Proyecciones del conflicto social 2019: desconfianza y oportunidades

En Punto de vista (17 de enero de 2019)

(*) Por José Orellana

Columna publicada en El Dínamo

 

Haciendo una proyección, y teniendo como antecedente algunas consideraciones del 2018 y anteriores años, se podrían aventurar algunas situaciones que podrían pasar este 2019, entre algunas de ellas:

Las relaciones cívico militares, deberían otra vez re perfilarse, pero a diferencia de cómo ocurrió en la larga transición política, donde los institutos armados gozaron de amplia autonomía, y los civiles de acotadas posibilidades para exigirles datos sobre la vulneración de derechos humanos, entre otros, ahora las mismas deberían darse desde la necesidad de fortalecer el rol democrático e inminentemente civil de las mismas, en cuanto sujeción. La coyuntura de crisis institucional, producto de los múltiples e intricados mecanismos de corrupción, en el Ejército y Carabineros, no sólo es una oportunidad, sino que una responsabilidad ética del sistema político en su conjunto.

El caso de Camilo Catrillanca, comunero mapuche, cerró el 2018 con una inusitada debilidad del Gobierno. Pero más que ello, permitió visibilizar otra vez el doble clivaje político siempre contenido al interior del Estado chileno. Por una parte, la necesidad de reconocimiento integral de los pueblos originarios en Chile (cultural y político fundamentalmente) y, por otra, la tensión del modelo de desarrollo chileno, el cual, debería ceder para la instalación del primer clivaje. Implica replantear, territorialmente el reconocimiento cultural y político de los pueblos originarios, respecto de la concepción de territorio (wallmapu, en el caso mapuche), hecho incompatible con el modelo de desarrollo, cuando de forestales, agricultura y uso de agua se refiere. Hace prever un agitado 2019 en esta clave.

El 2019, será también momento de ajustes del sistema político y, en específico, del sistema de partidos, a propósito de las reformas políticas (descentralización, electoral y partidos), las que en las próximas elecciones del 2020, esto es, municipales y regionales, inéditas estas últimas, no sólo porque permiten la primera elección directa de todo el gobierno regional desde las Urnas (Gobernador Regional, ex Intendente, y Consejeros Regionales), sino que también porque permiten operativizar el cruce de variables de la ingeniería electoral logradas en el gobierno de Michelle Bachelet. Nuevos distritos/circunscripciones y nuevas autoridades regionales, con partidos políticos más diversos y con representación congresal, hecho nuevo, en la historia de Chile, cuestión que implica una ¿democracia más representativa? Quedará ver el comportamiento de la abstención electoral, donde la tendencia se encuentra cercana al 60%, según indica el SERVEL. En este 2019, madurarían los arreglos coalicionales para enfrentar esta justa electoral, siendo la oposición política formal, la que tiene la responsabilidad política democrática de ser asertiva en sus decisiones, en orden a asegurar los mayores grados de derechos y deberes sociales, por medio de más votos y más concejales, alcaldes, consejeros y gobernadores regionales electos, sin perjuicio de las tendencias que se comentan.

Si el 2018 fue el año de la Geografía de la Multitud Feminista, el 2019, debiese ser el momento no sólo de una agenda de gobierno prominente en medidas y proyectos de ley en estas materias, sino que también de un movimiento social vigilante para el avance de las mismas, más cuando en TV abierta, se exhiben teleseries turcas donde prácticas machistas y patriarcales, son éxito de audiencia. También es el momento de avanzar y administrar institucionalmente esta Geografía (las sin trámite congresal), entre ellas, en las instituciones las universitarias, dado que la implementación de los justos ajustes, en oportunidades, provocan vulneración de derechos sobre personas, dada su no responsabilidad (cuando de acusaciones infundadas de acoso y abuso sexual se refiere, entre otras), interpelando a las instituciones en su quehacer, en cuanto generar justicia para los involucrados, permitiendo así el fortalecimiento institucional, no sólo formal, sino que también ¿informal?

En materias medio ambientales, sea desde la dimensión del cambio climático/calentamiento global, como también, desde la conflictividad socioambiental, se esperaría una nutrida agenda, internacional como nacional, dado que el modelo productivo neoextractivista no dará oportunidad para cambiar significativamente los patrones de producción y de consumo. Ayer se supo de Freirina y Pascua Lama; el 2018 de Quintero – Puchuncaví, este 2019, seguramente la agenda otra vez será testigo de las contradicciones indicadas. En materia medioambiental general, se será testigo de la COP 25, organizada en Chile, cita internacional que la comunidad global se da para “reflexionar y hacer” en materia ambiental (a celebrarse en enero del 2020), donde su condición de anfitrión, también de APEC (17 y 18 de diciembre), relevará otra vez la contradicción vital en materia de medioambiental y modelos de producción.

Las migraciones llegaron para quedarse, aunque nunca se habían ido de Chile como de ningún país, permitiendo desde el ejercicio de la mala política una inagotable oportunidad de conflicto falso y real. Falso cuando se le utiliza políticamente, permitiendo el despertar de múltiples emociones de los nacionales de cualquier país, en específico, Chile, donde el Miedo, se hace central, a propósito de a.- la pérdida de trabajo, b.- vulneración de los valores y tradiciones de la Patria y República, entre otros. Y verdadero, cuando se constata que los países, en especial Chile, no cuentan con la institucionalidad para integrar adecuadamente al migrante e impedir, no sólo el Miedo, sino que la xenofobia, racismo y abusos de diferente factura (trata de personas, usura en los arriendos y más).

Desde lo social, este 2019, otra vez, será testigo de atrasos para avanzar en el tema previsional, laboral, salud y educación, ello, gracias a las dificultades internas de cualquier gobierno y, más en uno de una derecha sin complejos que da claras señales en rigidizar posiciones contra derechos sociales v/s crecimiento económico, permitiendo que una parte importante de los grupos sustentadores del mismo, sea desde la coalición de derecha, o bien, grupos empresariales, que más allá de las críticas que realicen al Presidente por su calidad de empresario, son partícipe del mismo circuito, por defecto, presionarán para que las modificaciones (si es que hay) sean las más cercanas a sus intereses, provocando el desánimo ciudadano. Esta situación, deja a la zaga un crítico argumento transversal que estuvo en el Primer Gobierno de Sebastián Piñera, como fue el de Conflicto de Interés. Hoy, por obra y gracia de las comunicaciones y hechos de alta conmoción pública, la situación se obvia. Esto es un buen caldo de cultivo para que sectores populistas de derechas, apoyados por el efecto Bolsonaro en Brasil (J. A. Kast en Chile), logren un muy preocupante escenario, sea a propósito de la falsa polarización política, o bien, por las falsas noticias, hoy tan posibilitadoras de las pos verdades, tributarias hasta el momento sólo a este sector político.

Este 2019, muy probablemente sea testigo de la profundización de la desconfianza, cuestión central para horadar la Cohesión Social y, por defecto, el fortalecimiento institucional de la democracia.
 En este sentido, esta última situación descrita, a propósito de los derechos sociales, sumados a los anteriores y otras no consignadas en esta opinión (Trump y su acción sobre Latinoamérica y el mundo; procesos migratorios, calentamiento global, conflictividad Europea, del medio oriente y otras regiones del mundo, mediadas por las noticias falsas y por la pos verdad consecuente), proyectan un 2019 complejo en el ámbito político, social, económico y ambiental, entre otros, que obligan a una responsabilidad moral y ética para el logro de una República, lo más democrática posible en las diferentes escalas geográficas de la misma.

 

(*) Académico Escuela de Ciencia Política y RR. II. Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA, USACH