Cuidado y prevención de la Salud Mental: de la teoría a la práctica
La Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) orienta su accionar a la generación de estrategias e iniciativas que van en directo beneficio de las y los estudiantes de la UAcademia. Estas acciones son un aporte y complemento a las estrategias de retención universitaria que realiza la institución.
En este contexto, la Unidad de Salud Mental DAE busca promover el bienestar psicológico de la comunidad estudiantil, agenciándola mediante una intervención basada en el modelo escalonado de salud mental. Todo, a partir del entendimiento de que la vida universitaria comprende una multiplicidad de factores que van más allá de los puramente académicos.
Según Darío Villafranca, coordinador de la Unidad, “los y las estudiantes de educación superior son una población con alto riesgo de sufrir problemas relacionados con la salud mental, porque se insertan en un contexto estresante, donde muchas veces en primer y segundo año, principalmente, experimentan cambios en sus rutinas que pueden ser muy complejos de abordar”.
De acuerdo con el profesional existen también otros factores de riesgo y que están relacionadas con el contexto personal de cada estudiante, en este sentido, uno de los principales que menciona es el tema económico, seguido por los cambios de hábitos que al verse trastocados afectan directamente la salud mental de los y las jóvenes.
De ahí que el poder contar con acompañamiento centrado en el bienestar psicológico de las y los jóvenes, para facilitar su adaptación y trayectoria académica se vuelve fundamental para la institución. Por ello el trabajo se realiza de forma colaborativa, entre la DAE, el Sistema de Alerta Temprana, el Centro de Aprendizaje y las secretarias de estudio.
Lo anterior, porque “una de las vías de ingreso que tenemos es la detección, y ahí el trabajo con otras áreas de la universidad es muy importante, porque en el contexto de una atención académica es que también aparece la necesidad de un acompañamiento de salud mental, entonces, son las coordinadoras SAT, por ejemplo, las encargadas de levantar la información, hablar con el estudiante y posteriormente, derivar el caso hacia nosotros”, explica Villafranca.
Esto, sin desmedro, de que la vía de ingreso espontanea igual este presente. “Hay ocasiones en que las y los estudiantes los que solicitan la atención directamente”, reconoce el profesional.
Modelo escalonado de salud mental
La Unidad de Salud Mental de la UAcademia, que además de Darío Villafranca, está compuesta por las psicólogas Paloma Anaya, Nataly Vega y Catalina Hernández y la trabajadora social, Fernanda Ramos utiliza el denominado modelo escalonado de salud mental en todas las sedes de la universidad, e implica que los servicios de acompañamiento van variando en su modalidad de acuerdo con la necesidad de cada estudiante. Sin embargo, según comenta Darío Villafranca, la base del trabajo radica en la promoción y prevención a todo el estudiantado y esto contempla diversas iniciativas que se han implementado a lo largo del semestre y otras que se irán ejecutando en el futuro.
Entre las actividades que destacan están “la realización de ‘Senderos hacia la calma’, ferias y talleres orientados a prevenir temas de salud mental. Y, durante este segundo semestre vamos a implementar grupos de acompañamiento y talleres en todas las facultades que van a ser abiertos para todos quienes quieran acceder”, señala Villafranca.
A lo anterior, se suma el desarrollo de talleres deportivos, implementados por el área de Cultura y Deporte y que tendrán el foco puesto en el bienestar físico y mental, asimismo, comenta que próximamente se abrirá una nueva sala de autorregulación en la sede Arrau, las que han sido creadas para las y los estudiantes que necesitan un espacio seguro durante el desarrollo de las actividades académicas y que se suma a las ya implementadas en las sedes Serrano y Salvador Sanfuentes.
Actualmente, la Unidad de Salud Mental ha atendido a 205 estudiantes de los cuales varios han terminado su proceso o bien han sido derivados a centros externos para abordar situaciones más complejas como riesgo suicida, trastornos en la conducta alimentaria, entre otros.
A pesar de las cifras, Darío Villafranca también reconoce que “hay un grupo importante de estudiantes que nunca llega a las atenciones. Nuestro diagnóstico ahí es que esto tiene que ver con el propio agenciamiento de los y las estudiantes, es decir, cuando ellos llegan de manera espontánea tienden a mantenerse más en los tratamientos, a diferencia de esos que son derivados”.
Finalmente, el profesional define los siguientes desafíos del área que dirige y menciona que “debemos seguir potenciando el área de promoción y prevención. Últimamente hemos focalizado nuestros esfuerzos en la atención individual, pero sabemos la importancia de propiciar espacios más comunitarios, de llegar antes de que aparezca la problemática moderada o compleja”.
Y, añade que “pronto estaremos implementando talleres y grupos de acompañamientos. Creemos que este tipo de espacios favorece a una comunidad de co-cuidado y genera espacios seguros para las y los estudiantes, lo que para nosotros es un desafío importante. Tal como lo es, también, trabajar en mejorar la adherencia de aquellos casos que han sido derivados pero que no asisten. Esto lo realizaremos a través de la implementación de seguimiento telefónico para favorecer la asistencia de las y los beneficiarios”.






