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Punto de vista

¿Somos Comunidad?

En muchas instituciones de educación superior se utiliza la expresión “Comunidad Universitaria”. Pero en pocas esta idea es tan fuerte, sentida y apropiada como en nuestro caso. La UAHC es una comunidad, no me cabe duda alguna. Pero al decir eso describo una situación; no lo califico como algo positivo o negativo. Sólo doy cuenta de un hecho.

Vale la pena entender lo que es en realidad una Comunidad. El sociólogo Ferdinad Tönnies, la definió como lo opuesto a Sociedad. La Comunidad sería el conjunto social, orgánico y originario, un tipo de asociación en el cual predomina la voluntad natural o espontánea. En cambio, en la Sociedad prima la voluntad racional, mecánica, instrumental. Mientras la Comunidad funciona como una alianza directa de reciprocidades, la Sociedad opera bajo la legalidad formal e institucional. De la misma forma, José Bengoa entiende Comunidad como “las agrupaciones humanas que tratan de tener algo en común”. Por eso nos dice que en la actualidad vivimos en la nostalgia de la “Comunidad perdida”, donde se han roto los lazos primarios de unidad e integración.

La Academia nació con un fuertísimo sentido de Comunidad. Tanto en la vieja Academia, anterior a la Universidad, como al constituirnos como institución de educación superior, los lazos en esa pequeña “Arca de Noé” de docencia, investigación y creación funcionaban sobre la base de los lazos de pertenencia que describe el profesor Bengoa. Fue el tiempo de la “Comunidad Reclamada”, donde imperaba la identidad, la utopía y la memoria compartida. Pero han pasado los años, la Universidad, inevitablemente ha crecido, se ha complejizado el país, y se han asumido nuevas responsabilidades internas y externas. De allí nace un sentimiento de pérdida de esa Comunidad originaria, porque poco a poco necesitamos asumir que debemos ser, ante todo, una Sociedad en el sentido en que Tönnies lo describió: una institución basada en normas y reglas, y no en procesos espontáneos y acciones directas. Tal vez por eso surge la percepción de la “Comunidad fragmentada”, tensionada por las nuevas necesidades y urgencias de racionalización de nuestra convivencia.

Este último mes y medio hemos sentido a la “Comunidad sublevada”, con todo lo que ello implica. El balance de esta circunstancia seguramente no es beneficioso para nadie. Pero entiendo que la lectura de este hecho hay que hacerla en forma colectiva, triestamentalmente. Al respecto sólo me gustaría citar textualmente al ex rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, que la semana pasada, en su discurso al dejar el cargo señaló:

“¿Cómo entendemos las acciones de fuerza evitables que afectan la convivencia entre los estamentos y al interior de ellos, que inciden en la calidad de los procesos formativos, que son usadas por quienes quieren atacar y desprestigiar a nuestra Universidad y que no se condicen con la responsabilidad que reclama el momento político del país? Para enfrentarla hemos de convocar a la comunidad toda. Sin embargo, para poder doblegar la violencia debemos entender sus causas. Es frecuente que se hable de ella como una instalación mágica, quizás como alguna vez se creyó en la generación espontánea”.

Creo que debemos ponerle palabras, explorar y enfrentar lo que vivimos. A mi juicio el sentido positivo de comunidad que posee la UAHC también tiene un “lado oscuro” cuando nos tiende a desinstitucionalizar, y prima la coacción, los hechos consumados y la dificultad de enfrentar conflictos largamente latentes. Esta es una circunstancia que exige dar una discusión en forma constante, permanente, por medio de los órganos y espacios que la Universidad dispone para eso: desde los consejos de carrera y escuela, pasando por los consejos de facultad hasta el Consejo Superior Universitario.

En esta semana tenemos una oportunidad para intentar cerrar la brecha entre la Sociedad que somos y la Comunidad que queremos ser. Esta distancia entre nuestra institucionalidad y nuestra vida cotidiana se acorta, en parte, cuando elegimos a nuestros representantes y autoridades.

Las elecciones triestamentales que tienen lugar los días martes 28, miércoles 29 y jueves 30 de junio de 2022, de manera presencial en campus Brasil y campus Condell entre las 9.00 hrs y 18:30 hrs., constituyen un momento importante en el que la participación nos va a permitir avanzar en las discusiones y debates en los que debemos asumir nuestras diferencias y caminar en la construcción de aquello que tenemos en común. Pero este sentido de comunidad no puede surgir a expensas y en contra de la institucionalidad que nos articula y nos permite existir en el tiempo y en el lugar donde habitamos.

Votar nos hace ser más Comunidad, pero también más Sociedad. Nos regenera en la idea de canalizar nuestras demandas y carencias en una discusión conducente, apropiada, que entregue respuesta a nuestras diferencias y necesidades de manera oportuna, eficaz e integradora.

Les invito a votar y expresar de esta manera su pertenencia activa a nuestra UAHC.

Álvaro Ramis
Rector