Daniel Lanfran, director de Foco MigranteLa bicicleta es una forma de economía doméstica fundamental para quien tiene un trabajo precarizado

En Artículo del Boletín DIVIM (3 de julio de 2019)

Daniel Lanfran es un antropólogo sociocultural de la Universidad de Toronto, Canadá con miles de horas de pedaleo encima. Dice que, de vuelta en Chile, quiso replicar una iniciativa que uno territorio y comunidad con un enfoque migrante. Se refiere a adoptar el modelo de los talleres de bicicletas comunitarios de ese país donde los ciclistas sostienen organizaciones de mantención, educación vial y distribución de bicicletas entre quienes necesitan movilizarse.

Lanfran creó Foco Migrante, una organización que no sólo repara y facilita bicicletas a los migrantes, sino que gesta un sistema –hasta ahora- sostenible de unir movilidad con acción social e integración. “Funcionamos con el reciclaje de bicicletas y un fondo comunitario en el que dejas una bici, puedes sacar repuestos y mantener el fondo también para que cualquiera pueda optar a un taller de reparación de bicicletas que cuesta 15 mil y, con eso, se pueda costear una bicicleta a la próxima persona”, explica.

Lanfrán dice haber identificado un aspecto relevante de la necesidad del migrante por movilizarse por la ciudad. Si bien todo mundo puede necesitar una bicicleta, es el extranjero en busca de oportunidades el que no puede darse el lujo de acudir a cinco entrevistas de trabajo en un día gastando en el transporte público más caro de Latinoamérica si subsiste apenas con lo básico.

“Imagínate que en Chile se te va un tercio del sueldo mínimo en transporte y por eso una bicicleta puede ser un bien tan importante. La bicicleta es una forma de economía doméstica fundamental para una persona que tiene un trabajo precarizado o no tiene redes de contacto como los migrantes en busca de empleo. Por la fundación ha pasado mucho venezolano, haitiano, colombiano o dominicano para el que tener una bicicleta es parte integral de su subsistencia.  Tenemos casos famosos como el de la bici de Miguel, uno de los primeros dominicanos a quienes conseguimos una bicicleta y que vivía en Independencia pero se iba caminando a La Vega todos los días a las 4 de la mañana. Dice que andar en bici le permite no tener que levantarse tan temprano, tardar menos en los desplazamientos y no sentirse tan vulnerable en la madrugada”, comenta el director de Foco Migrante.

La conexión UAHC

En la ONG trabajan desde sociólogos, a diseñadores, ingenieros y otros profesionales y voluntarios entre los que destacan egresados de la Academia que ven en el trabajo territorial de Foco Migrante una alternativa de cambio social y concreta. Victoria Lagos, tesista de sociología es una de las profesionales que trabaja en esta iniciativa. Egresada el 2016, cuenta que llegó a Foco Migrante investigando para su tesis en busca de soluciones sobre ciclismo urbano.

Hoy su trabajo consiste en la gestión y análisis de bases de datos, administrar los cursos y capacitaciones que se realizan en la ONG y trabajar en el sistema de postulación a las bicicletas para llegar con mayor facilidad las personas que más requieren de este medio de transporte.

El empleador destaca el trabajo de estos cotizados profesionales como parte de un sello social compartido con la organización donde destaca una visión inequívoca sobre lo que de verdad es valioso en esta sociedad. “Creo que los estudiantes y egresados de la UAHC tienen la claridad que se necesita para generar estos cambios en la sociedad y que tratamos de hacer gestionando bicicletas para migrantes como primer paso. Estamos entrando a una etapa del siglo XXI que es extensión de otra etapa que estuvo marcada por un enfoque monetario del cual estamos viendo las consecuencias: en el cambio climático, el auge de la derecha con Bolsonaro o Trump. Necesitamos mucho de la mirada social de los jóvenes de la Academia quienes ponen esa mirada social en el centro la calidad de vida de los otros en lo humano. Esto es algo que los convierte también en los innovadores del futuro de este tipo de temáticas”, sostiene.

La ONG Foco Migrante espera completar 320 bicicletas donadas a migrantes este fin de año y concretar distintas alianzas, convenios y fondos de desarrollo para optar a un espacio propio donde ampliar la oferta social también a educación vial con profesores que aterricen la cultura ciclística a la pedagogía o la vida en dignidad.

“En términos sociales todos los que trabajamos acá tenemos ganas de cambiar lo que vemos que está malo. Tenemos la certeza de que el fin de la existencia no es la plata, es algo secundario y que lo que estamos haciendo se valida por si solo porque, finalmente, el foco es la dignidad de la gente”, agrega el líder de este proyecto.

Daniel se sorprende de que el antropólogo canadiense promedio no realiza prácticas hasta estar a punto de salir de la universidad. Esto otorga un noble valor al egresado y practicante de la UAHC que desde primer año realiza diversas salidas a terreno que le dan “calle” y experiencia a la hora de someterse a actividades de vínculo con la comunidad, piensa.

“Todo eso facilita el trabajo etnográfico y ver como la teoría se aplica en la práctica. Por otro lado me ha tocado ver en otros sitios personas con doctorados y décadas de trabajo académico, pero que son nulos a la hora de trabajar en equipo o incapaces de visibilizar sus propios privilegios para que estos no les jueguen en contra. Es en el trabajo en terreno donde se ve esa experiencia y práctica que es la que complementa un trabajo teórico que, por sí solo, no sirve”, agrega el activista de la bicicleta.