Un arte que construye sociedad: La poderosa reflexión de Paulina Urrutia en el Día Nacional del Teatro
Como parte de la conmemoración del Día Nacional del Teatro, estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano organizaron una jornada de reflexión y diálogo que contó con la participación de la destacada actriz y exministra de Cultura, Paulina Urrutia.
En la actividad se abordó el valor del oficio actoral, los desafíos de la formación universitaria y el impacto social del arte en el contexto actual. En un diálogo honesto y profundo, Urrutia enfatizó la importancia de que los creadores mantengan una “clara conciencia epocal” frente a los cambios que vive la sociedad actual.
Al respecto, se refirió a la incertidumbre que generan los nuevos escenarios políticos, señalando que es fundamental mantener una visión clara para que el arte contribuya a una mejor convivencia y a un mayor entendimiento.
“Los artistas estamos atentos a lo que ocurre en nuestro entorno y los desafíos que hay frente a este nuevo gobierno, que nos plantea inquietud, pero eso es parte de la vida y es importante afinar las lecturas para ocupar un rol que nos permita contribuir a una sociedad que esperamos crezca cada día más justa, solidaria y consciente”.
La actriz también abrió un debate sobre la capacidad del teatro actual para influir en los procesos de transformación. Aunque reconoció el valor de propuestas como el trabajo de Manuela Infante, cuestionó si este tipo de obras logra tener un impacto real en el ciudadano común, frente al alcance que tiene la literatura o el cine.

“El teatro se ha acomodado al sistema de poder y no sé si en este momento estamos en un nivel que nos permita influir a través de nuestro arte en las miradas de los espacios de transformación de una sociedad”, opinó, haciendo un contraste con el activismo que se desarrolló durante la década de 1980.
Uno de los puntos más incisivos de la jornada estuvo dedicado a la pedagogía teatral en Chile. Urrutia criticó los métodos tradicionales de enseñanza y relevó el valor del ensayo como un espacio fundamental de búsqueda colectiva.
“Ustedes van y se aprenden el texto en su casa, que es lo peor que pueden hacer. Un actor tiene que aprender el texto en movimiento, en el espacio, su memoria debe estar conectada con su acción sobre la escena. Todavía en las escuelas se sigue enseñando de manera decimonónica, cercenando al actor entre la voz, el cuerpo, el movimiento y la actuación. Como un arte de magia, ustedes después tienen que pegar todas esas cosas y hacer una cosa muy rara”.
Pese a su diagnóstico crítico, Urrutia rescató el propósito formativo de instituciones como la UAHC, donde el arte se vincula fuertemente con el desarrollo ciudadano y el pensamiento crítico. En ese aspecto, instó a las facultades de Artes a romper el aislamiento de las distintas disciplinas y a buscar un cruce constante entre el teatro, la música, la danza, el cine y las ciencias humanas como la sociología, la literatura y la antropología.
Aunque confesó estar alejada de la esfera política, manifestó su orgullo por haber contribuido al diseño de una política pública en el Siglo XXI que consideró las materias culturales como una política de Estado con el valor que tienen la construcción de viviendas o la entrega de servicios de Salud.
“Sigo creyendo en el arte porque va de la mano de la construcción de sociedad, porque somos reflejo de lo más sublime del ser humano, somos capaces de poner lo más feo y lo más maravilloso de la humanidad sobre un escenario para que la gente lo vea y se vea a sí misma y tenga mayor capacidad de lectura de la realidad. Eso es el arte, nada más”.
