Docente de la Escuela de Geografía cuestiona controversiales cifras de asistentes a marcha del 8M

En Noticias (10 de marzo de 2020)


Como suele suceder, mientras la versión oficial de Carabineros cifró en 150 mil personas a los asistentes a la multitudinaria marcha del 8M por la Alameda, la cifra alternativa del gobierno plantea un pico de 800 mil personas. En tanto, la Coordinadora 8M estima una convocatoria cercana a los 2 millones participantes. La permanente controversia que acompaña este cálculo de organizaciones sociales, medios y gobierno desde las marchas estudiantiles del 2001, ofrece respuestas con propios intereses para cada ámbito, pero que resultan siempre estimativas, cree la geógrafa Daniela Manuschevich.

Como profesional y también como una de las asistentes a la marcha del 8M, la docente de la Escuela de Geografía de la Academia explica que transitó por distintos tramos de la manifestación entre las 11:00 y las 16:30 hrs y que dentro de la enorme masa humana apreció distintas densidades personas por metro cuadrado. “Obviamente es imposible saber cuántas personas exactamente fueron al lugar, pero se puede hacer una aproximación de acuerdo a la densidad. Por ejemplo, cuando hay poca densidad, se calcula que sean 2 personas por metro cuadrado y cuando está muy poblado o al nivel de no poder caminar, estamos hablando de 7 a 8 personas por metro cuadrado. En función de eso, se hace una estimación y, creo según esos cálculos, que el número de personas que asistieron a la marcha este domingo debería estar entre 1 millón y 1 millón y medio de personas”, señala la investigadora.

Manuschevich agrega que, siempre que se grafican estos procedimientos, existe una escala en la cual se trabaja. “Lo importante en ese sentido, no es decir cuál es el número, sino que más bien entre cuánto y cuánto se estima la cifra de personas. Según lo anterior, uno toma el área y la multiplica por el promedio. Para mí ese promedio sería de 4 personas por metro cuadrado. Por otra parte, decir que habían 8 personas por metro cuadrado tampoco es correcto, ya que si fuera así nadie podría avanzar en toda esa área y sabemos que no fue así”, indica la académica.

Por otro lado, dice, el hábito demuestra que los asistentes a este tipo de manifestaciones tienden a desplazarse y no a permanecer en un lugar fijo, lo que es un factor importante de considerar a al momento de hacer cualquier medición. Al respecto, destaca el hecho de que siempre existan discrepancias entre la cifra de asistentes que entrega la autoridad y los propios organizadores de este tipo de encuentros ciudadanos.

Para la geógrafa, cuando se trata de coincidir en este asunto con tal nivel de diferencia entre las partes, no es sorpresa que la autoridad promedie hacia abajo. “Lo que ha hecho este gobierno es bien particular y no solamente con este tema. Por ejemplo, el Censo se tuvo que repetir, el Censo agropecuario, aún no sale. La autoridad ha tenido problemas con los números en general. No sólo es un tema de Carabineros, sino que más bien tiene que ver con distintas mediciones a nivel oficial. Cambiaron la forma de medir la pobreza, cambiaron la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional, CASEN, etc. Es como si hubiera un problema con cuantificar cosas en general. Eso habla de un mal trabajo técnico, puesto que, si antes había una fórmula para hacerlo, ¿por qué cambiarla?”, se pregunta.

Manuschevich, quien realiza investigación sobre bosques nativos, dice que suele ver estas contradicciones también en ese ámbito. “Cuando se cambió la definición de lo que es un bosque nativo, lo que resultó fue que las extensiones de bosque nativo aumentaran bajo esta nueva forma de cualificarlo… entonces, es como si el problema para medir una menor pobreza fuera medirla de otra forma solamente. Es un comportamiento consistente de este gobierno el medir mal las cosas, en particular las que no le convienen”, señala.