Mensaje del rector sobre acreditación institucional 2026
Con el entusiasmo que nos despierta cada nuevo comienzo, damos inicio oficial al año académico 2026. Este es un momento de renovación de energías, de reencuentro con colegas y estudiantes, y de reafirmación de nuestro compromiso colectivo con la misión que nos convoca: formar profesionales íntegros, generar conocimiento relevante y contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.
La conmemoración de nuestros 50 años fue un punto de encuentro entre lo que hemos construido y lo que aún nos atrevemos a soñar. En ese espacio, la historia tomó la palabra para recordarnos de qué estamos hechos. Vimos en cada relato compartido, que este camino ha valido la pena. Cinco décadas de esfuerzo, de reinvención, de personas que apostaron por algo más grande que ellas mismas.
Quiero comenzar destacando el excelente desarrollo de la Semana Zero, realizada entre el 2 y el 13 de marzo, como instancia de inducción para nuestra cohorte de estudiantes 2026. Esta actividad, que ya se consolida como un sello distintivo de nuestra institución, permitió que nuestros nuevos y nuevas estudiantes se aproximaran a la vida universitaria desde una perspectiva integral, conociendo no solo los aspectos académicos y reglamentarios, sino también los valores, la historia y el sentido profundo de pertenecer a esta casa de estudios. Los resultados de evaluación muestran altos niveles de satisfacción y una temprana integración a la comunidad, lo que constituye un primer y fundamental logro en su trayectoria formativa. Agradezco profundamente a los equipos académicos, profesionales y estudiantes colaboradores que hicieron posible esta experiencia.
Desafíos institucionales: la acreditación como prioridad compartida
Este año nos depara desafíos particularmente significativos, y el más relevante es, sin duda, el proceso de acreditación institucional que enfrentaremos. Durante los últimos meses, los equipos han trabajado de manera rigurosa y estratégica en la preparación de las condiciones institucionales para este hito. Sin embargo, debo ser claro: el éxito en este proceso no depende únicamente del trabajo técnico, sino de un esfuerzo conjunto y un alineamiento profundo de todas las facultades, escuelas y direcciones de gestión. La acreditación es el espejo donde se refleja lo que somos como institución, y requiere que cada unidad, cada equipo y cada persona que conforma esta universidad actúe con la convicción de que su quehacer diario es parte de un proyecto colectivo mayor. Les invito, desde ya, a asumir este desafío con responsabilidad, apertura y compromiso. Todas y todos debemos involucrarnos en este proceso.
Escenario nacional
En el plano nacional, debemos reconocer que los primeros anuncios en materias de presupuesto público y la anunciada revisión de las políticas de gratuidad han instalado motivos de preocupación legítima para el conjunto del sistema universitario. Es precisamente en contextos complejos donde una institución como la nuestra está llamada a aportar a la sociedad chilena argumentos sólidos en la esfera pública, desde su experiencia, su conocimiento y su vocación de bien común.
Este es el momento de reforzar nuestra propuesta de valor, aquella que se sustenta en nuestra singularidad y especificidad histórica en el conjunto del sistema de educación superior. No somos una universidad genérica, no aspiramos a serlo. Nuestra identidad, nuestra trayectoria y nuestro sello nos distinguen y nos otorgan una palabra autorizada que debemos hacer valer. Tenemos la responsabilidad de levantar la voz, con argumentos, estudios y propuestas, para incidir en las políticas públicas desde una perspectiva que coloque en el centro el derecho a la educación y el fortalecimiento de lo público.
Quiero compartir con ustedes algunas claves que espero nos inspiren en este nuevo ciclo:
-Cada clase, investigación y gestión tiene un propósito que trasciende lo inmediato: formar a profesionales, ciudadanas y ciudadanos que construirán un país más justo e inclusivo. Ese impacto, aunque invisible en el día a día, es el motor profundo de nuestra vocación universitaria.
-Les invito a aprovechar cada diálogo y desafío como oportunidad de desarrollo.
-Este año visibilizaremos el trabajo bien hecho —los grandes hitos y los pequeños avances cotidianos—, convencidos de que reconocer la dedicación es esencial para mantener vivo el compromiso institucional.
-Finalmente, nada relevante se construye en soledad. Nuestra universidad debe ser una red sólida de apoyo, donde la confianza, el respeto y la colaboración nos den la seguridad emocional para dar lo mejor de nosotros. El sentido de pertenencia se cultiva en el trato diario.
Finalmente, quiero reiterar mi confianza en cada uno y cada una de ustedes. Una institución que aspira a la excelencia es aquella que empodera a sus equipos, que confía en su criterio y que otorga espacios para la toma de decisiones y la gestión autónoma de las tareas. Esa confianza, que hoy deposito en ustedes, es también una invitación a ejercer su liderazgo desde cualquier lugar en que se desempeñen, con la certeza de que su autonomía incrementa no solo su satisfacción personal, sino también la calidad de nuestro quehacer colectivo.
Querida comunidad, el año 2026 se presenta con desafíos, ciertamente. Pero también con enormes posibilidades. Tenemos una identidad clara, una misión compartida y un equipo humano excepcional. Si actuamos unidos, si hacemos valer nuestra singularidad y si nos abrimos a aprender y colaborar mutuamente, estoy seguro de que este será un año de grandes logros para nuestra universidad.
Que este inicio de año académico sea el punto de partida de un camino de realización personal y colectiva. Cuento con cada uno de ustedes para seguir construyendo, juntos, esta casa que nos convoca.
Afectuosamente,
Álvaro Ramis
Rector
Universidad Academia de Humanismo Cristiano