“Ser un trabajador empoderado de las artes es un proceso”: Pascuala Ilabaca revisa las puertas que abre el cooperativismo
El conversatorio “Cooperativismo: una posibilidad de desarrollo para artistas” realizado en la Facultad de Artes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, contó con testimonios de la cantautora Pascuala Ilabaca y de la abogada experta en cooperativismo cultural Carolina Galea Robles sobre sus experiencias ligadas a un modelo de trabajo que potencia un desarrollo horizontal del quehacer artístico.
La discusión, convocada por la Escuela de Música y la cátedra de Gestión y Producción, se centró en las vías más eficientes para organizar el trabajo de agrupaciones artísticas como banda, compañías o colectivos. La decana Andrea Gutiérrez moderó el evento y abrió la charla ofreciendo una propuesta basada en su experiencia como docente y gestora cultural.
“Quisimos hacer una conversación respecto a cómo se organiza el trabajo artístico, Si bien hoy estamos hablando de una agrupación ligada a la música, esta una forma de organización que también puede llevarse a otros espacios donde el trabajo es colectivo, y que también tiene una lógica de economía solidaria y circular que no es tan violenta para la organización artística como pueden ser otros modelos de personalidad jurídica”, planteó.
La abogada Carolina Galea Robles, profesora de la Universidad de Chile y experta en cooperativismo, asociatividad y economía solidaria para artistas, ofreció un paneo para situar el espacio del cooperativismo dentro del sector cultural.
“La OIT en el 2023 publicó un estudio sobre el futuro del trabajo en el sector cultural y un elemento que destaca es justamente la irrupción en el sector de la economía social y solidaria y nuevos modelos de organización para el sector cultural. Esto me parece tremendamente relevante porque el vínculo entre el sector cultural y las cooperativas no son de larga data, como sí lo son en otros sectores productivos de la sociedad”, indicó.
“Es relevante sobre todo considerando que hace poco se hizo el lanzamiento de la primera Federación de Cooperativas Culturales de Chile. Es un fenómeno que está creciendo y por eso me gustaría hablar respecto de cuáles son las condiciones que permiten pensar en el cooperativismo y, de manera más amplia, en la economía social y solidaria como una estrategia o un elemento importante para atender el desarrollo del sector cultural”.

La cantautora Pascuala Ilabaca revisó la historia familiar que la llevó a formar la Cooperativa de Trabajo Rueda junto a los músicos con los que trabaja. “¿Por qué buscamos esta figura? Vengo de una familia de artistas, mi mamá es restauradora vitralista, mi papá es pintor, mi hermana es artista visual, mi abuela es pintora. Entonces siempre crecí teniendo en cuenta de que arte era un trabajo. Siempre tuve claro que si iba a hacer música iba a ser una trabajadora de las artes, pero no todos lo tienen tan claro”.
“Ser un trabajador empoderado de las artes es un proceso. Entonces pensaba ¿cómo hago para que como colectivo asumamos la responsabilidad y nos sintamos trabajadores del arte? Y mi método fue decir, en la banda todos vamos a ganar lo mismo, porque es la única manera que tengo de generar estabilidad para el equipo, porque así la abundancia se va a repartir y todos van a estar más comprometidos si hay que salir de gira, por ejemplo”.
“La idea fue generar una figura donde había una banda en el mediano y largo plazo. Yo quería hacer música hasta viejita, entonces decidí hacer esta estructura donde vamos a repartir la plata en partes iguales para que este trabajo sea equitativo desde lo económico, para que yo no sea la privilegiada. Esa fue la figura que me acomodó para generar esta idea mancomunada de trabajo y para empezar a soltar responsabilidades y repartirlas”, agregó.
La actividad abrió un espacio para reflexionar sobre cómo el modelo cooperativo puede fortalecer la sostenibilidad, la autonomía y el bienestar de quienes se dedican al arte y la cultura. A través de la discusión de experiencias y casos concretos se exploraron los beneficios del trabajo asociativo (mejores condiciones laborales, acceso a redes de apoyo, mayor capacidad de gestión y financiamiento y la posibilidad de crear proyectos colectivos que respeten la autonomía creativa y promuevan la equidad de sus integrantes).
De esta manera el cooperativismo se presenta como una alternativa transformadora, capaz de potenciar el desarrollo profesional y económico de los artistas, fomentar la colaboración y construir modelos más justos y sostenibles para el sector cultural.
