Las Cartografías como metodologías de formación en Trabajo Social desde los territorios

Las Cartografías como metodologías de formación en Trabajo Social desde los territorios

En el año 2024, la carrera de Trabajo Social de la UAcademia realizó una actualización de su malla curricular con el objetivo de instalar la práctica y el acercamiento de las y los estudiantes a los territorios desde el primer año de estudio. De ahí que una de las principales innovaciones fue el incorporar la metodología de las cartografías corporales, durante el primer año, para luego dar paso a las cartografías sociales.  

La cartografía es una metodología de investigación y acción participativa cuyo objetivo es un mapeo que responde a las necesidades de investigación y conocimiento al que se quiera llegar.  Su implementación, cuenta el director de la carrera de Trabajo Social de la UAcademia, Diego Ortega parte “desde una cartografía corporal, como un método de acercamiento de trayectoria educativa, de una mirada biográfica de las y los estudiantes sobre sí mismos y desde ahí poder comenzar a entender la cartografía social y de territorio”. 

Lo anterior, señala el académico, sucede dentro del primer año de estudio, donde las y los estudiantes son enfrentados a sus saberes e historias, las que serán fundamentales para iniciar, durante el segundo año de carrera, la técnica detrás de la cartografía social, su utilidad y sobre todo su implementación en espacios reales, muchos de los cuales son los mismos desde los que provienen nuestros y nuestras estudiantes.  

Desde el año pasado, esta metodología se ha implementado en las poblaciones Bajos de Mena y Lo Hermida, en las comunas de Puente Alto y Peñalolén, respectivamente, y actualmente se está trabajando para incorporarla en otros espacios como San Ramón y Renca, donde las y los jóvenes podrán cartografiar las necesidades e inquietudes de las organizaciones, vecinos y vecinas.  

Diego Ortega, destaca que este trabajo se realiza de manera colaborativa con las organizaciones de las comunas señaladas, aportando de manera real y significativa a las problemáticas y necesidades de cada comunidad. Explicita que, en la población Bajos de Mena, el trabajo, durante el año 2025, estuvo centrado en el trabajo con el Comité Consultivo de Infancias, contexto en que se realizó una cartografía de infancia y adolescencia, lo que permitió “entregar insumos a las propias comunidades que les permiten llevar adelante una serie de toma de decisiones en pro de los objetivos que se han establecido”.  

En cuanto a las pretensiones en el uso de esta herramienta como método de enseñanza, la profesora Diana Manrique señala que, “buscamos generar la diferencia en relación con otros procesos formativos al mismo tiempo que esto hace parte de una línea más grande de metodologías pensadas en investigación y acción”. Asimismo, indica que estas instancias permiten una retroalimentación positiva para todos los involucrados, “son procesos relacionales y participativos, de los y las estudiantes con el territorio, y de este con la universidad, en una lógica más bidireccional”.  

Para ambos profesionales el uso de esta metodología tiene que ver también con el perfil del profesional que nuestra institución busca formar, uno donde la experiencia y la historia personal son clave para entender la lógica de las sociedades y las comunidades actuales.  

Principalmente porque “cuando las y los estudiantes llegan, ya vienen con una historia de vida que es relevante y el uso de la cartografía ayuda a reconocerlo y potenciarlo, al mismo tiempo que permite hacer inflexiones, a ser más consciente de los procesos, que ante todo es formativo, pero también es personal y político”, reconoce Manrique.  

Mirada interdisciplinaria 

En este mismo sentido, el también profesor de la Escuela y sociólogo, Fernando Cofré, indica que antes de esta innovación curricular, ya se venían incluyendo algunos elementos que han permitido acompañar este cambio en la metodología de enseñanza, a través del ramo Investigación Social Aplicada, “que se trabaja en base a la propuesta epistemológica de investigación a acción participante, de metodologías comprometidas para la transformación social también”, señala.  

 En ese contexto, el docente indica que la cartografía no solo sirve como una técnica de diagnóstico o de reconocimiento, sino que también se concibe como una propuesta de producción de saberes, jugando el rol de ser “un artefacto en el cual se impregnan esas trayectorias y logran movilizar reflexiones y experiencias para poder compartirlas y comunicarlas permitiendo generar un ejercicio de sistematización de experiencias dentro de esta misma lógica”.  

Todas estas técnicas y metodologías, que provienen de epistemes más críticas latinoamericanas, que vienen a consolidar procesos de formación al interior de la UAcademia, para que cuando las y los estudiantes llegan al cuarto año en seminario de grado y en quinto al hacer la práctica profesional cuenten con todos estos insumos que les permitan generar trabajos de co-producción de conocimiento en vinculación directa con los territorios, el que ya viene impregnado y sostenido por la confianza construida  en el trabajo previo que se ha realizado con ellos desde muy temprano en la carrera.  

El profesor Cofré, al igual que sus colegas Diego Ortega y Diana Manrique, es enfático en señalar que mientras otras metodologías investigan los territorios y terminan quedándose con el saber, generando otros productos, la cartografía social en colaboración con otras técnicas y metodologías sentipensadas, ponen en el centro al territorio, produciendo conocimientos con, desde y para él, donde el camino de reconocimiento de sus propias trayectorias “permite, a las y los estudiantes, comprender que al momento de tener herramientas para producir conocimiento o para generar un ejercicio profesional es más virtuoso poner a disposición esos saberes en los  espacios de los cuales ellos y ellas mismas provienen”.  

En opinión de los académicos, esta estrategia formativa ha sido internalizada de manera muy positiva por las y los estudiantes, y que el trabajo que se realiza con las cartografías corporales y sociales es más respetuoso pues ejercicio de mirarse se realiza desde una perspectiva educativa por sobre una de carácter personal.  

Diego Ortega, añade que esta metodología “ha permitido que los y las estudiantes se reconozcan a sí mismos en la sala de clases y se genere una sinergia muy particular entre pares al momento de cada uno realizar su propio mapeo”. 

La utilización de las cartografías corporales y sociales dentro de la Escuela de Trabajo Social de la UAcademia busca generar un impacto en la formación de los y las futuras profesionales. Uno en el que, el compromiso con el territorio y la capacidad analítica, critica y también cognitiva sean los guías del trabajo social y otro que permita poner en valor las trayectorias y saberes que las y los estudiantes traen consigo en favor del aprendizaje y posterior vida laboral.  

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Trabajo Social