Dirección de Justicia Social, Igualdad e Inclusión en Lo PradoSeminario sobre la mujer y procesos migratorios identificó brechas de género comunes entre chilenas y extranjeras

En Artículo del Boletín DIVIM (2 de julio de 2019)

Distintas realidades de haitianas, dominicanas, colombianas, peruanas, venezolanas y chilenas coincidieron en la necesidad de mejorar la convivencia y la calidad de vida de mujeres provenientes de un territorio multicultural de la ciudad. El encuentro titulado “Mujeres y procesos migratorios en la comuna de Lo Prado” definió distintos roles de la mujer migrante y local además de subrayar un fenómeno como una realidad que hace tiempo dejó de ser una anécdota.

La Dirección de Justicia Social, Igualdad e Inclusión de la Academia, representó el proyecto de la UAHC a través de la ponencia de la psicóloga y docente Gabriela González, de la  Unidad de Género y Sexualidades de la universidad. La académica planteó la importancia de que el plantel siga siendo parte de procesos de transformación social y que se haga cargo de realidades no sólo nacionales, sino locales como las que afectan a una comuna donde el 9% de su población es migrante. El seminario siguió al curso “Mujeres y Territorios: Construyendo (nos) una ciudad amigable”, en el que intervinieron otras profesoras de la Academia desde el mes de marzo.

La conversación y ronda de preguntas analizó por igual las razones que originan la ola migrante, las falencias a nivel político que inciden en la precarización de su calidad de vida y los vasos comunicantes que mantienen este tránsito entre los países de origen de las mujeres migrantes y Chile. “Todas estas son formas que cruzan el género y la nacionalidad de estas mujeres que, desde los años 90, se abren a un destino migratorio muchas veces desconocido”, agrega la psicóloga.

“Existe una barrera levantada entre el “nosotros” y “los otros” que es parte de otra construcción de identidades y que moviliza una relación entre la imagen configurada por el Estado Nación y que entorpece la posibilidad de construir identidades multiculturales”, cree González. Entre las alternativas para esta integración definitiva, la académica destaca los talleres de español para haitianos, las iniciativas que implementan programas de salud mental intercultural, como –al menos- dos experiencias de éxito desde el proyecto universitario de la Academia: “Esta perspectiva también nos permite recibir de este intercambio un valioso espacio para la construcción de redes y el desarrollo de nuevas iniciativas”.

Mujeres del mundo y problemas similares

Otras consideraciones de este encuentro generado desde el género coincidieron en educar a una sociedad tradicional en aceptar los mismos roles de la mujer en el hogar, el trabajo, la sociedad y otros espacios sociales y culturales. “Cualquier mujer sea chilena o migrante tiene las mismas responsabilidades impuestas por el patriarcado y eso es algo que las reúne, que también las puede convocar como la división del espacio privado y público, el ejercicio de la ciudadanía y el desarrollo en el espacio de trabajo. Son miradas culturales que las mujeres deben compartir y plantearse en sus diferentes metas y roles. Cuando hablamos de un enfoque país también debemos hacernos cargo de fenómenos sociales que habitan en núcleos barriales y problematizar verdades y prácticas que no siempre son las que tienen mejor acogida y eso es un enfoque en el coincidimos con varios de los convocados a este seminario”, advirtió la profesora.

La directora de Desarrollo Comunitario, Adriana Cisternas, recordó el triste desenlace de Joane Florvil, la joven haitiana acusada de abandonar a su hijo y que más tarde murió en un centro asistencial por una injustificable falta comunicativa. La autoridad cree que este tipo de instancias de discusión permiten dar grandes pasos hacia una genuina comuna progresista. “No ha sido fácil, pero estamos dispuestos a hacer juntos este camino con todas estas nuevas culturas que nos inspiran a preguntarnos “¿cómo lo hacemos mejor?”. Una cosa es vivirlo en el discurso y otra, llevarlo a la realidad”, plantea.

A Cisternas y González las acompañaron en la mesa la encargada de la Oficina de Migración de esa municipalidad Verónica Pérez; la mediadora cultural del Servicio Jesuita Migrante, Regine Samedy y Camila Urzúa, representante de la Organización Internacional para las Migraciones.