La etnografía, apoyada en imágenes o por si sola, no puede explicar los fenómenos sociales en su totalidad, sin embargo, puede proporcionar una metodología sólida y práctica para desarrollar mejores programas de Salud Pública. En el caso de la transmisión del virus de VIH y de otras enfermedades infecciosas existentes en la población drogo-dependiente, la etnografía es un instrumento esencial para desarrollar conocimientos exhaustivos sobre aquellos sujetos a quienes la sociedad deshumaniza a través de múltiples estrategias discriminatorias basadas en la etnia, el estatus de salud, o el uso de drogas. Generalmente entendemos al adicto callejero como un ser racional que puede corregir su adicción una vez que se le entrega el conocimiento adecuado.

Como se verá en este trabajo, sólo un entendimiento limitado de los factores que conducen y refuerzan la drogo-dependencia intravenosa pueden llegar a tal conclusión. Una consideración extensiva de las características existenciales de los drogo-dependientes (incluyendo factores estructurales, culturales, y de salud mental) nos ayudarían a evitar modelos racionalistas de comportamiento en la prevención del virus VIH/SIDA en dicha población.

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