Lo que "educan" las elecciones

En Punto de vista (27 de noviembre de 2017)

(*) Por Abraham Magendzo L.

 

Carta del profesor Abraham Magendzo publicada en El Mercurio

 

Sr. Director

En mi calidad de educador me pregunto por los mensajes y enseñanzas valóricas que el proceso eleccionario transmite a los estudiantes, consciente o inconscientemente, implícita o explícitamente.  Entre estos mensajes se pueden identificar algunos que son preocupantes, para decir lo menos, desde un punto de vista educativo. Ejemplo hay varios:

-El fin justifica los medios; para hacerse del poder, los medios no interesan si son éticos o no, si son moralmente aceptable o no.
– Las promesas no necesariamente son para que sean cumplidas; son promesas, no hay obligación de cumplirlas y rendir cuenta; lo importante es que alguien crea en ellas y piense que serán alguna vez ejecutadas.
– Se descalifica al contrincante, se lo injuria, se lo enjuicia, se levantan falsos testimonios, llegando incluso a la calumnia. Se ejerce una violencia psicológica y simbólica a veces física.
– Subyacente se afirma que la mentira por mentira que sea queda en la retina y tiene resultados eleccionarios.
– Se induce a que, si no hay castigo de por medio, no es necesario cumplir con los deberes cívicos.
– En los debates no hay dialogo; hay discursos, pero no hay escucha.

Veamos cuáles son los aprendizajes que dejan las elecciones:

– Se aprende, por ejemplo, que se puede usar la violencia para adquirir poder (Bullying).
– Se promete que se asumirán responsabilidades (tareas, disciplina, convivencia etc.) a sabiendas que no serán cumplidas.
– Se denigra al otro mediante el uso de calificativos agraviantes (motes, apodos, vejatorios).
– Se oculta la verdad para lograr ciertas prebendas y beneficios (copiar para adquirir buenas calificaciones).
– Se aprende que el comportamiento depende del castigo y la recompensa.
– Se aprende a debatir venciendo al otro no escuchándolo.

 

Entonces, el proceso eleccionario no es tan inocente, deja huellas educativas relevantes. Por ende, observemos con atención y no le pidamos a la educación más de lo que el contexto está ofreciendo