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El doctor en Filosofía Álvaro Ramis, nuevo rector de la UAHC cuenta que le sorprendió el entusiasmo de la comunidad universitaria que acogió su proyecto de gestión titulado “La Academia en movimiento”. Si bien era el llamado que más representaba su conjunto de propuestas, el apoyo que ha recibido en las diferentes escuelas ha sido creciente. Un resultado que no sólo se tradujo en el 64,71% de los votos, según el TRICEL; sino en un diálogo constante en el que recoge nuevos enfoques sobre cómo aprovechar el potencial de una universidad que se hace cargo de los temas más urgentes del siglo, cree.

“La idea de sacarle trote a los equipos obedece también a un proceso constante. Frente a la dinámica que vivimos al interior de una universidad que desea claridad en su rumbo y destino, significa hacer carne esta necesidad de movimiento. Sobre todo, para no caer en tiempos de ambigüedad o de no saber dónde ir”, dice sobre los diversos puntos de reflexión que una universidad comprometida con lo público y la justicia social tiene por delante. Uno de los puentes en el camino es el proceso permanente de acreditación para las Escuelas de la Academia.

Sobre las exigencias, premura y gran trabajo que exige preparar informes y las visitas de la Comisión Nacional de Acreditación, el nuevo rector cree que, si bien es un tema crucial en el desarrollo del proyecto universitario, la acreditación es también oportunidad de redefinir la calidad como un aspecto propio y orgánico de la UAHC. Sin presiones, sino como un espacio de oportunidad y crecimiento.

“Hay que aplicar una dinámica un poco budista para asumir la acreditación: es decir, si tú la buscas demasiado, no la lograrás. Tienes que hacer bien tus tareas para lograr la acreditación y evitar que el fin se transforme en un medio y el medio en un fin. Hay que vivir este proceso con una sensación de desprendimiento. La acreditación llegará si nos mostramos desprendidos de ese objetivo y, en el intertanto, hacemos bien una serie de tareas que deben estar concadenadas y tienen ese horizonte común. No puede convertirse en temor, en una cárcel ni en una espada; sino en el reconocimiento a un proceso bien hecho por toda la universidad”, cree Ramis.

Dentro del movimiento de la universidad, la permanente integración de esta calidad es una dirección clara, junto a nuevas metas y la revalorización de otras. Algunos de estos atributos de valor incluyen una planta de profesores de excelencia entre los que hay Premios Nacionales, intelectuales históricos e investigadores de variedad contingente, transversal y profunda en su quehacer. Además, la UAHC da cuenta de una permanente influencia en el entorno a través iniciativas de Vinculación con el Medio que la involucran con la sociedad y la perfilan como un referente en materias como la justicia social, la defensa de los derechos humanos y el pensamiento crítico.

“Creo que la universidad tiene méritos suficientes para lucir y ser visibilizada. Se genera conocimiento en muchos planos relevantes de calidad y dimensiones. Por eso debemos creer en nuestra propia capacidad y áreas donde somos sumamente relevantes para el país y en otras en las que somos suficientemente buenos para tener una posición destacada”, señala la nueva autoridad como una de las directrices del período 2019-2023.


 

Un nuevo enfoque para el siglo XXI

 
Ese radio de influencia también tiene un aspecto considerable en lo que refiere al trabajo de los egresados y profesionales formados en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Agentes de cambio que el profesor Ramis destaca por sus metas y la capacidad para asumir desafíos urgentes. “Esto redunda en un alto grado de inserción laboral en temas de alta complejidad y que es un mérito que también influye en la relevancia de nuestra investigación en temas que ninguna otra universidad impulsa en el país. Son potencialidades que hay que hacer crecer y para eso necesitamos una universidad que fluya, que se comunique”, dice volviendo a su idea de una comunidad dinámica que no se bloquea a sí misma.

A través de diversas actividades de presentación de sus proyectos, el actual rector expuso varias de sus ideas en materia de participación triestamental, convivencia académica, fortalecimiento de la investigación y el trato de temas sensibles como las experiencias de acoso. En ese sentido, el doctor en filosofía también se hizo cargo de lo que, considera, son temas académicos ineludibles para los tiempos que corren y que se suman al llamado social de la Academia.

“Creo que hay dos temas cruciales para el siglo XXI, el primero de ellos es el enfoque de género que no es solamente una dimensión subalterna, sino algo central a cualquier criterio de justicia. Para mí, el feminismo es un criterio de justicia en tanto debe permear todas las dimensiones de una institución ya sea hombres, mujeres y personas de distinta orientación sexual. Todos debemos asumir este criterio para dejar de perpetuar asimetrías y desigualdades. En segundo lugar, pienso que no podemos decir que somos una universidad que defiende los derechos humanos si no asumimos una postura clara de justicia ambiental. Más aún, en momentos en que es necesario declarar a nivel institucional la emergencia climática, tal como muchas universidades en el mundo lo están haciendo. Esa es una de las primeras medidas que quiero proponer a al Consejo Superior Universitario. Hacernos parte de este tema es una cultura que toda la comunidad universitaria debe asumir como un desafío de existencia. Que, si no se asume como especie, como necesidad de supervivencia, nos hace evadir el mayor de los riesgos de nuestra época”, estima el nuevo rector de la Academia.

 

En este nuevo periodo asume la Vicerrectoría Académica el docente Fabián González; y en la Vicerrectoría de Desarrollo Institucional se mantiene la académica Macarena Barahona.