Certificación Territorial: Desde la educación en las aulas hacia los espacios públicos y los territorios

Certificación Territorial: Desde la educación en las aulas hacia los espacios públicos y los territorios

En el año 2024 la Universidad Academia de Humanismo Cristiano inició un proceso de innovación curricular que se realizó con la colaboración de las facultades y escuelas. Todo con el objetivo de analizar y actualizar las mallas curriculares de las carreras que no habían recibido cambios en los últimos años y que ya habían cumplido con una cohorte de salida, de acuerdo con lo señalado por la normativa de la universidad.  

Entre las actualizaciones realizadas, que respondieron también a lineamientos entregados por la Vicerrectoría Académica de la universidad, estuvo incorporar certificaciones internas al proceso de formación de las y los estudiantes. Es decir que, al cursar tres o cuatro asignaturas, las y los estudiantes obtengan una certificación que les entrega una ventaja a la hora de enfrentar desafíos laborales.  

Una de estas certificaciones, es la definida como Interdisciplinaria, con foco formal en lo territorial, y que se realiza en los primeros cuatro semestres de estudio. Entre lo que destaca en esta forma de enseñanza que las y los estudiantes aprenden a trabajar en contextos reales, desde el primer año y a trabajar interdisciplinariamente, tal como ocurre en los contextos laborales que deberán enfrentar en el futuro. 

De acuerdo con la vicerrectora académica (s), Andrea Gutiérrez la incorporación de esta certificación, “responde a un sello territorial y comunitario que declara la universidad, que va en directa relación con nuestro origen y con el convencimiento de que la pertinencia de las disciplinas tiene que ver con los territorios que tienen distintos contextos sociales, culturales etc.”, de ahí la importancia de que las y los estudiantes puedan poner en práctica su base teórica en la realidad muy tempranamente, recalca la autoridad.  

La obligatoriedad de las certificaciones hace necesario el seguimiento del trabajo realizado por las y los estudiantes, según cuenta la rectora (s), Iria Retuerto, esto se hace a través de un método de portafolio: “Las asignaturas que se cursan son propias del currículum y tienen una lógica coordinada lo que permite certificar que nuestros y nuestras estudiantes -desde los primeros años de carrera- cuentan con una mirada profunda de cómo su disciplina y área de estudio se relaciona con el territorio y los problemas reales de las comunidades”.  

Formación con sello propio 

La decisión de incluir estas metodologías dentro de las mallas curriculares de las carreras impartidas por la universidad está altamente influenciada por la forma en que la institución buscar delinear el perfil de egreso de sus estudiantes.  

De ahí que este diseño permite, automáticamente al momento de estar aprobadas las asignaturas, validar una parte fundamental del perfil de egreso del estudiantado el que tiene que ver con justicia social, interculturalidad, derechos humanos, diálogo con la comunidad, todos aspectos destacados de nuestro sello y proyecto educativo.  

En tanto, para Andrea Gutiérrez la integración de esta metodología destaca porque “es importante que las y los estudiantes puedan establecer una conexión entre su disciplina, lo que están aprendiendo y el trabajo que se hace con grupos y colectivos en distintos territorios”, lo que no es casual, pues reconoce que “hay un proceso de escuchar y analizar el perfil de egreso y cómo las nuevas generaciones buscan ejercer, hoy muchos quieren trabajar en espacios que les hagan sentido, donde se sientan respetados tanto ellos como sus convicciones”.  

Con la convicción de que la formación profesional no solo se enseña en las aulas, es que al menos del 60% de las sesiones de los cursos de la certificación deben versar en torno al territorio, lo que no significa necesariamente estar en el exterior, sino que más allá de la teoría se pueda reflexionar en torno a lo que se observa, a lo que se quiere transformar. En el fondo, hay una apuesta pedagógica que va más allá de lo territorial, y que busca fortalecer un aprendizaje situado.  

Es en este sentido que, la Facultad de Salud y Buen Vivir realizó el cierre de las asignaturas Antropología de la Salud y Salud Colectiva para la Vida Sustentable, ambas incorporadas en esta línea de formación interdisciplinar, con el montaje de la Feria de Salud Intercultural Trawün Küme Mongen, espacio en el que dieron a conocer los principales aprendizajes obtenidos tanto en los territorios con en las aulas.  

Entre los aspectos más destacados, durante la realización de ambas materias, fue la posibilidad que tuvieron las y los estudiantes de visitar a centros de salud de tres asociaciones mapuche donde pudieron aprender más sobre salud intercultural, métodos de medicina mapuche y sobre todo entender la relevancia de estas en la formación de los y las profesionales de la salud. 

En este contexto, Stephanie Martel, estudiante de primer año de Terapia Ocupacional, definió la experiencia y el aprendizaje como “enriquecedores y creo que van a hacer un aporte muy importante para nuestro proceso como estudiantes. El poder conocer a las comunidades, sus culturas, nuevas formas y enfoques fuera del biomédico para poder comprender todas las poblaciones, todas las comunidades a las cuales queremos llegar y comprender también las ocupaciones de ellas en sus culturas”. 

En la instancia, también estuvieron presentes las machis y lamien de las asociaciones mapuches: Kalfulikán, Kiñe PuLiwen Mahuidache quienes fueron las encargadas de traspasar sus conocimientos y cultura a las y los estudiantes durante sus visitas a las rucas.  

Otra actividad en la que se pudo mostrar el trabajo realizado en torno a la Certificación Territorial se dio en la población La Bandera donde las y los estudiantes de la asignatura Laboratorio de Metodologías y/o Prácticas Especiales y Artísticas, de la Facultad de Artes, presentaron el documental “Tejiendo nuestra historia” que relata la historia tras la llegada del Campamento San Luis de Las Condes a la toma Ho Chi Minh en la comuna de San Ramón. 

Esta pieza audiovisual es fruto del trabajo conjunto y multidisciplinario que han desarrollado la Facultad de Artes, la Facultad de Ciencias Sociales, la Escuela de Arte la Escuela de Trabajo Social, y es, además, un espacio de memoria que mantiene viva la historia de quienes tuvieron que cambiar un territorio por otro para formar nuevamente un hogar, durante uno de los momentos más oscuros de nuestro país. 

La importancia del trabajo territorial, así como la experiencia práctica es lo que destaca la profesora Ana Karina Raña: “realizamos encuentros entre el estudiantado y los vecinos, para que pudieran conocerse y adentrarse en la historia de estas personas. En esto fue vital el apoyo de la Escuela de Trabajo Social, quienes tienen mucha experiencia en el trabajo en terreno”.  

Todo esto, al mismo tiempo, comenta Andrea Gutiérrez es un paso positivo para el proceso de acreditación que lleva adelante la UAcademia pues ilustra una diferencia, en lo que se declara en el  modelo educativo de la institución, caracterizado por, componentes de perspectiva de género, interculturalidad, inclusión, y fortalecimiento de la calidad de la educación entregada.