Debate sobre nuevas derechas en América Latina es liderado por el Doctorado en Estudios Latinoamericanos de la UAcademia
En una actividad realizada en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano el docente del Doctorado de Estudios Latinoamericanos, Nelson Beyer, junto al estudiante del mismo programa, Nicolás Molina y la doctora en Historia, María Bjerg, reflexionaron sobre los cambios políticos en la región, en el conversatorio denominado: ¿Hay algo nuevo en las nuevas derechas de América Latina? Reflexiones a partir de los casos chileno y argentino.
En el encuentro se discutieron las trayectorias y posibles proyecciones de las derechas que actualmente se expanden por el continente, a través de la conquista de nuevos espacios sociales y la politización de nuevos actores. En este contexto, se analizaron los casos de Chile y Argentina, desde una perspectiva comparativa que permitió establecer sus puntos de coincidencia y diferencias.
Para los organizadores del encuentro poner este tema en el centro de la discusión pública es crucial, esto porque “tanto las políticas económicas impuestas por la derecha radical, como los posibles cambios constitucionales no son neutrales, responden a los intereses del bloque dominante, buscando con ellas profundizar el modelo político y económico impuesto por la dictadura”, comenta Nicolás Molina.
En este contexto, “es importante desnaturalizar los discursos de las derechas que se presentan como sentido común, los que en su fondo son más bien, una construcción ideológica, observándose -a mi juicio- efectos concretos, como perdida de derechos laborales, precarización de la vida, y criminalización de la protesta social. Ante este escenario es de importancia generar pensamiento crítico que cuestione estas políticas y que a se vez se propongan alternativa”, agregó Molina.
Al momento de reflexionar sobe los motivos que han ayudado al avance de las derechas más conservadoras en la región, Nicolás Molina indica que “es necesario situarlo en el marco de lo que la literatura especializada identifica como la cuarta ola de derechización, un fenómeno global que ha logrado esta ideología a través de múltiples estrategias convergentes”.
Según lo anterior, algunas de estas estrategias serían el factor económico y organizativo, donde se identifica una red transnacional de financiamiento y articulación política. El uso estratégico de las redes sociales, plataformas como TikTok, Instagram o X (antes Twitter) se han convertido en campos de batalla cultural, donde las derechas han desplegado tácticas de penetración masiva. Y, el elemento más relevante, de acuerdo con Nicolás Molina, es la normalización de sus discursos. “Hemos llegado a un punto en que la sociedad asume como aceptable –o incluso deseable- que estos actores sean disruptivos, políticamente incorrectos o abiertamente provocadores”. El doctorante indica que esta normalización no es accidental, si no que es el resultado de una batalla cultural sostenida que ha logrado que propuestas autoritarias, neoliberales y conservadoras dejen de ser vistas como excepciones y pasen a ser percibidas como opciones legítimas dentro del espectro político. “Precisamente por eso, esa aceptación social les ha otorgado un respaldo que, en otras condiciones históricas, no habrían alcanzado”, sostiene.
Respecto a los riesgos, que este cambio en la sociedad y en la política, podrían tener para el país, Nicolás Molina indica que estos no son solo económicos o sociales, sino estructurales y civilizatorios, de acuerdo con Mariategui.
“El gobierno actual busca profundizar el modelo neoliberal en su forma más extractivista y excluyente, con consecuencias que van más allá del corto plazo, con la imposición de una serie de medidas que pueden repercutir en pérdida de derechos sociales, ya que, los recortes del gasto público, la flexibilización laboral, entre otros, son parte de una contrarreforma de los derechos conquistados en el siglo XX”.
Asimismo, agrega que en lo estrictamente político se comienza a asomar una deriva autoritaria. Las modificaciones constitucionales que se buscan instalar son la base jurídica para un Estado de excepción permanente, que bajo la apariencia de “seguridad” que restringe libertades políticas y civiles, explica.
Un tercer riesgo que identifica Molina es el ataque solapado a la producción de cierto conocimiento (el conocimiento crítico). “La política científica que ha impuesto el gobierno está significando una reducción drástica de fondos para Ciencias Sociales, priorizando áreas tecnológicas al servicio del capital. Creo que es no es casual, ya que con ello se busca eliminar la capacidad crítica de la sociedad, debilitando con a las universidad y centros de investigación”.
Lo que, en sus palabras, a largo plazo, configura un escenario de democracia restringida, hidria o iliberal.
*Imagen: El País