Un trabajo de historia, política y memoriaLas repercusiones sobre el proyecto que reduce la jornada laboral a 40 horas

En Artículo del Boletín de Investigación (9 de septiembre de 2019)

El Proyecto de las 40 horas laborales a la semana y la respuesta del Gobierno que desea poner su rubrica en un cambio relevante dentro de la política laboral se ha transformado en un debate retórico. Mientras la propuesta presentada por la diputada Camila Vallejo sigue sumando apoyo en un país que ocupa el número 5 en la comunidad de la OCDE en cuanto a los que más horas trabajan, el ejecutivo y oficialismo apunta a no reducir directamente la jornada, sino que a volverla más flexible a criterio del empleador.

El cuestionamiento de fondo a una jornada laboral que repercute en la calidad de vida de las personas, la salud mental y en la vida familiar guió las “Jornadas de Estudios del Trabajo” organizadas por la Escuela de Historia de la UAHC. El encuentro que tuvo lugar en el Museo Casa Colorada, gracias al proyecto Fondecyt 11180051 cuyo investigador responsable es el profesor de la escuela Rodrigo Araya, analizó las problemáticas laborales más recientes en nuestro país y contó también con la colaboración de la Dirección de Investigación y Posgrados de la Academia, el Centro de Investigación Político Social del Trabajo (CIPSTRA) y la Red de Estudios del Trabajo.

El profesor Araya señala el trabajo que realizan diversos investigadores de toda Latinoamérica que están insertos en una realidad laboral donde comparten las preocupaciones y problemas de los trabajadores /as. En ese sentido –dice- les interesa debatir sobre los problemas que están afectando las relaciones laborales y buscar soluciones, puesto que al no ser actores políticos, sí están interesados en generar insumos que contribuyan a una reflexión y ponerlos al servicio de la sociedad. “Si bien ahora hay un resurgimiento del tema en el mundo del trabajo, durante mucho tiempo este tipo de indagatoria estuvo bastante desperfilada”, comenta el académico. Agrega que esa pérdida de relevancia coincide con diversas crisis económicas y políticas de fines de la década del noventa y principios del dos mil, pero que hoy existe un revival de los estudios laborales que se expresan en una importante cantidad de tesis sobre estudios del trabajo y que apoyan la idea de legislar sobre las 40 horas laborales.

Apoyo a las 40 horas

Araya destaca que pese al monopolio informativo existente en el país, las 40 horas han gozado de gran apoyo en los medios. “Es cosa de sentido común, pero no siempre el sentido común se deja ver en los medios porque en el fondo es observar la realidad que las jornadas laborales de los chilenos son extensas y ello no necesariamente redunda en mayor productividad”, manifiesta.

Finalmente el docente de la Escuela de Historia indica que hoy en día existe mayor agotamiento físico y mental de la gente y más aún, cuando las personas notan que todo el esfuerzo no se expresa en un mayor salario. En ese sentido, explica que el argumento del empresariado sobre un incremento de los costos laborales por la jornada de trabajo, no tiene un asidero concreto, puesto que las personas saben que las relaciones laborales han ido mutando y que la colectividad ya no piensa en el trabajo como algo  estable. “Lo concreto es que la flexibilidad laboral no puede transformarse en precariedad laboral y muchas veces el empresariado justamente lo entiende así”, agrega.

Paralelo con Argentina

Desde Argentina, la doctora en Historia Victoria Basualdo, dice que se ve con una enorme preocupación el escenario desde el punto de vista de los derechos sindicales de los trabajadores en ambos lados de la cordillera. Señala, al respecto, que la política de un gobierno que intenta restringir derechos laborales, como es el caso del presidente Mauricio Macri, es un mal antecedente para la región.

Agrega que la situación muestra un panorama muy complejo en Chile en términos de los alto niveles de fragmentación sindical, de precarización laboral, de la extensión de la subcontratación y de la escasa normativa creada en defensa del trabajador. “Pensar en trabajos de planta con derechos completos y capacidad de organización, es algo muy  difícil para amplios sectores de la población chilena. Los derechos básicos como las jornadas de 8 horas diarias y 40 semanales, es algo por lo cual se peleó a principios del siglo XX en América Latina. Que esto implique un retroceso en algún sentido, me parece que está marcando el posicionamiento de este gobierno”, manifiesta la experta argentina.

Basualdo, hace la relación del tema con lo que hoy en día sucede en su país, y con el resultado de las recientes Primarias abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO),  que dejaron en claro las falencias del gobierno de Macri en materia de las políticas sociales que terminaron empobreciendo a las personas. Ante eso, la docente observa el tema como un fenómeno extendido en Latinoamérica: “Lo que está pasando en Argentina hay que interpretarlo en clave regional. Desde mi opinión creo que es muy claro que Argentina se está pronunciando sobre los intentos sistemáticos de reducción de derechos laborales y sociales y contra una política profundamente empobrecedora”, argumenta la doctora en Historia. Comenta también que ve en esta situación una señal y un llamado a poner ciertos límites a tendencias que nos hablan de cambio tecnológico y condiciones laborales como promotoras de un deterioro de los derechos laborales y como algo vetusto o desactualizado”, dice.

Ante esto último, sostiene que existen países en el mundo que combinan perfectamente una transformación de condiciones laborales y niveles importantes de automatización y cambio tecnológico con derechos sociales y laborales completos. “La población puede trabajar una cantidad de horas razonables, tener un tiempo de descanso, mandar sus niños a la escuela pública, tener un buen sistema de salud y a la vez disfrutar de un desarrollo económico sustentable”, asegura la historiadora, para quien lo que se esconde detrás del anuncio oficial es proteger a un empleador que flexibiliza cada vez más sus responsabilidades con el trabajador. Finalmente Victoria Basualdo remarca que esta cuestión de algunos de querer convencer que para avanzar y tener desarrollo hay que perder derechos, es algo que no se sostiene en la realidad. En cambio, lo que realmente muestra es la intención de concentración de riqueza e ingreso en un sector de la población a expensas de otro.