¿Incertidumbre?... Nueva Constitución v/s el Peso de la Noche

En Punto de vista (28 de octubre de 2019)

(*) Por José Orellana

Desde las recomendaciones de los ministros Fontaine y Larraín, teniendo como antecedente directo el alza de la tarifa del metro en los $30 pesos, se inició el despliegue de la energía de la Geografía de la Multitud a lo largo y ancho de la República proyectando la necesidad, otra vez, de cambios estructurales de la misma.

A partir de ello, la semana que se inicia este 28 de octubre, tuvo como hechos previos cargados de tensión e incertidumbre: a.-  marchas multitudinarias, sino en todas las regiones, en casi todas. Lo mismo en comunas y barrios; b.- Tuvo Estado de Emergencia Constitucional y Toques de Queda asociados; c.- Tuvo frases desafortunadas del primer mandatario, quien anunció  que se libraba una guerra con un poderoso enemigo y una relación alienígena de parte de la Primera Dama; d.- Tuvo vulneración de los derechos humanos traducidos en apremios ilegítimos denunciados/investigados por el Instituto Nacional de los Derechos Humano (INDH); e.- Tuvo saqueo y pillaje en extremo, sea en supermercados, negocios y casas particulares de clase media y popular; f.- Tuvo diecinueve muertos, los cuales sin perjuicio de los motivos específicos en que se lograron, se enmarcaron en un contexto de tensión política a nivel país; g.- Tuvo anuncios presidenciales que van desde una agenda social ‘¿agresiva?’ al anuncio del cambio de gabinete completo, con perdones mediante. Y termina teniendo, además, la convicción de radicalizar el despliegue de esta Geografía de la Multitud por medio de la demanda de un Proceso Constituyente, que permita una Nueva Constitución, que a diferencia de lo ocurrido por el propuesto y ejecutado por el de la Ex – Presidenta Michelle Bachelet, este nace desde la base territorial que se explica en la Geografía de la Multitud, aún en marcha.

Esta semana se inicia en la incertidumbre de abrazar un Nuevo Pacto Social, con Nueva Constitución v/s unas cuantas medidas sociales más, que logre gestionar el sistema político mediante deliberación institucional acudiendo a las metodologías participativas, inclusive (necesarias, por cierto), diluyendo, eventualmente, la energía social desplegada por la República.

La incertidumbre tiene asidero, dado que existen antecedentes fundados para ello. No han sido pocos los esfuerzos que han realizado algunas expresiones sociales, algún mundo político y otro académico, bregando por un Nuevo Pacto Social en una Nueva Constitución vía Asamblea Constituyente. El movimiento estudiantil del año 2011 y siguientes logró instalar el Proceso Constituyente en el programa de la ex – presidenta, desplegándolo, posteriormente, con una serie de cuestionamientos e incertidumbres, en cuanto método, en cuanto representatividad y en cuanto pertinencia. Los grados de sospecha fueron también instalados, inclusive con la existencia del Consejo Ciudadano Observador que se oficializó para tales efectos, el cual lo monitorearía. Fue torpedeado desde todos los frentes.

Hoy, a diferencia de ayer, la energía/entropía social de esta multitud sin líderes políticos, sin partidos, ni organizaciones clásicas de la sociedad civil que los dirija, demandan Nuevo Pacto Social y una Nueva Constitución que sea capaz de abrazar principios del NO + ABUSO, sino que de solidaridad, equidad territorial, justicia ambiental, industrialización, ciudad justa, ruralidad identitaria, entre otros varios valores más que logren una nueva democracia… una humana, ahora sí. Ello se corrobora en los encuentros de cabildeos ciudadanos auto-convocados, acompañados de manifestaciones de protestas que llaman sistemáticamente a mantener viva la  expectativa de la tarea final, de trascender a un plebiscito que pregunte a chilenas y chilenos si quieren una Nueva Constitución y con qué método, siendo prioritario el de la Asamblea Constituyente para su logro.

Este desafío histórico… esta encrucijada, este Momento, a todas luces, Constituyente, debe ser gestionado desde esta Geografía Multitudinaria, sumando a las y los que quieran integrarla, ponderando los dispositivos institucionales que se logren para su gestión, sea desde el sistema político vigente, o bien desde otras instancias ad hoc que se den. Hay una ruta trazada en lo que fue el Proceso Constituyente Bacheletiano  con sus Encuentros Locales Autónomos, los cuales fueron la base para lo que terminó siendo el Proyecto de Ley sobre Nueva Constitución (mensaje presidencial 407 – 365), enviado al Congreso en las postrimerías del mandato de la Ex presidenta, lamentablemente, no permitiendo ir al fondo del asunto, dado que el nuevo gobierno de derechas liderado por Sebastián Piñera, ni una atención le dio al mismo, dada su mala lectura de lo que fue el resultado de la elección que le permite estar en la primera magistratura, hasta el momento.

No hay que olvidar, que quienes integran la Geografía de la Multitud fueron, son y van a volver a ser objeto del Peso de la Noche, que tan bien nos describió Diego Portales hace casi dos siglos atrás y que magistralmente han problematizado sus adherentes y críticos a lo largo de la historia. Ese peso de la Noche que hace diez días, y en otras oportunidades (movimiento estudiantil, conflictividades socioambientales, reivindicaciones feministas, inequidades territoriales, otras) se ha visto interrumpido radicalmente, se cierne siempre sobre nuestra patria, constituyéndose en el mejor telón de fondo para los conservadurismos y oligarquías en la cual descansa nuestro actual tiempo histórico-territorial[1].

Este Momento Constituyente, también trae el germen de la resistencia del Peso de la Noche, el cual se encuentra distribuido en cada uno de los integrantes de la Geografía de la Multitud (o en una mayoría), por lo cual, así como se buscan ensanchar las fronteras de la democracia que permita más justicia social vía estos mecanismos de protestas y participación (cabildos) sintetizados en una Nueva Constitución con un Nuevo Pacto Social, al unísono es precavida del orden y bienes públicos (también de los privados), buscando que la República vuelva al orden prontamente. En este sentido los medios de comunicación son prodigiosos en proyectar esta sensación, con más o menos imparcialidad, instalando y reinstalando, cual estrategia de Marketing o Neuromarketing político la necesidad de volver el orden, ojalá con mejoras, pero al orden que nos permita trabajar y volver a nuestra rutina con nuevos y más derechos y con menos abusos, hipotecando la profundidad de los mismos.

La criminalización de la protesta, en cuanto herramienta disuasiva, vía MIEDO, fue, es y será, pareciera ser, un mecanismo efectivo, siendo otra vez los medios de comunicación centrales en esta perspectiva. De ahí entonces visibilizar la delincuencia expresada en destrozos de bienes públicos, saqueos a tiendas de víveres (de almacenes a supermercados), violencia en las marchas, cortes de calles y otras acciones, surtirían el efecto buscado por una clase más conservadora y una oligarquía funcional a este modelo a todas luces ya agotado (otra vez)[2].

Así, el Momento Constituyente, debe protegerse desde la misma Geografía de la Multitud, porque la instrumentalización del Peso de la Noche, sí o sí, se proyectará desde las expresiones conservadoras y oligarcas del sistema político y desde cualquier lugar donde pueda influir, siendo los medios de comunicación (no todos), principales actores en esta acción.

[1] Ver más en https://www.elquintopoder.cl/politica/la-geografia-de-la-multitud-el-peso-de-la-noche/

[2] Ver más en https://www.theclinic.cl/2019/10/25/columna-de-cristian-parker-21-tesis-para-entender-la-crisis-oligarquica-en-chile-y-la-necesidad-de-un-nuevo-orden-social/

 

(*) Geógrafo, académico Escuela de Ciencia Política y RR. II. UAHC. Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA, USACH.