Comprender para proponer: Arquitectura analiza posibilidades para el Barrio Las Rejas
Comprender la ciudad desde quienes la habitan. Ese fue el punto de partida que marcó el cierre del semestre de la Escuela de Arquitectura, donde estudiantes presentaron los proyectos desarrollados durante el año, en una serie de jornadas de exámenes finales que reflejaron una formación conectada con los desafíos contemporáneos del territorio, el espacio público y las comunidades.
Durante tres jornadas, la Escuela realizó las presentaciones finales de Diseño Digital II, Taller III de Vivienda, Taller V de Espacio Público, Taller de Anteproyecto de Título —instancia en la que seis estudiantes defendieron su pase al examen— y Taller de Proyectos Emergentes, espacio que puso el broche de oro al semestre con una experiencia desarrollada junto a la organización Cultura Las Rejas, en la comuna de Estación Central.
Más que diseñar propuestas arquitectónicas, las y los estudiantes fueron invitados a observar, recorrer y comprender un territorio cargado de historia e identidad. El trabajo se desarrolló en el Barrio Las Rejas, un sector que comenzó a consolidarse durante las décadas de 1950 y 1960 con proyectos habitacionales impulsados por la Corporación de la Vivienda (CORVI) y que hoy mantiene una activa vida comunitaria. En ese sentido, el Taller de Proyectos Emergentes propuso una aproximación distinta al ejercicio de proyectar. En lugar de partir desde un problema técnico, el proceso comenzó con la observación del barrio, el diálogo con sus habitantes y la comprensión de las dinámicas que construyen su identidad.
Para José Llano, profesor del taller, esta metodología busca fortalecer el vínculo entre la formación académica y la realidad social. “Cada una de las doce propuestas corresponde a una reflexión individual sobre lo que significa hacer arquitectura contemporánea en un contexto tan interesante como el Barrio Las Rejas. Buscamos que la Escuela se acerque a una comunidad específica, porque entendemos que la arquitectura no es un ente abstracto.”
Esa mirada también fue compartida por el docente Nahuel Quiroga, quien destacó que “más que buscar soluciones arquitectónicas, queremos construir un catálogo de posibilidades que permita a las y los estudiantes dialogar con la comunidad, comprender sus formas de habitar e interpelar el territorio desde nuevas preguntas.”
Desde la organización Cultura Las Rejas, el trabajo conjunto fue valorado como una oportunidad para reconocer otras dimensiones del patrimonio. “Hablar de patrimonio emergente permite entender el barrio desde su complejidad. El patrimonio no son solo los edificios; también son las personas, los oficios, los lugares cotidianos y la historia viva que sostiene a la comunidad”, señaló Patricio Echeverría, representante de Cultura Las Rejas.
Las doce propuestas desarrolladas por los estudiantes, de cuarto y quinto año de la carrera, evidenciaron distintas maneras de leer el territorio, transformando fenómenos cotidianos en oportunidades para pensar nuevas formas de hacer arquitectura. Para Sofía Calderón, el proceso permitió descubrir transformaciones invisibles a primera vista, ya que “cuando uno comienza a conocer el barrio se da cuenta de muchas cosas que antes no veía. Mi proyecto estudia cómo las viviendas han ido creciendo mediante ampliaciones y cómo esas transformaciones construyen la identidad del lugar.” Por su parte, Javier Corales, centró su trabajo en recuperar espacios en desuso a partir de la lógica de los microorganismos presentes en la naturaleza. “Quise devolverle vida a un kiosco abandonado para transformarlo en un espacio útil para la comunidad, demostrando que incluso pequeñas intervenciones pueden resignificar un lugar.” En tanto, Daniela Sosa, investigó el comportamiento de los microclimas vegetales y su influencia en el espacio público. “Analicé cómo la vegetación modifica las temperaturas y el comportamiento de las personas, proponiendo una infraestructura microclimática vinculada a la arquitectura meteorológica.”
Más allá de la evaluación académica, las jornadas de cierre de semestre evidenciaron una forma de enseñar arquitectura que entiende el proyecto como una herramienta para observar, investigar y dialogar con el territorio. Una experiencia donde el aprendizaje trasciende el aula y se construye en contacto con las comunidades, integrando reflexión, creatividad y compromiso con el entorno.










