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12 de mayo de 2020

Laura Marina Panizo es profesora visitante de la UAHCDocente de la Academia presenta sus avances sobre la antropología de la muerte en Francia


La doctora Laura Marina Panizo, docente e investigadora visitante de la Escuela de Antropología de la UAHC se ha especializado en los últimos años en la antropología de la muerte y las líneas derivadas de las muertes violentas y las prácticas rituales que rodean la ausencia de cuerpos desaparecidos. Recientemente, presentó en Francia los avances de su trabajo en el encuentro “Transfunerativo (Transfunaire)  Violencia en masa y prácticas funerarias: enfoque comparativo de los rituales colectivos de enterramiento en Europa y América Latina, siglos XX-XXI”.

La actividad internacional, que tuvo lugar en Marsella, nuclea a diferentes investigadores de Europa y América Latina interesados en contextos marcados por la violencia extrema y la muerte en masa. Al respecto, la antropóloga, quien realiza parte de su trabajo de campo y documental en Chile, está en condiciones de evaluar un contexto que une a su país de origen y el nuestro, también con la contingencia de la pandemia actual.

Al respecto, Panizo argumenta que estas muertes extraordinarias llevan a respuestas extraordinarias también: “Por un lado que en lo que respecta a la ausencia del cuerpo, tanto en el caso de los desaparecidos en Argentina como en Chile, esto no sólo implica una obstaculización de las prácticas mortuorias socialmente establecidas, sino una falta del reconocimiento de la muerte a nivel Social”

Al respecto, cita al etnólogo francés Louis-Vincent Thomas, quien señala que una muerte es verdadera cuando socialmente se la reconoce. “En ese sentido, tanto el muerto como los deudos, no son reconocidos como tales dentro de la sociedad. La figura del detenido-desaparecido implica una nueva condición, una nueva categoría, que hace referencia tanto a la vida como a la muerte, o a la vida y a la muerte al mismo tiempo. Un estado ambiguo y paradójico dentro de la estructura social. Esta ambigüedad existencial, es reconvertida con la recuperación de los cuerpos. Pero con la ausencia de los éstos, los familiares pueden buscar caminos alternativos de búsqueda, y comunicación con sus seres queridos”, asevera la docente. Añade que respecto al COVID-19, estamos hablando de muertes extraordinarias también, que implican diferentes problemáticas según los distintos países, pero que  “siempre hablamos de acontecimientos desbordantes que implican nuevos desafíos”.

Muertes en dictadura

En el grueso de su trabajo reciente, la académica e Investigadora del CONICET (UNSAM, Argentina)  ha abordado tanto la experiencia de familiares de caídos en la Guerra de Malvinas – así como la de los familiares de Detenidos Desaparecidos de la dictadura militar (en Argentina y Chile).

La profesora de la UAHC reitera la característica de extraordinarias que tienen estas muertes que no pueden ser enfrentadas a través del ritual habitual y que fueron abordadas en su ponencia en Francia durante el mes de febrero. “En estas ejecuciones, que se hicieron en diferentes países de Europa y América Latina, se hicieron entierros clandestinos, colectivos en general. Es decir, se ‘desaparecieron los cuerpos’. La recuperación, a mano de los antropólogos forenses, viene después de muchos años. En el caso de los detenidos-desaparecidos de la Dictadura de Pinochet, la restitución de ‘cuerpos’ se puede dar después de 40 años”, sostiene y agrega que, en todos aquellos casos, hay una cuestión temporal muy importante.

“En este sentido, entre las tantas preguntas que atraviesan todos los casos, el proyecto general intenta focalizar sobre las exhumaciones, identificaciones, nuevos entierros, nuevos lugares, nuevas prácticas mortuorias. Nos preguntamos por las restituciones colectivas, sobre formas de ‘dignificación’ luego de las violaciones a los Derechos Humanos”, agrega.

La antropóloga cree que algo muy importante sobre este asunto es el cruce de la religión y la política. Señala que dentro de este marco, también la pregunta es por la forma en que se recuperan, analizan, y entregan a los familiares estos restos esqueletizados, en lugar de cuerpos ‘completos’. “En realidad, desde mi perspectiva, una perspectiva analítica, seguimos hablando de cuerpos, aunque hablemos de ‘restos óseos’. A mí no me gusta hablar de cadáveres. Pero es un tema para profundizar”, sostiene la académica en relación a la forma en que los familiares significan esta ‘nueva corporalidad’.

Restitución del cuerpo a los padres de Celedonio Sepúlveda, detenido y desaparecido bajo la dictadura de Pinochet en Chile. (imagen de Laura Marina Panizo).

Panizo cuenta que muchos colegas investigadores han indagado recientemente respecto a esta forma de enfrentarse a la muerte en términos de muerte inconclusa, duelos inhibidos, prohibidos o imposibles. “Son caminos que se abren, y procesos que parecen no tener fin. Yo, cuando focalizo en la ausencia de las prácticas rituales que tienen el objeto tanto de “atender” al muerto como al deudo, en tanto tales, dentro de la estructura social, hablo de Muerte Desatendida. Y acá me estoy refiriendo a los rituales de luto.  A las prácticas colectivas de atención a la muerte”, explica.

Reitera que estas muertes desatendidas es reconvertida a una socialmente reconocida, a través de la restitución de los cuerpos y que, en todos los casos, esto producen cambios importantes en la vida cotidiana de los familiares y también cambios en las concepciones “nativas” sobre la muerte y los “cuerpos” y las prácticas adecuadas para su tratamiento. “Lo que en un contexto no extraordinario, era inimaginable pensar, en este contexto es visto desde un lugar totalmente diferente. A pesar de los cambios, las practicas rituales implican de alguna manera el cierre de un ciclo, relativo a la búsqueda de la verdad, y también se cierra un ciclo respecto al pasaje del muerto en su transcurso de la vida hacia la muerte. Pero no implica que esto produzca un cierre inmediato desde la perspectiva de los familiares. Para ellos se abren también otras etapas. Las relativas a la justicia, por ejemplo. Pero también, se empieza el proceso de entenderse ahora sí como un deudo, y entender a su “desaparecido” como “muerto” dentro de la estructura social”, agrega la académica y autora de “La corporeidad del muerto: exhumación e identidad en el caso de la Guerra de Malvinas”.

Señala que este proceso no tiene lugar de un día para el otro y que implica cambios en la vida cotidiana y los roles dentro de los grupos de identidad. Al respecto existen, pues, semejanzas entre el caso argentino y el chileno, pero también algunas diferencias, dice. “En el proyecto que llevamos adelante en la UAHC, estamos trabajando en esas especificidades junto a los estudiantes -de pregrado y postgrado- de las carreras de antropología e historia, Paloma Vargas, Nicolás Valenzuela, y Matías Restelli. Especificidades respecto a la desaparición, la ausencia, y la manipulación de los cuerpos (en dictadura y en democracia). Especificidades en las formas de dar lugar a la ausencia, de dramatizarla. Y prácticas creativas y novedosas también, de rendir culto a los muertos, después de las recuperaciones de los cuerpos”, plantea la antropóloga.