Centro Comunitario Praxis de El Castillo, un espacio para crear comunidad y crecer junto a niñas y adolescente

Centro Comunitario Praxis de El Castillo, un espacio para crear comunidad y crecer junto a niñas y adolescente

La historia del Centro de Praxis Comunitaria ubicado en la población El Castillo, ubicada en la comuna de La Pintana, data de hace más de una década, sin embargo, es después de la pandemia del Covid-19 -en el año 2022- cuando la demanda por espacios de juego y recreación para niñeces y adolescentes se hace latente y lleva a realizar un replanteamiento de las líneas de trabajo del centro, con el objetivo de cubrir las necesidades de la comunidad de recuperar la socialización, el esparcimiento y la salud mental.   

Es en este contexto, que la hoy coordinadora territorial del Centro, Nazlha Ortiz ingresa el año 2023 para realizar una práctica temprana mientras cursaba el 3° año de la carrera de Psicología en la UAHC, posteriormente y como ella misma describe, el año siguiente desarrolló su tesis para luego llevar a cabo su práctica profesional en el mismo lugar. Hoy, tres años después de esa primera experiencia está a cargo del espacio y junto a un equipo de profesionales y estudiantes trabajan específicamente con niñas y juventudes del sector.   

El escenario que dejaron los años de encierro, producto de la emergencia sanitaria, obligó a realizar un diagnóstico sobre la realidad en los procesos de socialización de las infancias, el uso de los espacios públicos, entre otros.  Lo anterior, ayudó a darle un nuevo enfoque al trabajo del centro y al rol de las y los estudiantes que realizan sus prácticas ahí, siempre teniendo como eje central el protagonismo participativo de las niñas y adolescentes beneficiaras, con una mirada desde su propio mundo para saber “cuáles son las proyecciones comunitarias del entorno para un buen vivir, para sus prácticas y para el desarrollo de la comunidad en su conjunto”, señala Nazlha Ortiz.   

En la práctica, el trabajo de las y los estudiantes de Psicología que participan en esta iniciativa, es desarrollar dispositivos de articulación comunitaria a través de proyectos participativos por parte de las niñeces, explica la coordinadora del Centro. Para quienes están en tercer año de carrera esto se materializa a través de diagnósticos sobre el estado de los derechos de las niñas que asisten al espacio y en una segunda instancia, durante el segundo semestre, se elaboran proyectos grupales con temáticas particulares, pero con objetivo en común.  

Luego, las y los estudiantes de cuarto año tienen la facultad de interiorizarse en temáticas un poco más complejas las que son abordadas en los seminarios de grado. Si bien, señala Ortiz, en este proceso el trabajo en territorio es menor, su presencia se percibe desde otros espacios igualmente necesarios pues generan insumos para las líneas programáticas para los y las practicantes profesionales del quinto año de la carrera.  

Esta particular fórmula de trabajo ha permitido dar paso a “muy buenos desarrollos, ya que la oportunidad de estar tres años el territorio permite generar un círculo muy virtuoso de trabajo, pues deja cerrar ciclos de muy buena manera”, comenta Ortiz.  

Parte de las complejidades que se han podido abordar, con esta intervención en El Castillo ha sido, por ejemplo, el extractivismo en la investigación y el abandono del territorio, que en su mayoría no llegan a generar cambios sustanciales y reales, sino que se quedan en el dato y no existe un retorno real para el territorio.  

En este escenario, el trabajo que realiza la Escuela de Psicología de la UAcademia permite que “en tres años del proceso de formación, se genere una línea programática en torno a la psicología comunitaria, que es súper potente. Las y los profesionales egresan con un sello particular en torno a las intervenciones colectivas. Y, por otro lado, evitamos la revictimización por parte de las instituciones que han trabajado históricamente en el territorio. Entonces, hay un lugar de confianza, de familiarización con los estudiantes, que nos ha permitido abordar temáticas súper complejas con las familias, sobre la violencia, sobre el adultocentrismo, entre otras”, agrega Ortiz. 

 Trabajo con compromiso social 

La experiencia de trabajar en este espacio y la misma retroalimentación de las beneficiarias ha permitido ir perfeccionando el foco del trabajo y recogiendo las necesidades de las niñas de la mejor manera posible. La oportunidad de tener incidencia, tanto en la teoría como en la práctica permiten articular en conjunto las instancias de participación como talleres de cocina, talleres audiovisuales, que son dos de las demandas que más han permanecido en el tiempo, cuenta Nazlha Ortiz. “Es un trabajo conjunto, las participantes nos van insumando respecto a sus gustos, intereses y necesidades y nosotros le damos el abordaje teórico desde la psicología comunitaria y hacemos agencia colectiva”, recalca.  

Toda la experiencia acumulada, ha permitido generar una demanda bien particular y arraigada por parte de las y los estudiantes de la UAHC, “la gran mayoría de los que entran a la práctica en tercer año, se quedan y concluyen el proceso”, reconoce Ortiz y agrega que “este año ya hay ocho tesistas y todos quieren seguir como practicantes el próximo año”.  

La profesional, explica que existe un gran factor de arraigo territorial en los propios estudiantes, “muchas veces pasa que se cruzan las historias de sus propias infancias, pueden ver cómo quizás el protagonismo no fue algo que ellas o ellos pudieron vivir y entonces ponen a disposición sus propias historias de vida con respecto al rol de las niñeces dentro de los espacios donde están insertos”.    

Todo esto ha permitido, también, generar un sentido de pertenencia al centro por parte de exalumnos y exalumnas: “en nuestros hitos de cierre a fin de año, realizamos actividades a las que llegan generaciones anteriores y el ambiente de compartir un espacio común, de experiencias y compromiso es algo muy lindo y reconfortante de ver”.  

La existencia de este tipo de proyectos que abren oportunidades para que las y los jóvenes, que son parte de la UAcademia, puedan trabajar junto a las comunidades desde etapas tempranas de su educación va en la línea del proyecto académico de la institución y también “está muy comprometido el sello de la Escuela, desde el pensamiento crítico, desde la transformación social y cómo desde ahí los y las nuevas profesionales son requeridos en las distintas comunidades”, manifiesta Ortiz.  

“La conformación de pensamiento crítico, colectivo, transformador, también desde la bidireccionalidad de vinculación con el medio, que es un territorio que a nosotros nos ha entregado muchos insumos de teorías, por ejemplo. En este sentido, no somos solo nosotros desde las teorías sociales, críticas, es también ir a mirar este territorio, es un aterrizaje desde la vivencia de las personas en esos espacios. Porque, nosotros podemos tener mucho conocimiento teórico, pero son ellos quienes viven la realidad de la violencia institucional, territorial y todas las complejidades que eso trae consigo y les podemos hacer ver de manera situada cómo llevar estos abordajes desde la formación más teórica. Entonces creo que hay una sinergia bien coherente precisamente por este hecho” finaliza la coordinadora.  

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Escuela de Psicología FACSE