En conversatorio “El derecho humano a ser migrantes”Eduardo Cardoza, del Movimiento Acción Migrante, destaca áreas grises en política migratoria chilena

En Artículo del Boletín de Investigación (14 de junio de 2019)

Según el Carbono 14 Hace 140 mil años el ser humano comenzó en África una caminata que se detuvo cuando la mujer compartió sus conocimientos sobre la agricultura y apareció la figura primigenia del administrador. Esta daría paso a una nueva diáspora cuando el ser humano comenzó la búsqueda de nuevos territorios, ya fuera como expatriado, como aventurero o como refugiado. Una migrancia que aún no se detiene, cree Eduardo Cardoza, representante del Colectivo Migrante Uruguayo en Chile y vocero del Movimiento Acción Migrante.

Sobre la cita que reunió a antropólogos, historiadores y otros intelectuales, Cardoza asignó mucho mérito a dialogar sobre exilio y migración en un lugar referente como el Museo de la Memoria y los DDHH. Partió denunciando que siempre será una lástima que el extranjero sea visto aparentemente como un enemigo producto de las políticas migratorias recientes, pero también de un condicionamiento de larga data que está hoy esculpido en el inconsciente de los chilenos. “El Estado Nación sembró las fronteras en el territorio que separarían a los hombres, sus familias, hijos y amigos. Desde entonces, esas líneas imaginarias hacen concreta la supuesta amenaza a la soberanía y siembran sospechas ante cualquier persona que las traspase”, sostiene.

Guardias fronterizos y autoridades de ambos lados de cualquier frontera olvidan un dato relevante, cree este extranjero de hablar pausado y señorial. “Una persona que está huyendo de la violencia, del odio o de un país en crisis, no se detiene a leer las leyes migratorias del país de destino. En ese sentido, creo que Chile está cambiando, pero está cambiando para mal”, dice respecto al pacto migratorio de la ONU que el actual gobierno se negó a firmar. “Como migrantes no tenemos buenas noticias para dar, sobre todo en lo referente a las vulneraciones que sufren los afrodescendientes y las mujeres haitianas”, agrega. Se refiere al caso de las dos migrantes procedentes de la isla que fallecieron en una misma semana esperando atención médica en los hospitales Barros Luco y Félix Bulnes. Según la autoridad, en ambos casos, la principal causa de la tragedia fue la dificultad para comunicarse.

 

“Este tipo de sufrimiento nos recuerda al otro Chile, no el cual al que el migrante viene buscando oportunidades, sino al que no ratifica convenios que protegen los derechos humanos y que, en su estructura, es más funcional a la acumulación del capital que a la defensa de los derechos humanos”, lamenta Cardoza para quien “en estos y otros casos, queda claro que la migración se moviliza gracias a los que ganan siempre y los que pierden siempre”.

Integrar en busca de una sociedad más feliz

La primera jornada del ciclo de conversatorios “El derecho humano a ser migrantes”, organizado por la Academia, exploró los puntos comunes entre “Migración, exilio y desarraigo”. También la antropóloga Loreto Rebolledo y las historiadoras Patricia Flier y Adriana Palomera acompañaron a Cardoza en una sesión que contó con diversos enfoques críticos para analizar la cuestión migrante desde las consecuencias y orígenes de la movilidad humana. “El exilio es una situación forzada en la que un estado expulsa a sus hijos e incluso los hace desaparecer”, señala el uruguayo.

A la familiar tradición de dictaduras que mantiene nuestra región, la vulneración de derechos humanos ha dado lugar a diversos procesos migratorios dentro de los cuales, cree Cardoza, Chile ha dado muestras de ser un destino acogedor en los 70 cuando recibió tanto a perseguidos de todo el continente como a ciudadanos del mundo “interesados en ser parte de un proceso innovador y liberador”.

Pero, desde la actualidad migrante, pide no confundir la integración con la inscripción de los migrantes dentro de gettos, tampoco ofrece de su parte exigir soluciones desde el corporativismo. “Creo que los migrantes pueden corresponder a la riqueza cultural de un país como Chile mucho mejor si sus derechos humanos son respetados. Finalmente, todos los seres humanos queremos ser felices. Esa es la finalidad de dejar el país donde se nació muchas veces o regresar a él algún día”, plantea.

-¿Cree que esa felicidad de la que habla puede ser también un acuerdo bidireccional?
De todas maneras. Esa búsqueda es algo que nos unifica a todos y cuando discriminamos o tendemos a tener un discurso racista inconsciente o simple desconocimiento de la otra persona, nos olvidamos justamente de esta meta: que todos los seres humanos deseamos ser felices. Es la felicidad lo que nos moviliza, la búsqueda de que nuestra familia, nuestros padre e hijos estén bien. También sentir que estamos haciendo un trabajo solidario con otras personas o poder contribuir a la sociedad en que vivimos todos.

-¿Qué nos estamos perdiendo los chilenos al no integrar a nuestros nuevos vecinos migrantes?
-Yo creo que hay aportes relevantes que no están llegando a puerto. Lo que ambas partes nos estamos perdiendo son beneficios culturales importantes para la sociedad más que en otros aspectos medibles. Hay una multidimensionalidad que tiene la migración y que exige que esos cambios que plantea se den en mejores condiciones. Son transformaciones que igual se dan, pero en un espacio más limitado, acotado a un ámbito más personal, familiar o de los amigos de las personas que aceptan esta nueva cara de la migración.

  • Más imágenes del conversatorio “Migración, exilio y desarraigo” en la siguiente galería de fotos

  • Puedes ver el primer conversatorio completo en el siguiente video