Actualmente
la fiesta es un fenómeno que abarca muchos más aspectos además de la propia
celebración. Varios días antes del 15 de agosto ya se nota la presencia de
la fiesta en las calles de Quillacollo (a 15 Kms. de Cochabamba, Bolivia).
El comercio, que es una de las expresiones más palpables de la fiesta, empieza
a hervir en las calles, los vendedores ambulantes y callejeros ofrecen infinitos
tipos de comidas, vestuarios, artesanías y prácticamente todo lo que uno se
pueda imaginar, desde cuyes asados hasta televisores, conformando la otra
cara de la fiesta, la bulla, el ruido, el regateo, los olores, los petardos
y la multitud que se amontona en un lento y congestionado fluir que se derrama
por todos los espacios del pueblo.
La fiesta en sí dura cuatro días. El primer día es la Entrada Autóctona, y consiste en el desfile de las tropas y fraternidades de bailes indígenas o más tradicionales, que insatisfechos por la gran cantidad de grupos foráneos que se presentaban en la fiesta, quisieron un día para ofrendar a la Virgen de Urkupiña con su música y bailes típicos de distintas zonas de Bolivia. En este primer día de fiesta, lleno de colorido, baile y devoción. ondea por sobretodo la multicolor bandera del Tiwantinsuyo.