Nueve sugerencias para un movimiento ambientalista amplio

En Punto de vista (10 de octubre de 2019)

(*) Por Raúl González Meyer

Artículo publicado en El Mostrador

  1. Sugerencia uno: combinar: i) el cambio de las estructuras o del sistema con ii) el cambio personal. Estos cambios suelen ser puestos en contradicción afirmando que uno de ellos es el primero; el otro, según la visión que se tenga, solo puede provenir como consecuencia del otro. Sin embargo, ambos planos deben ser vistos en relación metabólica. Un cambio de estructuras promovido sin sostén en nuevos principios de conducta personal parecerá retórica, no dará lugar a ejemplos, disociará el hacer con el decir. A la vez, un cambio de las estructuras, gradual o más intenso, generá nuevas condiciones de posibilidad para el cambio personal. La ampliación de las fronteras en uno de esos planos genera condiciones para la ampliación de las fronteras del otro.

 

  1. Sugerencia dos: combinar: i) las acciones locales, ii) nacionales y iii) globales. Los cambios generales, de gran escala, no son la pura sumatoria de acciones y cambios locales. Pero esas acciones de gran escala apuntando a cambios globales carecerían de sostén, de solidez, sino expresan lo que también ocurre en múltiples puntos o territorios locales. A la vez, las iniciativas y cambios locales tendrán mayores profundidades y facilidades si hay escenarios globales y nacionales que generan mejores entornos y condiciones para procesos transformadores a esa escala local.

 

  1. Sugerencia tres: combinar: i) la necesidad de la acción urgente con ii) procesos crecientemente democráticos y masivos. Debe existir habilidad y destreza para fundar un tiempo humano desafiado en asumir la velocidad amenazante de los cambios geológicos en curso –por el impacto de la humanidad capitalista y productivista- y que, a la vez, no se presente o sea experimentado como un “orden ecológico” impuesto. El tiempo histórico-social debe ser “apurado” para situarse en correspondencia con el tiempo y la urgencia ambiental, invirtiendo la forma clásica en que nos hemos representado ambos tiempos. Ni dictadura ecológica ni suicidio colectivo. Esto obliga a combinar: i) las acciones ejemplares que visibilicen la magnitud de catástrofes existentes y los caminos de alternatividad, con procesos democráticos que construyan nuevas convicciones morales colectivas.

 

  1. Sugerencia cuatro: combinar i) iniciativas, procesos, experiencias, construcción de poder “en” y “desde” la sociedad civil con ii) avances, procesos, construcción de institucionalidad en las esferas de los Estados. Lo primero debe disputar las orientaciones culturales y prácticas de la sociedad, densificando a ésta de iniciativas socio-ambientales; pero también esa acción social debe constituir antecedentes y circunstancias para que el carácter del Estado y la política representativa sea facilitadora de esos procesos. A la inversa, los cambios institucionales, estatales deben sustentarse en procesos, expresiones y organizaciones sociales  y, a la vez, ser un factor de su empoderamiento.

 

  1. Sugerencia cinco: combinar i) la defensa de la naturaleza, de sus equilibrios, de la conexión espiritual y estética con ella, con ii) una renovada valorización de lo humano. Lo humano debe encontrar un engrandecimiento y una referencia ética, en el re-conocimiento de la naturaleza como algo irreductible a mero factor productivo o materia prima. A la vez, reconocerse como humanos en esa nueva (y antigua)  sensibilidad y relación  con la naturaleza debe ser comprendida como un sustento y un resultado de nuevas relaciones entre los humanos.

 

  1. Sugerencia seis: combinar i) las fuerzas provenientes de la razón y ii) de la emoción. La idea que “la razón” ha sido la base de la modernidad que justamente ha avasallado la naturaleza lleva a su descalificación y a elevar el mundo de lo sensible, de la emoción, de lo espiritual, como las bases de una fuerza transformadora. Esto último es clave; pero también es clave distinguir que esa “razón” criticada ha sido una de tipo instrumental al servicio de fines y horizontes, como el dominio de la naturaleza, y que terminaron por transformarla, en fines en sí mismo. Frente a ello, se debe reponer una razón sustantiva, no reductible a la sola mecánica de la eficiencia medios-fines, que es abierta a las expresiones de la emoción, la celebración, lo místico, no como realidades “inferiores” a las que impone el solo imperio de la razón productiva. Pero una nueva experiencia estética, espiritual, lúdica con la naturaleza necesita también fundarse en una nueva ética, en una nueva razón que es capaz de comprender y subjetivizar el significado de ello.

 

  1. Sugerencia siete: combinar fuerzas: i) entre aquellos que parten desde una crítica fundamental a la modernidad, ii) aquellos que critican el orden de cosas actual desde valores de la propia modernidad pero negados o no concretados en su expresión capitalista, o iii) quienes se posicionan desde valores postmodernos. Significa el dialogo no reductible a verdades únicas entre vertientes ideológicas, culturales y cosmovisiones que teniendo diferencias pueden constituir una corriente y una fuerza amplia y diversa en la dirección de una defensa planetaria y de transformación social. Entre quienes lo hacen desde una superación del antropoceno o quienes plantean que hemos vivido, más bien una era del capitoloceno; entre quienes plantean la necesidad de un ecocentrismo o quienes se ubican desde un antropocentrismo ecológico radical.

 

  1. Sugerencia ocho: combinar i) la idea de que para que haya un cambio real y una inflexión histórica debe haber una mayoría con ii) el reconocer que quienes están hoy por ese cambio profundo y de manera activa, constituyen aun una minoría. Más allá de quienes tienen intereses directos en el sistema actual, detrás de ello hay a veces déficit de información; pero, sobre todo, dificultades de imaginar y construir imágenes de situaciones y trayectorias futuras. Ello supone acciones diversas  que hagan de las catástrofes ya comenzadas, actos de conciencia que empujen formas de distintas de habitar. También, avanzar desde una pedagogía de las catástrofes, que sabe mostrar las injusticias ambientales en sus orígenes y consecuencias e ir escribiendo trayectos históricos diferentes desde las prácticas que imaginen y narren otros finales posibles.

 

  1. Sugerencia nueve: i) combinar las críticas a lo que ocurre y sigue ocurriendo con ii) aquellas victorias que se van obteniendo en distintos espacios. Estas victorias pueden ocurrir y ocurren dentro de la sociedad y en las políticas públicas; en la cultura y el sentido común; en la fuerza de las manifestaciones, en el desplazamiento de los límites de lo que se considera inaceptable y de lo necesario; en regulaciones sobre el uso de “recursos”. Solo mostrar los poderes que ponen límites y enmarcan el presente; mostrar solo las estructuras que oponen resistencia a los cambios o mostrar todo logro de un movimiento (por parcial que sea), cooptado por los poderes y estructuras dominantes; etc. pueden invisibilizar las fuerzas, logros, victorias, construcciones, experiencias, que hacen parte de todo movimiento.

(*) Director Instituto de Humanidades. Núcleo de Investigación y Docencia en Ambiente y Sociedad, Universidad Academia de Humanismo Cristiano