Fútbol, violencia y diplomacia: la ruta bilateral tras la barbarie de Avellaneda

Fútbol, violencia y diplomacia: la ruta bilateral tras la barbarie de Avellaneda

(*) Columna de Iván Pincheira publicada en El Mostrador

Las perturbadoras imágenes provenientes desde un estadio en Argentina despertaron conmoción y la instantánea reacción pública, nacional e internacional, frente a estas escenas de violencia en el fútbol. Estas circunstancias son las que precipitan la reacción del Presidente Gabriel Boric. Así se dará inicio al derrotero diplomático bilateral seguido tras los incidentes ocurridos en el recinto deportivo del club Independiente de Avellaneda.

Tras los hechos, desde el gobierno de Milei se ha tendido, más bien, a la responsabilización de otros actores para explicar los hechos ocurridos en el estadio y sus inmediaciones. Por una parte, al igual que la dirigencia general del fútbol argentino, adjudicó la responsabilidad en la provocación de los desmanes a los hinchas visitantes del equipo Universidad de Chile.

Por otro lado, la ministra Patricia Bullrich acusó al gobernador provincial de Buenos Aires, Axel Kicillof, de la desorganización en la seguridad del evento y la cómplice negligencia policial.

La tesis diplomática chilena

El Gobierno de Boric procedió desde un razonamiento que se aleja de la perspectiva punitiva adoptada por las autoridades argentinas. El hincha de fútbol es un sujeto de derechos. Esta debe ser la prioridad, en todo evento, de los gobiernos. La apelación al respeto a las garantías constitucionales, esta fue la tesis sostenida por el Ejecutivo chileno para afrontar la crisis política surgida tras el desastroso encuentro de fútbol.

Así fue desactivada la inicial estrategia de criminalización de la barra chilena. Igualmente, fueron desalentados los intentos por utilizar la tragedia para sacar provecho en controversias políticas internas.

La agenda de conversaciones entre ambos gobiernos ha resultado positiva. Llevando los puntos de vista de ambos Estados hacia el resguardo de los derechos ciudadanos de la hinchada de fútbol. En un marco institucional democrático se ha conducido por la vía diplomática y judicial el tratamiento de este episodio.

Además, se ha acordado una hoja de ruta en materia de seguridad y barras bravas. Comprometiéndose a compartir información entre ambos países sobre los barristas con antecedentes y restricciones penales previas.

Un partido que aún no termina

La presente tensión bilateral ocurre en un contexto de previos desencuentros de carácter diplomático, ideológico y, también, militar en resguardo de los límites fronterizos. Estos antecedentes hacen más meritoria la respuesta dada por los gobiernos de ambos países ante un hecho que ha generado consternación y repudio mundial.

Pero este episodio conflictivo demuestra no haber concluido. Quedan pendientes situaciones tales como: heridos graves, cuyo diagnóstico aún es reservado; procesos judiciales para los hechores individuales y los responsables institucionales; acciones de reparación para las víctimas de la violencia barbárica ocurrida con la anuencia de la policía argentina; también, queda por saber cuál será el comportamiento por venir, en términos de una espiral violenta de represalias, entre hinchadas comprometidas.

Por último, queda pendiente conocer cuál será el comportamiento a nivel local del Gobierno de Boric en cuanto a, superada una mirada preferentemente penalizadora de estas prácticas asociativas, reconocer a las hinchadas como sujetos de derechos. La gravedad de los acontecimientos descritos amerita generar condiciones para una reflexión que incluya a variados sectores sociales en el abordaje de la violencia en el fútbol.

(*) Sociólogo y Doctor en Estudios Americanos. Académico de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

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