Guillermo Becar, decano (s) Facultad de Artes UAHC: “las instituciones académicas debemos tener un perfil hipercrítico, que cuestione la realidad”
Próxima a cumplir 30 años desde la formación en ciernes de la Facultad de Artes de la UAcademia, destaca entre las universidades que imparten carreras artísticas, gracias al trabajo que, docentes, académicos y funcionarios, estudiantes, egresadas y egresados han venido desarrollando vinculados a una formación artística integral, con pensamiento crítico y que han conseguido alejarse de la lógica de las bellas artes para reconocer la importancia de lo popular, lo situado y lo contra canónico, todo gracias al modelo institucional de la UAHC.
Liderada, actualmente, por el decano (s) Guillermo Becar Ayala, licenciado en Danza y Educación -Coreógrafo, Intérprete y Pedagogo en Danza de la UAHC- máster en Investigación y Creación Artística Contemporánea, y máster, también, en Prácticas Artísticas Contemporáneas, consolidando así una mirada hacia una práctica transdisciplinaria. Próximo a terminar un doctorado en Artes Integradas en la Universidad de Playa Ancha, el que, según comenta “es el espacio que consolida esos saberes en el sentido integrado de las artes, la vinculación entre teoría y práctica, y los imaginarios artísticos que movilizan hoy a las artes en Latinoamérica, relevando la producción de obras y conocimiento desde el campo artístico”.
Al hacer un recorrido por la historia de la Facultad, el académico se remonta al año 1997 cuando la carrera de Danza comenzó a dar sus primeros pasos en la universidad. Posteriormente, se sumó Teatro y Música entre los años 2008 y 2009, con académicos como Hugo Medina, Raúl Suau, y Jaime Vásquez, entre otros. La unidad académica creció con la carrera de Cine y Artes Audiovisuales a partir del año 2017, y la experiencia previa vinculada a la Escuela de Cine de Chile. La inserción de Arquitectura a la facultad, en su momento (hoy es parte de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Tecnologías para la Sociedad), significó “un aspecto de gran relevancia en el sentido de la discusión, dialogando en torno a las lecturas del mundo entre las artes, la arquitectura y la interpretación conjunta de la sociedad” sostiene.
Del mismo modo, destaca la consolidación que se establece con la oferta de las carreras de Diseño de Artes Escénicas, y Artes y Oficios, con las cuales se logra desafiar la tradicionalidad de las bellas artes, sobre todo esta última, que tiene el foco en el reconocimiento de la artesanía y los saberes populares como fuente propia del territorio, lo que, es parte del modelo institucional y de formación de la UAcademia. Para este 2027, cuenta el decano, que se abrirá la admisión para la carrera de Animación Digital, lo que genera una expansión hacia otra área disciplinar con una mirada artística.
La conversación con Guillermo Becar Ayala, se desarrolla en la sede de Catedral 1721, que alberga salas de movimiento para las carreras de Danza y Teatro, en este espacio, lleno de creatividad y armonía hablamos con el decano sobre los desafíos de la facultad, los estereotipos y creencias respecto al estudio de las artes en Chile, y de la “batalla” que han tenido que sortear las artes y la cultura desde la llegada al poder de la extrema derecha.
Sabemos que en Chile está históricamente arraigada la idea de que no se vive de las artes, en este contexto, ¿Cuál cree usted que son los principales desafíos que enfrentan hoy las y los estudiantes que eligen las carreras ligadas a este campo?
Bueno, hay varios desafíos en la formación artística universitaria. Hay que reconocer que estas carreras y los focos disciplinarios son un saber en el área de la Educación Superior. Somos una riqueza en diversidad y modelos de producción. Hay que reconocer que las artes son una oferta tan válida como cualquier otra. Es bueno que formemos parte de la discusión en casa, con las familias o en los núcleos más próximos de las y los posibles estudiantes, porque ese reconocimiento permitirá que exista una consolidación a través del tiempo. Ya que esa consolidación tiene impacto en la compañía durante el periodo de formación, y en el desarrollo laboral de quienes se desarrollan en las artes, en el desempeño de la investigación, y en la trayectoria artística per se, asumiendo varios desafíos; algunos en la inserción laboral en espacios formales, así también la serie de prácticas informales que acontecen en el campo de las artes, que sostienen un gran impacto en el desarrollo de la sociedad. Y, con ello, el soporte de aquellas actividades que están mediadas entre la subvención estatal o la subvención privada, que establece una conexión temporal que nutre el desarrollo de las y los profesionales.
Las artes son un área de productividad importante en Chile. Podemos ver a partir de la industria audiovisual, el ferviente desarrollo de las artes escénicas, y el amplio registro del área musical, así como en las artes visuales, las artesanías, y el campo de los nuevos medios, entre otros. Es tan importante, diverso y productivo lo que generan las comunidades artísticas, que vuelve ilógico el mecanismo de operación que establece el gobierno actual. Porque va en desmedro de la investigación, la creación, la producción, la circulación, el diálogo intersectorial; la empleabilidad.
Otro desafío es la posibilidad de generar una inserción de los y las futuras profesionales de las artes en la educación escolar básica y media de nuestro país, pero con acervo certero, donde también tenemos posibilidades de insertarnos e impactar en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes a través de trayectorias formativas iniciales. Las artes están presentes en el currículum escolar, no de manera profunda, ni acertada. Desde ahí vinculo mi principal queja con la institucionalidad educativa de nuestro Estado; el no reconocimiento de las pedagogías en artes escénicas por parte del Ministerio de Educación.
Actualmente la Universidad no cuenta con pedagogías en artes escénicas (donde fuimos un referente) porque la trayectoria no está reconocida por el Estado. Hoy esas áreas disciplinarias sí forman parte del currículum nacional a través de sus bases curriculares, pero no contamos con profesionales idóneos para responder a la demanda global del currículo. Entonces lo que tenemos que hacer es avanzar también en esa discusión pública a que las pedagogías de las artes escénicas, por ejemplo, sean reconocidas por el Estado para que profesionales del área se puedan hacer cargo de los objetivos que están presentes en esos proyectos formativos.
Frente al panorama que están enfrentando las políticas públicas en contra de las artes y la cultura, ¿Qué rol deben tomar las universidades para “pelear” por el lugar que les corresponde a estas áreas, que no son un gasto sino más bien una inversión?
Bueno, hace unas semanas con la académica Fabiola Leiva publicamos una columna que precisamente se refería a qué es lo que pierde un país cuando no invierte en cultura. Porque es un problema transversal para la sociedad en que vivimos, porque las artes y la cultura tributan y responden a la interpretación integrada de las problemáticas sociales. El arte no se piensa por sí mismo, sino que está inserto de manera crítica en su contexto. Y, ese es el lugar que tenemos que ocupar desde el mundo académico.
En principio, abordar el concepto de emergencia que nos instalaron al inicio de este Gobierno, invita a tomar distancia de dicha lectura que ofrece el oficialismo, pero aceptamos que existe una urgencia en la que nosotros debemos prestar atención a las emergencias patentes del actual Gobierno. Y que, a partir de esa focalización crítica, digamos qué vamos a proponer a partir de una serie de respuestas artísticas ante las problemáticas de gestión, políticas culturales, o de resistencia a esa oposición a través del arte político que permita dar una lectura con mayor sentido a cómo nos construimos como sociedad.
Y en ese sentido, yo creo que las instituciones académicas debemos tener un perfil hipercrítico, que cuestione la realidad que nos están presentando, y que, a partir de los modelos creativos, de la investigación, de la producción, de la circulación, logremos sostener el sentido crítico y propositivo que las artes poseen para contribuir a la sociedad, y, así, relevar la relación que tenemos con distintas áreas de conocimiento, y el potencial también que tenemos nosotras mismas como área artística y cultural. En ese sentido, también, es importante gestionar la cooperación entre instituciones de educación superior. Nosotras ya lo hacemos, porque nos parece importante la acción colaborativa, se pueden ver nuestras acciones en conjunto a la Universidad de Chile, Universidad de Playa Ancha, Universidad de Las Américas, entre otras.
Este escenario actual, donde la falta de políticas públicas y fondos para inversión en arte y cultura va a generar un impacto a largo plazo, afectando a las y los profesionales que están en formación, sobre esto ¿Han podido como Facultad, conocer el sentir de las y los estudiantes? ¿Cómo ven esto que está pasando hoy?
Por supuesto, ha sido un tema de conversación con las y los académicos, los y las estudiantes, sobre todo porque nuestra universidad tiene un perfil crítico, donde cada una de las asignaturas también piensa en torno a las políticas públicas, y generamos muchísima discusión en torno a los acontecimientos actuales. Hemos podido identificar una lectura muy preocupante respecto de lo que viene haciendo el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Yo siempre fui muy crítico de que el objetivo principal que tenía el Ministerio, a través de las políticas públicas, de los fondos, etc., era siempre el de promover, concepto, que por lo demás es bastante vago, o más bien laxo. Pero ni siquiera tenemos una promoción, es una poda respecto a lo que podemos, qué discursos podemos instalar y cuáles no podemos hacer. Hay una censura que atraviesa, también los modelos de gestión y de financiamiento, y cómo no; los discursivos.
Hemos discutido mucho sobre la dirección del actual Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la que coarta la libertad y las áreas de desarrollo que las y los creadores e investigadores de las artes pueden potenciar o no en este país. Entonces, estamos alertas y atentos en ese sentido a partir de la emergencia. Lo que tenemos que hacer es constituir espacios críticos, reflexivos, instalar preguntas que incomoden también al Estado, y no solo al Estado, sino que a este Gobierno que está instalando la transformación de un Estado, en principio, menos amable con el desarrollo de las artes y con el desarrollo de las ciencias, con el desarrollo de las humanidades, etc., ya que estamos todos en crisis, no es solo algo que pasa en Chile, es global y no en una área de conocimiento, sino que lo es para todos.
Recientemente discutimos mucho sobre la salida de Varinia Brodsky del Museo Nacional de Bellas Artes. La primera mujer en dirigir el museo en democracia, con una sólida gestión de tres años que no logra dar continuidad a una gestión sentida, situada y apropiada al contexto actual de las artes y los territorios. Las decisiones del actual gobierno van en desmedro de los avances sustanciales de agentes, centros, museos, y colectivos vinculados a las artes, la cultura y el patrimonio.
Pensando, en la innovación curricular hecha en la universidad y cómo esto modela el perfil de egreso de las y los profesionales de la UAHC ¿Cuál es el papel que juegan, en la formación profesional, los territorios y la relación que las y los estudiantes generan con estos desde los primeros años de las carreras?
En la universidad formamos profesionales con enfoque crítico, las y los preparamos para que las artes conecten con el territorio más que con un teatro, por ejemplo. Llegamos al teatro, sí, pero eso no es el fin único en relación con las competencias de nuestras egresadas y egresados, sino que el fin ético y poético es conectarnos con otros territorios y comunidades. Entonces, eso me parece relevante para partir en el sentido de que nuestra innovación del 2025 establece una certificación temprana en el currículum de las y los estudiantes que se llama Prácticas Artísticas Contemporáneas con Enfoque Territorial.
Ahí, lo que hacen es que conocen modelos en torno a la historia de las artes, la producción, la circulación y la creación en artes conectadas con los territorios. En un sentido situado del dinamismo de las artes. Entonces establecemos una serie de relaciones con museos, institutos artísticos, archivos, con espacios de resistencia, centros populares, unidades vecinales, batucadas; compañías de teatro, compañías de danza, y toda organización que nos permita ir conociendo sus modelos de producción e instalar el diálogo para que las y los estudiantes puedan crear en conjunto a ese tipo de instituciones y equipos de gestión y producción. De esta manera las y los estudiantes conocen el circuito artístico y cultural desde el inicio de su formación. Esas prácticas, luego se van extendiendo porque tenemos una certificación de gestión y de producción de proyectos que también estamos, permanentemente, revisando para comprender cuál es el contexto en el que nos desarrollamos.
Lo importante, también, es que entendemos que los territorios no son solo los próximos a nuestras sedes, sino que la amplitud de nuestra región, y, con ello, otras ciudades de Chile.
Pensando en el proceso de admisión 2027 y en lo que conversábamos al principio sobre este estereotipo de hacer del arte una carrera profesional ¿Cómo hoy, también con este panorama adverso que tenemos a nivel país, se atraen nuevos talentos para que seguir formando artistas en vez de cerrar admisiones de carrera? ¿Cómo se realiza ese trabajo?
Bueno, ese trabajo nosotros lo desarrollamos desde el modelamiento del currículum hasta la experiencia en el aula y los desafíos de nuestros perfiles de egreso. Todas ellas están en un desarrollo bien pluralista de lo que significa hacer arte. Ya no hablamos de danza, sino que hablamos de danzas porque permitimos reconocer distintos saberes en los que los sujetos danzamos o bailamos. Entonces, está la cultura urbana, el pop, lo clásico, el modernismo, la danza contemporánea, el espectáculo, etc., todo esto nos permite diversificar, también, las áreas y técnicas en las que los y las estudiantes se pueden desarrollar.
Lo mismo en el campo del audiovisual, acá lo reconocemos no solo como una configuración de la ficción, sino que también del cine documental, de las prácticas de archivos, del video ensayo, de la instalación. Hablamos de artes audiovisuales. Entonces, es importante que las futuras y futuros postulantes a nuestras carreras se permitan conocer un modelo de desarrollo mucho más amplio que lo que ha sido la figura académica tradicional en la formación en arte. Y nosotros estamos súper preparados para eso, para poder contener un currículum que es bastante diverso, interrelacionado también entre áreas de conocimiento porque nuestros y nuestras estudiantes no solo se forman en su disciplina, sino que tienen relación directa con otras carreras. Entonces, eso permite también que el principio de universalidad en el área académica se establezca y se desarrolle de manera constructiva.
Y, para todos los desafíos que levantamos como facultad, contamos con académicas y académicos de prestigio en trayectorias artísticas y formativas, conectando con una alta productividad en las artes y en la producción académica dentro de nuestros pares.
Respecto al desafío de querer ser profesional en el área de las artes, y no abandonar a medio camino, Guillermo Becar Ayala indica que existen dos principios: uno de dependencia y el de ocupación. El primero, señala “establece una conexión con una institución en particular y el segundo es mucho más diverso y permite la autonomía en el ejercicio de las artes”.
En este sentido, explica que el campo laboral es muy amplio y está tejido en red con otras áreas de conocimiento, “podemos ya pensar las ciencias a través del arte, por ejemplo. Hay una serie de proyectos de investigación que lo que hacen es vincular el campo artístico con la ciencia o las humanidades. En esa perspectiva, creo que hay campo para desarrollarse y hay que desinstalar ese relato de que el futuro va a ser incierto para quienes se quieran desarrollar en las disciplinas artísticas”.




