Claudia Jara, decana facultad de Salud y Buen Vivir: “estamos apostando por un modelo educacional y formativo innovador”

Claudia Jara, decana facultad de Salud y Buen Vivir: “estamos apostando por un modelo educacional y formativo innovador”

En el año 2021, la Facultad de Salud y Buen Vivir de la UAcademia nace como una Dirección Académica, a partir de la necesidad de apuntar a otras áreas de estudio, de habitar otros espacios y así, comenzar un posicionamiento en el mercado con el objetivo de aumentar la matrícula de estudiantes de la universidad y, también, hacerse más visible frente a la sociedad. De este modo, la primera carrera en abrir admisión fue Terapia Ocupacional, la que ya cuenta con su primera generación de profesionales titulados y tituladas, señala la enfermera matrona y decana Claudia Jara.   

Posteriormente, en el año 2022 se sumaron las carreras de Enfermería, Kinesiología y Nutrición, las que están próximas a titular a sus primeras generaciones de profesionales. Luego, en el año 2023, cuando se incorpora Tecnología Médica, con mención en Oftalmología y también con mención de Imagenología, se formaliza el cambio de nombre y pasa a llamarse Facultad de Salud y Buen Vivir.   

Asimismo, cuenta la autoridad que, en el año 2024, la universidad sumó la carrera de Obstetricia a su oferta académica la que “tiene como enfoque el acompañamiento de la mujer a lo largo del ciclo vital, desde una perspectiva comunitaria, intercultural y de género, porque si tomamos en cuenta la baja en la tasa de natalidad global y local, al abrir esta carrera teníamos que darle una mirada que permitiera asegurar la empleabilidad para las y los profesionales egresados de nuestra caso de estudios”, explica.   

Química y farmacia y Medicina veterinaria, son las más recientes adiciones de la facultad que busca abrir el 2027 la carrera de Medicina, con una admisión, en primera instancia, de 30 estudiantes.

Tras este recorrido, por la breve, pero relevante historia de la facultad, la decana Claudia Jara se toma el tiempo de reflexionar sobre los desafíos, la formación y el trabajo que se realiza día a día en la UAHC para entregar a las y los estudiantes las herramientas que serán claves en su desarrollo profesional.  

 ¿Cuál cree usted que son los principales desafíos que enfrentan o van a enfrentar las nuevas generaciones de profesionales en el área de la salud?  

 Las y los estudiantes se van a enfrentar a un mundo que está bastante duro en términos de competitividad. Van a salir a un mercado altamente competitivo porque sabemos que casi todas las universidades del país tienen facultades de salud y eso hace que el campo laboral sea más duro y reducido, por lo que hay que salir a conquistarlo. Por eso, apostamos a un modelo educacional y formador bien innovador que va a asegurar que nuestros y nuestras estudiantes cuenten con un sello muy distinto marcado por una sólida formación en diversos ámbitos sociales, políticos, culturales e históricos, favoreciendo con esto una mirada crítica y comprometida con la transformación de la sociedad. Preparados para abordar desafíos complejos, diseñando intervenciones interdisciplinarias y de inserción territorial de salud comunitaria, con un enfoque en la promoción de la salud y los derechos humanos, aportando de manera activa al mejoramiento del sistema de salud. 

Las mallas curriculares y los conocimientos disciplinares son los mismos que podrían adquirir en otras casas de estudio, pero nos diferencia el sello UAcademia y de facultad (el Buen Vivir), los que han hecho que nuestras y nuestros estudiantes desde que están en sus prácticas curriculares sean distinguidos por las y los tutores y profesionales de los campos clínicos en los que se desenvuelven. Destacan el hecho de cómo nuestros y nuestras estudiantes se relacionan con pares y profesionales, en comparación a jóvenes de otras universidades. Destacan su cercanía con las y los usuarios. Marcan la diferencia con su empatía y el sello más humano que tenemos en relación con otras instituciones.   

En este contexto, Claudia Jara explica que la UAcademia forma a sus profesionales “en un modelo más horizontal en el que se incorpora al otro, a las y los usuarios, como parte del proceso de promoción, prevención y mejoría de las enfermedades” y añade que, al integrar sus culturas, credos religiosos, cosmovisiones, en el fondo mirar a los ojos y escuchar a quien tienen al frente, los convierte en profesionales más humanos, confiables y cercanos, dejando atrás el modelo biomédico vertical que jerarquiza al tratante por sobre el usuario y lo pone en una relación de poder por sobre una otredad.   

 ¿Cómo se logra equilibrar la enseñanza de disciplinas culturalmente más tradicionales con una formación que toma en cuenta la medicina natural, por ejemplo? ¿Cómo se toma esa decisión en términos de objetivos académicos y de proyectos educativos?  

 Esto es parte del sello institucional y de facultad. La UAcademia tiene un marcado sentido social y territorial que acerca tempranamente a las y los estudiantes a las comunidades y, se relaciona de una manera muy distinta con las personas. Esto no es excluyente a la hora de generar cuidados y se condice con nuestro sello formador, involucrar a las personas y escucharlas a la hora de tomar decisiones que fomenten su estado de salud y bienestar. Ambas visiones son totalmente compatibles y así se plasman en los planes de estudio, con resultados de aprendizaje que abarcan lo que buscamos como facultad: Excelencia académica y respeto a la alteridad.   

Esto también conversa con los cambios que se han realizado a nivel ministerial. Nuestro país, actualmente, cuenta con una legislación que aprueba formalmente las medicinas no tradicionales, las que ahora son reconocidas, aceptadas e incorporadas al modelo sanitario tradicional. El hecho de que todas las universidades quieran acoger esto o no, es una decisión propia, sin embargo, nosotros ya veníamos trabajando en esta línea y es parte de nuestra identidad, que se distingue y va más allá del modelo tradicional.   

¿Se puede decir que este sello entrega una ventaja comparativa a la UAcademia, cree qué es un factor que pesa en la decisión de un o una estudiante al momento de escoger una casa de estudios?  

Sí, creo que puede ser así. De hecho, tal como he mencionado antes, este modelo de formación que venimos trabajando, desde hace al menos 5 años, es algo que recién algunas universidades están empezando a incorporar. Esto lo pude comprobar en una jornada organizada por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud y en la que tuve la oportunidad de participar. Ahí, me di cuenta de que vamos un paso más adelante.   

La OMS ya ha formalizado este modelo y están trabajando en hacer la bajada a las universidades, tratando de alinearnos para que todos vayamos caminando en este sentido, ya que ha sido variada la evidencia que ha demostrado que es importante incorporar al otro, sus creencias, su cultura y propender a un modelo de salud horizontal, dejando atrás la verticalidad biomédica.   

En junio se realizó una feria de salud, organizada por la Facultad, donde las y los estudiantes mostraron su experiencia trabajando con medicina mapuche. Respecto a esto, ¿Por qué cree usted, que es importante incluir la interculturalidad dentro de las carreras de la facultad, enseñando sobre otras formas de sanar? 

 La Feria de Salud Intercultural fue el cierre de una de las cuatro asignaturas que comparten nuestros y nuestras estudiantes de manera interdisciplinaria, y que formalizan lo territorial e intercultural que nos caracteriza. Esa es una muestra de cómo la interculturalidad se hace parte de la formación en salud, y esa instancia marca un hito tremendamente relevante tanto para estudiantes como para docentes, donde muestran a la comunidad universitaria que existen otras formas de sanar que son tan válidas como las que ya conocemos y que deben ser respetadas; se despojan de la imagen con la que ingresan, donde se imaginan al profesional con su bata blanca y el fonendo colgando del cuello.   

El modelo intercultural ha sido una muy buena propuesta, porque las y los estudiantes descubren un mundo que no imaginaban, y que no trata de reemplazar una cosa por otra, sino que más bien buscan complementarse, respetando al otro, sin imponer una visión por sobre otra. Podemos integrar, por ejemplo, el uso de hierbas medicinales de la cultura mapuche, al tratamiento de la hipertensión, de la diabetes, etc.   

¿Cuál es el desafío de la Facultad para atraer nuevos talentos y estudiantes pensando en el proceso de admisión 2027?   

Creo que hay algo que nos caracteriza y que es verbalizado por las y los jóvenes como el gran valor de nuestra facultad: la cercanía y la horizontalidad que tenemos las direcciones de gestión y docentes con ellas y ellos. Nuestra política de puertas abiertas nos permite tener un trato cercano, directo y cariñoso que marca la diferencia.  

Me ha tocado escuchar a estudiantes decir: “nunca me imaginé poder ir a la oficina y conversar, ser escuchada, escuchado por la decana o por mi directora, director de carrera”, “que las autoridades fueran a escuchar mi exposición en la feria”, etc., pero el hecho de ser una facultad relativamente pequeña con poco menos de 900 estudiantes nos permite mantener esta relación y cercanía. El hecho de ser consecuentes y practicar lo que predicamos, genera la cercanía y confianza que nuestro estudiantado tanto valora. Atrae y fideliza; es algo que yo viví como directora de carrera y lo sigo experimentando ahora como como decana. Acá nuestros estudiantes no son un número más…  

Otra ventaja comparativa, es sin duda, la pasión que cada integrante de este equipo ha puesto, y me incluyo, en la creación y fortalecimiento de este proyecto. Me enorgullece ser parte de él desde sus inicios. La Facultad de Salud y Buen Vivir abre las puertas a tremendos talentos, personas que quizás nunca pensaron poder ingresar a la universidad. Un gran porcentaje de nuestras y nuestros jóvenes estudian con gratuidad y algunos de ellos son primera generación en su familia en asistir a la educación superior y nosotros les abrimos la posibilidad a estudiar a esas personas que, a lo mejor no obtuvieron 900 puntos en la PAES, pero que son, como ya lo dije, tremendos talentos, unas mentes brillantes que lo único que querían era que alguien les abriera la puerta y les diera la oportunidad. Me emociona hablar de esto, porque en lo personal he sido testigo de cómo ha crecido y madurado la gran mayoría de ellas y ellos, y, estoy segura de que van a ser grandes profesionales, porque se están tomando esto en serio y se la están jugando por su futuro. Quieren ser el orgullo de sus familias y también el nuestro.   

Creo que esta pasión y emoción que se lee en mis palabras refleja, también, lo que sienten y transmiten las y los docentes, las direcciones de carrera y todo el personal que nos acompaña día a día. Estamos todas y todos súper comprometidos con este proyecto y eso lo perciben las y los estudiantes, lo valoran, lo transmiten y eso fideliza y también atrae a nuevos estudiantes.  

 ¿Cuál es el estado del arte en la educación superior? ¿Cuál cree que son esos desafíos que hay actualmente, cuando nuestro país enfrenta un nuevo orden político con nuevas políticas públicas, con proyectos como “Escucha su corazón” y cómo desde la UAHC se hace la diferencia?  

Lo primero que se me viene a la cabeza es que queremos seguir promoviendo y fomentando el pensamiento crítico. No queremos ovejitas que vayan todas con la cabeza gacha haciendo lo que les dicen, queremos formar profesionales críticos, críticos del sistema, pero con fundamento. Sabemos que nuestras y nuestros estudiantes van a enfrentar un campo laboral complejo, con tremendas restricciones y tenemos que entregarles las herramientas para que puedan luchar contra eso y enseñarles que no deben rendirse, pero sabemos que no va a ser fácil.   

Actualmente, es tema en el aula, en las distintas carreras, lo que estamos viviendo como país, es un dolor para nosotros ver que muchas cosas que costó tanto construir, sobre todo en materia de políticas públicas, ahora las estén derrumbando sin conciencia del daño que provocarán a corto, mediano y largo plazo, con una indolencia brutal. Es por ello que tenemos que luchar como lo dije anteriormente, por formar profesionales críticos, que puedan ser ejes de cambio, que no solo resistan, sino que puedan mover masas, porque no podemos someternos y acatar todo lo que nos están imponiendo. Es duro, nos quieren imponer una forma de pensar arcaica y elitista, y es nuestro deber luchar contra eso. Para ello estamos formando profesionales transformadores, generadores de cambios.  

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