Un desafío pendiente: Difusión y fomento a la lectura en escuelas primarias

En Punto de vista (12 de julio de 2019)

(*) Por Dante Castillo

En la actualidad, desarrollar el pensamiento crítico entre los estudiantes se constituye uno de los principales desafíos de los sistemas educativos. Un tema que está convocando el interés y debate en los encuentros de especialistas que abordan los procesos de aprendizaje.

Existe un gran consenso sobre la necesidad de formar estudiantes y ciudadanos autónomos, creativos, dotados de habilidades de pensamiento que les permitan relacionarse con los conocimientos y con la realidad, apoyados en un criterio propio y libre. En otras palabras, se pretende estimular masivamente, la emergencia de un estudiantado inquisitivo, bien informado, prudente al emitir juicios, dispuesto a reconsiderar su punto de vista. En síntesis, una persona que indaga y persiste en la búsqueda de resultados apoyada en la razón moderna.

Junto a lo anterior, también existe un consenso en el sentido que la lectura, desde las primeras etapas escolares, sigue siendo una poderosa herramienta para la generación del pensamiento crítico, que en el contexto escolar permite la emergencia de espacios de interpretación, análisis, evaluación, explicación y autorregulación.

Es precisamente en este contexto, que el Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación, a través del Fondo del Libro y la Lectura del Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes, está finalizando un estudio que está analizando el estado de la difusión y el fomento lector en escuelas públicas, que atienden a población en condición de vulnerabilidad. Lo anterior, con el fin de proponer estrategias para mejorar la gestión de promoción de la lectura realizada por las bibliotecas escolares del país y por la gestión curricular de los centros educativos.

Los resultados están mostrando que, las bibliotecas escolares de escuelas pobres, tienen una baja capacidad para fomentar y difundir la lectura, lo que se expresa, fundamentalmente, en la débil integración de las actividades de la biblioteca con la gestión curricular de los establecimientos. Junto a ello, también se observan problemas para gestionar los fondos bibliográficos, ya sea con títulos nacionales o internacionales. Además, se aprecian dificultades de organización y de aprovechamiento de los recursos humanos y materiales. Todo esto termina afectando la promoción de la lectura y los procesos de enseñanza-aprendizaje de la escuela y los resultados académicos de los estudiantes, debido a que uno de los factores que afecta los aprendizajes significativos de los estudiantes que pertenecen a los grupos más vulnerables de la población chilena está relacionado con las limitaciones que manifiestan los estudiantes para la lectura comprensiva.

El estudio en curso también ha evidenciado una debilidad en la formación y en la gestión de los recursos humanos asociados a las bibliotecas escolares, existiendo en el caso de la muestra de escuelas analizadas, una elevada rotación del personal capacitado y una importante proporción ha carecido de la formación mínima. Junto a eso, en varios establecimientos no dedican la cantidad de horas mínimas que indica la investigación comparada como una buena práctica y un estándar adecuado (IFLA-UNESCO, 2001). Casi un 40% de ellos no ha recibido capacitación y más del 60% de los profesores coordinadores de las bibliotecas escolares destina menos de 10 horas a la semana a este trabajo.

Del mismo modo, se observan debilidades en la política de gestión del fondo bibliográfico, que se expresa en problemas de reposición y compra del material, en particular en los colegios con menos recursos, pero también en dificultades para hacer economía de escala, o establecer lazos y relaciones con otras bibliotecas escolares o públicas. De hecho, muy pocos bibliotecarios o profesores encargados de las bibliotecas escolares, declararon participar de alguna red externa al establecimiento o a un servicio de préstamo interbibliotecario.

A lo anterior, la investigación también muestra que la falta de integración y articulación de la biblioteca con la gestión curricular del colegio se constituye, en la mayoría de los casos, en compartimientos estancos. Es decir, lo realizado por la biblioteca no se vincula al conjunto de las actividades realizadas por los docentes. Por lo mismo, estas bibliotecas siguen experimentando dificultades para consolidarse y para incluirse en las estrategias y didácticas de enseñanza y aprendizaje. En ese sentido, existe aún un aprovechamiento débil de los usos y servicios de la biblioteca por parte de los docentes, en particular de aquellos responsables de impartir ciertos sectores del curriculum. Si bien existe un discurso respecto de la importante en la cultura de la comunidad escolar en relación con las posibilidades que ofrece la biblioteca escolar, todavía persisten ciertas trabas a nivel de la cultura docente que constituyen un freno para un uso más intensivo y adecuado de este espacio.

Con todo, uno de los principales problemas que experimentan las bibliotecas escolares analizadas, dice relación con la dificultad de integrarse en el quehacer cotidiano de la escuela y abandonar el lugar marginal en el que suele estar. Como lo señala Durban (2008): “aunque se han desarrollado estructuras normativas, formativas y de apoyo a las bibliotecas escolares, es difícil penetrar y crear estructuras permanentes y arraigadas en la vida interna de cada centro.

Desde la perspectiva de los estudiantes, de una muestra de 1.153 alumnos encuestados en una muestra nacional de diez colegios, la investigación también ha confirmado que a mayor edad disminuye el gusto por la lectura. De hecho, mientras que casi un 60% de los estudiantes de tercero básico consultados señala que les gusta mucho leer, esta cifra disminuye al menos del 25% en el caso de las declaraciones de los estudiantes de octavo básico. En otras palabras, los establecimientos educacionales y sus bibliotecas, más que fomentar la lectura, la están desincentivando.

Les gusta leer Curso de educación básica o primaria Total
Me gusta mucho 58,8% 47,6% 26,4% 24,3% 22,5% 24,3% 30,8%
Me gusta 18,8% 26,2% 32,7% 25,1% 32,5% 28,9% 28,3%
Me gusta poco 17,6% 20,9% 29,5% 38,5% 37,0% 39,0% 32,2%
Por el momento no me gusta 4,7% 4,7% 10,5% 11,7% 8,0% 7,8% 8,4%
No sé leer 0,0% 0,5% 0,9% 0,4% 0,0% 0,0% 0,3%
Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Está claro que en la actualidad existe la necesidad de incrementar el fomento lector, la difusión de la lectura y los aprendizajes de los estudiantes, especialmente en los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad. Para ello, el estado está procurando la existencia de bibliotecas en prácticamente todos los establecimientos escolares del país y está disponiendo de recursos para la mayoría de los establecimientos públicos y particulares subvencionados. En ese sentido, se cuenta con una infraestructura instalada y con la posibilidad de mejorar. Además, se están haciendo esfuerzos para mejorar los procesos de gestión interna en los colegios, en particular, en aquellas áreas de mayor incidencia en los resultados académicos y en las dinámicas de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, pese a todas las acciones que se han promovido, los resultados generales son bastante modestos.

Es sabido que el mejoramiento en la gestión curricular de la biblioteca y en el fomento de la lectura produce impactos no solo en los resultados académicos de un área disciplinaria, sino que, al ser una competencia básica, sus efectos se extienden a todas las esferas de la enseñanza. Pero, por el momento, nuestras escuelas básicas que atienden a estudiantes pobres no están obteniendo los efectos deseados en el fomento a la lectura. Mientras nuestros alumnos y alumnas no sean seducidos por la lectura, el pensamiento y la ciudadanía deben esperar.

(*) Sociólogo y doctorante en Educación UAHC. Parte del Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación, PIIE.

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