Claudio Espinoza: “La acreditación del doctorado es un respaldo al plan de estudio y a la excelencia del claustro académico”
En mayo, el doctorado de Estudios Latinoamericanos recibió la acreditación por tres años por parte de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Noticia que vino a confirmar la excelencia académica del programa, así como de la calidad del claustro académico y, por ende, de la formación que las y los estudiantes están recibiendo por parte de la UAcademia.
El trabajo realizado por la dirección del programa junto a la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado, para conseguir este gran objetivo es lo que Claudio Espinoza, director del doctorado de Estudios Latinoamericanos, describe en la siguiente entrevista.
¿Cuál es la importancia de la acreditación que obtuvo el Doctorado de Estudios Latinoamericanos?
La importancia de la acreditación es, en primer lugar, el reconocimiento a un trabajo de larga data que estaban desarrollando los y las colegas de la universidad, fundamentalmente por aquellos ligados al Instituto de Humanidades y nuevos profesionales que se fueron incorporando desde la Facultad de Ciencias Sociales. En segundo lugar, es importante porque permite constatar que este programa, que tenía un fondo epistemológico, es decir, que es un espacio desde donde se hablaba respecto a Latinoamérica y a los estudios vinculados con la región, pudo reformularse y adecuarse a las exigencias de acreditación de la CNA.
Por lo tanto, el doctorado hoy se articula de manera virtuosa en fondo y forma. Y en ese sentido, nos permite estar monitoreando permanentemente los criterios que nosotros hemos considerado que avalan la calidad del programa. Y, por último, creo que este reconocimiento permite que nuestros y nuestras estudiantes puedan optar a financiamiento estatal y tener mejores condiciones para desarrollar sus estudios.
¿Cuáles son los aspectos que acredita la CNA?
Esto tiene varias dimensiones. En lo fundamental, se acredita un buen plan de estudio, así como la excelencia del claustro académico, que fue una de las cosas más destacadas en el informe de acreditación.
El claustro académico fue reconocido por su alta calidad, la que, en criterios de la CNA, se tiene que demostrar a través de una serie de indicadores de productividad, como publicaciones en cierto tipo de revistas y adjudicación de proyectos externos, fundamentalmente, proyectos financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). No está de más recordar que en nuestro claustro había al momento de la acreditación dos premios nacionales, José Bengoa y Ximena Valdés.
Además, se acreditaron dimensiones vinculadas al seguimiento de las y los estudiantes, a la graduación o titulación oportuna, y a la participación de estos, etc.

¿Cuáles son los beneficios que tiene para las y los estudiantes del doctorado la acreditación de la CNA?
Lo primero, en términos materiales, es que pueden optar a becas, lo que es fundamental para poder dedicarse de manera adecuada a un estudio de posgrado, sobre todo de doctorado, donde tienes que generar nuevos conocimientos y necesitas tiempo y condiciones para hacerlo. Entonces, el poder acceder a una beca de la ANID permite hacer esto.
Todo esto, a pesar de que nuestro programa ya cuenta con becas internas de arancel y manutención, es decir, que la universidad piensa y se adelanta para generar las condiciones para que las y los estudiantes puedan efectivamente desarrollar bien sus estudios.
Asimismo, esta acreditación nos permite contar con un respaldo que es muy bueno para nuestros estudiantes. Esto, porque fuimos evaluados por pares externos, profesionales que son parte de otros claustros de doctorado que, en nuestro caso particular, fueron dos excelentes investigadores de primer nivel y contar con sus opiniones y una evaluación tan positiva siempre es gratificante.
¿De dónde nace la necesidad de acreditar el doctorado, cómo surge esta idea?
La acreditación es una exigencia de la CNA, o sea, un doctorado que quiera estar en el debate público requiere de estar acreditado. En el caso de la universidad y de nuestro programa, este intentó acreditarse hace varios años atrás, pero no le fue bien.
Luego, cuando se creó la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado, en el 2024, se tomó la decisión de fortalecer el programa para relanzarlo, el cerrarlo nunca fue una opción, entonces se formó un nuevo equipo el cual me toca dirigir a mí y también, formamos un nuevo claustro, se reformuló el plan de estudios y la admisión se abrió nuevamente en 2025.
Hoy, contamos con 21 estudiantes, cuatro entraron con el nuevo plan de estudio, 17 están con el plan anterior y ya tenemos dos graduados. Este 2026, esta última cifra debería subir ya que son varios los que están terminando sus investigaciones.
¿Cómo se realizó el trabajo del proceso de acreditación?
Se formó un comité de autoevaluación que estuvo conformado por Nelson Beyer, que es el coordinador académico, por Tuiyang Yuing, que en ese momento era miembro del claustro, por Paula Contreras de Antropología, y por mí.
El trabajo se fue desarrollando con el apoyo y siguiendo las indicaciones del equipo de la Dirección de Procesos de Acreditación, que en ese momento estaba dirigido por Alejandra Haro y Paula Acevedo. Tras varias reuniones y jornadas de trabajo el informe se entregó a fines de septiembre de 2025.
Esta fue una labor de al menos un año, tiempo en el que elaboramos el documento e introducimos las transformaciones requeridas. Luego, en enero de 2026 recibimos la visita de los pares evaluadores y en mayo recibimos la noticia de los tres años de acreditación.