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Sobre Acreditación de la carreraDiego García, jefe de Ped. en Historia y CCSS: “Es una oportunidad de destacar lo que nos diferencia de otras universidades”


La carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales ha pasado por dos períodos de acreditación los años 2009 y 2014. En la culminación de este último, la visita de los pares evaluadores a fines de julio mantiene expectantes pero optimistas a los/as profesores/as, autoridades, egresados/as y otros actores claves de esta acreditación, cuenta el profesor Diego García, jefe de la carrera. “Estamos en la etapa más sensible del proceso de acreditación. Si bien la carrera ha pasado por otras instancias similares, este proceso vivió cambios importantes y será la primera vez que nos vamos a acreditar bajo un nuevo modelo de la Comisión Nacional de Acreditación”, señala. “A partir de la experiencia obtenida hasta ahora, el desafío de este año es mantener esta buena evaluación que la última vez nos acreditó por seis años de un máximo de siete”, agrega.

El próximo año, Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Academia cumple 20 años de existencia. A lo largo de ese proceso, cerca de 350 profesores/as han egresado de sus aulas, dotados/as de un carisma crítico propio de una disciplina influyente en niños/as y jóvenes. Muchos de ellos ejercen este profesorado en territorios extremos del país o localidades vulnerables, donde el desafío y la recompensa son mayores: localidades como Chiloé, la Araucanía, Codpa (en las alturas de Arica), donde se desempeñan como profesores/as, directores/as de escuela, jefes/as de UTP, desde la administración de la educación municipal o desde el mundo académico. Durante el proceso de acreditación del último año, muchos/as de ellos/as retomaron o fortalecieron su vínculo con la UAHC a través de reuniones de coordinación para desarrollar actividades de autoevaluación o prestar testimonio en sus roles de titulados/as de la carrera o coordinadores/as de prácticas, por ejemplo.

Este tipo de instancias ha sido de gran ayuda para identificar fortalezas, debilidades, además de rescatar sugerencias relevantes para la reflexión del período. El profesor García destaca el valor de estas iniciativas que generan un diálogo también con el momento constituyente actual, en donde educadores y educadoras del ramo es fundamental, señala. “La acreditación es un estándar que hay que cumplir por ley, tanto en los planes de mejora como en la detección propia de las cosas a fortalecer. Esta manera de avanzar con el apoyo de la comunidad universitaria y quienes fueron parte de ella, nos ayuda a definir lo buena que es nuestra carrera y lo efectivos que son sus egresados y egresadas. Así, podemos proyectarnos por varias décadas más, generando un profesorado de calidad”, dice el jefe de carrera.

“Este espíritu nos permite definirnos ampliamente como parte de una facultad que evoluciona frente a la contingencia y declararnos, también, como formadores de profesionales con una perspectiva de este tipo, que es súper necesaria para el estado actual del país en formación”, plantea el académico.

Acreditando profesores/as para un nuevo país

A diferencia de los procesos de acreditación anteriores, hoy la CNA, como un organismo público y de alcance nacional, es más exigente que las antiguas agencias privadas. Los estándares con que medirá a la UAHC nacen a partir de profundas reformas en la formación docente, algo que puede entenderse como un elemento que envuelve el proceso en un ambiente estresor. “Para nosotros, este proceso es una oportunidad de recalcar lo que nos diferencia de otras universidades. De demostrar qué es lo que creemos más importante en el proceso formativo”, dice García.

Como el escenario pandémico alteró las fechas del proceso -la comisión de pares visitará la carrera desde el 25 de julio próximo-, García confiesa que tampoco ha sido fácil realizar el trabajo académico y las autoevaluaciones de manera remota, pero que los resultados han sido positivos. “En lo que concierne a las complejidades del mismo trámite de examinación, creemos que hemos estado a la altura en un proceso formativo, cumpliendo con los estándares exigidos por la autoridad”, plantea.

Esto, gracias al diálogo con la comunidad académica, egresados/as y empleadores/as que, aparte de comprometerse con el proceso de acreditación, han expresado siempre su satisfacción por haber estudiado en la Academia. “Muchos nos comentan que lo que aprendieron con nosotros años atrás les ha permitido responder de manera versátil ante los diversos cambios de contexto en la educación pública y la crisis sanitaria, fortaleciendo la participación y el compromiso con sus estudiantes en escuelas y liceos”, dice.

Cuenta como uno de estos recientes acentos, el protagonismo de la formación ciudadana dentro del plan de estudios. “El proceso ciudadano que está viviendo Chile hoy, ocurre luego de que la educación cívica estuviese ausente durante mucho tiempo. Pese a esa pausa, nos encontramos con mucho movimiento curricular, iniciativas políticas y el auge en la discusión de contenidos omitidos que se transformaron en una preocupación transversal. A tal punto, que es muy paradojal que el estallido social se haya gestado en una generación que no contó con este tipo de asignaturas a partir del 2016. Este malestar fue el que creció como una bola de nieve para generar todo lo que se está viviendo hoy como efecto del 18-0”, sostiene García.

En busca de una definición más simple sobre el ánimo que recorre el proceso en los últimos meses, el jefe de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Academia cree que existe un “ADN muy propio de la UAHC”, que fomenta una cultura de cohesión, generosidad y confianza entre quienes han pasado por procesos de acreditación anteriores, los más recientes, y que se encuentran desarrollando el actual. Una comunidad que comparte saberes y prácticas con un mismo norte. Dice sobre un trabajo que reúne a profesores/as como Fabián González, Daniela Sepúlveda, Pedro Rosas y Fabián Cabaluz .“Hay mucha reunión, planilla y documentos que generar. A eso se suma la locura de la pandemia, algo que resulta agotador, pero vemos todo esto como un equipo con muy buena actitud. Sin ninguna soberbia podríamos decir que contradecimos al mundo al decir que, al menos por ahora, no estamos nerviosos, ni ansiosos por el proceso que nos corresponde vivir ante la CNA, porque tenemos la fortuna de contar con un equipo consolidado desde la decana de la Facultad de Pedagogía en adelante”, dice satisfecho el académico. “Estamos totalmente comprometidos con el proceso, aprovechando nuestras fortalezas y experiencia como factores que juegan a nuestro favor para formar un ambiente que enfrenta la acreditación con alegría y entusiasmo”, reflexiona.