiación de discursos históricos y sociales contingentes, nuevos formatos, teatralidades, procedimientos y mucho cruce de disciplinas como algo importante. Ya las temáticas han dejado de tener tanta importancia y definitivamente es el texto el que adopta una importancia fundamental. Una importancia que también se traslada a los procedimientos y la puesta en escena acerca de un discurso social de género, de las disidencias y las minorías o lo marginal y esto es lo que siempre ha sido el lugar del arte: lo que esta al margen”, estima la autora de La Torre y cabeza de la Compañía La Trama.

Por estos días, Cristofer Caro trabaja con la Compañía de Teatro Limerencia en el proyecto titulado “La Felicidad de ser una malcriada”, obra seleccionada en el Festival de dramaturgia Juan Radrigán junto con la compañía Rictus, que dirige Agustín Flores  en que presentará “La muerte de los magnolios”, antes de embarcarse juntos en la obra “Memorial” en la que participa la alumna Francisca Flores de la UAHC y que podrá verse en Londres 38. “La obra representa un mismo espacio de memoria en distintos tiempos. La idea es cuestionarse desde qué lugar aportan estos espacios a nivel social y cómo las generaciones post dictadura reaccionan o no, con estos lugares emblemáticos para, a partir de eso, generar un diálogo”, finaliza.

Teatro de dedicación exclusiva

¿Dónde va a decantar este talento?. El influyente dramaturgo Ramón Griffero, testigo del devenir del teatro chileno contemporáneo y de los nuevos temas de nuevas generaciones de recién egresados, considera que existe una vinculación muy propia de estas temáticas y contingencias con los tiempos de esta juventud. “Se puede apreciar un interés muy marcado por la situación del pueblo mapuche, tal como en su momento la crisis de la educación fue una bandera de lucha y hoy lo son también las obras sobre lo trans y el género. Hay una cuestión de rebeldía que es algo muy juvenil y propio del nuevo teatro. Cuando dejen de tratar las temáticas más recurrentes de sus tiempos, dejarán de limitar el imaginario de su dramaturgia”, advierte el autor en espera de un despegue inminente.


Destaca en esta evolución el trabajo de egresos de la UAHC, lo que fueran en su momento los festivales regulares de teatro de la Universidad ARCIS, la Universidad Diego Portales o la Finis Terrae. Pero el abanico de estas propuestas se ha ampliado mucho más, sostiene. Si antes esto era patrimonio de universidades tradicionales como la Universidad Católica o la Universidad de Chile, Griffero identifica la segunda mitad de los 2000 como el momento de “una gran explosión que dio lugar a mucha juventud a cargo de creaciones que coincidió con la desaparición de muchas escuelas de teatro y que cobijó, a su vez, a una generación de voces que buscaban manifestarse al encontrar bloqueados los espacios políticos y sociales. En ese espacio también se ha dado un aumento en las artes audiovisuales y escénicas amparada en esta energía y rebeldía que sabe encontrarse en el arte”, sostiene el influyente autor de “Sebastopol” y “Tus deseos en fragmentos”.

Claudio Pueller, es director teatral y Licenciado en Estética. A cargo del Balmaceda Arte Joven Metropolitana durante julio en el Teatro Nacional Chileno, también ha acogido a algunos de estos creadores de la Escuela de Teatro de la UAHC. Defiende que estas nuevas voces y dramaturgias se hagan oír en espacios cada vez más escasos para el arte en general. Manifestaciones seleccionadas como “La Silla”, de Colectivo de Yerro; “La Torre”, de la Compañía La Trama; “Siberia”, de la Compañía Las Siamesas y “Peregrino” de Teatro Rictus, defienden angustias evidentes, cree Pueller. “Todas ellas están registrando lo que han sentido, lo que está pasando y lo que va a evolucionar en algo muy amplio. Me llama la atención el lenguaje contemporáneo, es algo que va adoptando formas muy interesantes”, dice sobre el teatro joven.

Más específicamente acerca de obras salidas de la Academia, Pueller cree que son parte de una lucha mayor. “Una que es esperanza y respuesta al teatro tradicional, el cual se encuentra en crisis en términos de financiamiento, la sobrevivencia de sus espacios y ejecutantes del teatro que se han visto en la obligación de convertir el oficio en una alternativa, solamente.  Estos jóvenes recién egresados tienen dedicación exclusiva y un interés exploratorio que los define en la búsqueda de riesgos y nuevas formas de montaje”, cree.

Por su lado, Agustín Flores, el creador detrás de “Peregrino”, cree que quienes están saliendo de la Escuela de Teatro de la UAHC, están llamados a hacer grandes cosas. “Hoy la Academia se escucha en el ambiente y eso es algo muy bueno. Es bueno que se hable de un lugar de formación y se reconozca en las postulaciones, en las convocatorias, en los talleres fuera, en la gente que te pregunta por cómo es tu escuela, etcétera. Todo este cambio en el enfoque es lo que favorece la aparición de obras y egresos de la UAHC que siguen rotando tiempo después, otras obras y adaptaciones colectivas que con cosas muy bonitas y que cada vez que aparecen, te ayudan a replantear tu propio trabajo y seguir creciendo. Creo que ese es el fenómeno que hace crecer cada vez más a los autores de la escuela”, plantea.