¿Una nueva guerra con el narco?
(*) Por Francisco Olucha Sánchez
México experimentó desde la década del 70 una evolución significativa en el crimen organizado. Pequeños grupos delictivos comenzaron a colaborar entre sí para estructurar los procesos de producción y distribución del tráfico de drogas. Aprovecharon la ausencia institucional en ciertos territorios —especialmente en Sinaloa— y se expandieron hacia regiones fronterizas con Estados Unidos, logrando controlar las rutas comerciales clave para negociar con los productores de cocaína del sur.
El auge del narcotráfico alcanzó su punto máximo en la década de 1980 y principios de los 90. Durante este periodo, el narco se consolidó como un actor relevante tanto social como económicamente, con capacidad para negociar con distintos niveles de gobierno en un contexto dominado por el PRI. El gobierno de Carlos Salinas de Gortari representó el máximo exponente de esta dinámica, marcada por vínculos incómodos —como la implicación de su hermano en actividades ilícitas— y asesinatos políticos sin esclarecer, entre ellos los de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu.
Los cárteles diversificaron sus actividades más allá del negocio ilegal: incursionaron en contratos públicos de recolección de basura y construcción, e incluso edificaron y operaron complejos turísticos. Se estima que el narcotráfico se ha convertido en el tercer empleador del país, del cual dependen —directa o indirectamente— millones de personas.
La guerra contra el narco fue declarada durante el gobierno del panista Felipe Calderón, con el objetivo de decapitar a las principales liderazgos del crimen organizado. Esta estrategia desencadenó una brutal ola de violencia: disputas internas por el poder, ajustes de cuentas y venganzas entre cárteles, así como enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
En este contexto, la reciente ejecución de El Mencho —tercer narcotraficante más buscado, solo superado por Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada— ha reavivado la violencia similar a la de la era Calderón. Los ataques con incendios y bloqueos en vías de comunicación son una muestra de ello. Este episodio podría marcar el inicio de una nueva guerra contra el narcotráfico en México.
Para más información, recomiendo consultar los libros de la periodista mexicana Anabel Hernández “Los señores del Narco” (2010) y “México en Llamas” (2012).
(*) Doctor en ciencia política por la Universidad de Salamanca (España). Docente en la Universidad Academia Humanismo Cristiano.